Translate

Mostrando entradas con la etiqueta oil colors. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oil colors. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de julio de 2016

¡Me he vuelto a apuntar al concurso del Passeig de Sant Joan!

Das Pues sí, me ha dado por ahí. Y mira que este año no lo tenía yo nada claro, y no había preparado ningún lienzo especial. pero al final pensé que podía presentar un par de los que había estado haciendo en el Espai d'art y probar con paisaje. Claro, así la presión es menor y ni me planteaba el concursar para obtener algún premio, sino más bien por pasar el rato, ver lo que hacer otra gente, charlar, recibir visitas, etc., etc. Total que decidí poner los siguientes cuadros:












El de las flores amarillas es muy llamativo y pensé que era buena idea para que la gente se parase a observarlo. El de los viñedos yo me lo represento como mis girasoles. Es decir, como lo que era el cuadro de los girasoles a Van Gogh: una expresión de sentimientos a través de un motivo paisajístico. Sin embargo, no sé por qué pero me parecía que los colores no lucían tanto como yo recordaba, como si el azul y naranja del fondo estuviesen apagados. En cualquiera de los casos me inscribí y me dieron el número 62, que encima me pillaba más o menos cerca de casa y allí que me fui a colgar mis cuadros, que previamente habían sido fechados y firmados con mi sello personal e intransferible ;).
Hice un par de fotos para reflejar la zona en la que me encontraba:















Y luego a esperar, mirar,... y cómo no, a dibujar un poco, que para eso me había llevado la libreta y los bártulos del Urban Sketching. Pero eso es una historia para otro post...




¡Hasta otra!









miércoles, 22 de junio de 2016

Acabamos con Nietzsche (de momento)

Je höher wir uns erheben, um so kleiner erscheinen wir denen, welche nicht fliegen können
Cuanto más nos elevamos, tanto más pequeños parecemos a aquellos que no pueden volar

Me parecía lo mínimo empezar este post con una cita de Nietzsche, demoledor de mitos y de dogmatismos y al que le tenemos que agradecer buena parte del avance de la razón y el arte, aunque sólo sea por oposición. Como comenta en el capítulo titulado Del árbol en la montaña, del libro Así habló Zaratustra:


Entonces el joven se levantó consternado y dijo: «Oigo a Zaratustra, y en él estaba precisamente pensando.» Zaratustra replicó: «¿Y por eso te has asustado? - Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, - hacia el mal.»  
Esto tiene que ver tangencialmente por lo menos con el cuadro que pude terminar ayer en el Espai d'art. Una mano de hombre que se alza en el medio del desierto y que a medida que se eleva, se va transformando en piedra, para sostener sobre las cinco columnas de sus dedos un templo divino -hecho de la misma materia solidificada. ¿Dios a semejanza del hombre o el hombre a semejanza de dios? El debate está servido, pero mi posición está clara.
Ayer fue un día de trabajar el cuadro a conciencia como a mi me gusta. En el anterior post comentaba cómo el resultado era demasiado "bonito", le faltaba vibración cromática, por así decir. Con esto en mente, llené la paleta con mis colores y fui depositando materia sobre materia para dar la textura que yo consideraba necesaria y aportar los colores que me estaban faltando para llevar el cuadro a donde yo quería. He de reconocer que en la vorágine del entusiasmo me pudo la ceguera y ensucié bastante algunas zonas, sobre todo aquella que presenta la iluminación más potente y que perdió algo de chispa debido a ello. A cambio, todo el cuadro empezó a tener vida propia y pude arreglar el templo divino. Al llegar a este punto Esteve sí que me comentó que sería bueno destacarlo de alguna manera y metí unas pinceladas leves pero con carácter para hacer el contorno del ojo. Hecho esto fue cuestión de trabajar un poco más el desierto (que a mi entender también se me ensució un poco) y el segundo plano del mismo, tras lo cual dejé el cuadro casi acabado.
Mientras daba los últimos toques estuve hablanco con mi compi Carme de las elecciones venideras y de que había que votar si queríamos que las cosas cambiasen. Así fue configurándose un cuadro muy necesario para mi, que siempre va a estar preñado de todo este pasado y todo este futuro. De este cielo al que se llega cuanto más anclados se tienen los pies en el suelo. Zaratustra dixit.


¡Hasta la próxima!

miércoles, 15 de junio de 2016

Tercera sesión del cuadro nietzscheano

Pues nada, hemos dejado este cuadro ya casi a punto para terminar ya en la tercera sesión. Voy haciendo caso a Esteve (¡Gran Hombre!) cuando me dice que yo debería hacer un cuadro en unas 3 sesiones porque después de eso empiezo a marearlo y la cago ligeramente. Y en esta ocasión, aunque también serán cuatro sesiones, ha ido todo bastante rápido desde el principio. Veamos cómo fue el asunto:


En una primera fase me encargué de la mano-que-sostiene. Quería reforzar las zonas oscuras y crear la iluminación que viene desde atrás. Ahora bien, lo realmente crucial de este momento era la iluminación del templo divino. Estuve devanándome los sesos un rato para ver por qué aquello no funcionaba. Al final se impuso la razón y gracias a una foto de loco que saqué en casa entendí la relación entre las cosas:


¡La luz venía de detrás y de abajo! Es decir, que la parte inferior del templo debía estar iluminada y de esa forma se crearían unas sombras arrojadas por los dedos-columnas. A la hora de hacer la parte superior de este templo (el ojo divino) Esteve me comentó que tenía que ser más oscuro que el cielo circundante, así que lo oscurecí todo con un color algo sucio, que tendré que revisar en fases posteriores. Y ya en la segunda hora ataqué un poco la zona del fondo:


En el cielo di algún toque de blanco que generó unas nubes interesantes y en el plano del fondo del desierto me curré un poco el trabajo de claroscuro que estaba muy abandonado. Aquí lo dejé muy satisfecho con el tema de la iluminación. Lo único que le comenté a Esteve antes de irme es que estaba demasiado "bonito". Me explico: el acabado del cuadro es muy limpito, sin aristas, y por muy atractivo que eso pueda resultar, no tiene mucho que ver con cómo estoy planteando mis óleos últimamente, a saber, con pinceladas más bestias y mucho más contenido de color. El profe me dijo que eso no puede ser, y que si yo estoy detectando esto antes de terminar el cuadro es que algo no está bien y que debo tirar por ahí. Me dijo que sería normal que en unos meses al volver sobre el cuadro me pareciese que faltan muchas cosas, porque es la evolución natural del ojo, pero que si antes de acabar el cuadro detecto algún fallo o algo que no encaja, hay que ponerle remedio pues si no quedaría inacabado en un sentido. Esta será la tarea para la última sesión de este cuadro con tintes nietzscheanos: ponerle emoción.

¡Hasta entonces!

miércoles, 8 de junio de 2016

Avanzando con el último cuadro

Bien, bien, bien y ¿qué dirían Vds. que estuve haciendo el martes por la tarde? Pues lo de todas las semanas (y bendita rutina sea ésta): ir al Espai d'art con los compis a charlar un ratejo, compartir historietas, ver lo que hacen los demás,... ¡ah! ¡Y pintar también un poco! XD
La semana pasada había comenzado esta especie de cuadro simbólico que tenía desde hace tanto tiempo en la cabeza. Sólo eso ya es un triunfo y además hay que poner los proyectos en acto en algún momento dado de la vida ;). Había estado haciendo una búsqueda intensiva de brazos, antebrazos y manos por internet, para cuadrar la imagen con la del desierto que ya tenía y que además las iluminaciones fuesen semejantes y eso no le restase coherencia al conjunto. Pues bien, tras hartarme de ver fotos que no tenían ni pies ni cabeza para mis propósitos (no, en serio, había de todo, especialmente fotos muy desagradables de heridas, ligamentos, tendones, etc.), encontré unas cuantas que me podían servir, y la que mejor me podía ayudar era esta:


Bien es verdad que el brazo de la izquierda, que es el que a mi me interesa tiene la iluminación invertida, pero basta con invertir también la imagen para poder encajarla en el conjunto. Luego estuve haciendo algunas fotos en casa para simular la iluminación del brazo y la mano (lo que más me preocupaba) y de entre todas ellas, esta me podía hacer buen servicio:


¡Menudo loco! Me reía yo solo pensando en la situación, pero era necesario para llevar este cuadro a buen término. Total, que haciendo un poupurri de todo esto, empecé a trabajar el brazo sobre el lienzo:


Me flipa la iluminación en la zona del dorso de la mano y también cómo al hacer un experimento con los dedos y pintar el contorno de azul, me ha dado una iluminación tenue que se ajusta perfectamente con el resto del cuadro.. Y una vez hecho esto que era lo que más me "preocupaba" o por lo menos a lo que más atención quería prestar, pase a cargar el fondo con más materia:


¡Buah! Me ha quedado un cielo bastante guapo, modestia aparte. Cuando Esteve lo vio me dijo que molaba, que era bastante apocalíptico. Y eso que también fue producto más del azar que do otra cosa, porque fui mezclando azules con cierto orden pero también de forma descuidada y un poco de verde rebajado con blanco para matar la monotonía del color. Me encanta igualmente el desierto, el primer plano me refiero, porque el fondo lo tuve que dejar un poco de cualquier manera ante la falta de tiempo. En la primera duna que soporta los pasos del caminante, he dado un tratamiento muy sucinto a las huellas, sin querer reflejar exactamente cada hoyo en la arena, sino libremente dando a entender las zonas de máxima claridad bañadas por la luz y otras más sombrías por donde ha pisado el pie de la figura del fondo.
Pero sobre todo, lo que me gusta, es el conjunto ;). Una compi se acercó para decir que daba un poco de miedo, que impresionaba, y era ese efecto dramático el que yo quería conseguir, así que podemos decir que vamos por buen camino. La semana que viene debería ser la última o penúltima sesión, ¡ya se verá!

¡Hasta entonces!


miércoles, 1 de junio de 2016

Último espai d'art del mes. Cuadro simbólico




Pues bien, tras el reto lanzado por Esteve la semana pasada, me presenté ayer en el Espai d'art para dar comienzo con este cuadro. Después de que él dejase arrancada la clase dando ejercicios para la gente, le empecé a contar mi historieta relativa al tema del cuadro. Me dijo que pintaba bien (nunca mejor dicho). Ahora bien, durante el día había estado yo pensando que a lo mejor quedaba un poco soso o por lo menos estático hacer el brazo así en perspectiva tan frontal así que se lo comenté al profe. Me dijo que no tenía por qué pero que ante la duda, hiciese un par de esbozos muy rápidos sobre el periódico que había traído para ver un par de configuraciones y decidirme por una de ellas. Así quedó la primera:


He de decir que el periódico lo cojo siempre de los que hay a la entrada del edificio, porque el uso que le doy es para secar los pinceles después de limpiarlos con aguarrás. Por tanto no pretendo hacer propaganda acerca de la tan traída y llevada independencia como sugiere el título del diario. De hecho ni siquiera puedo afirmar nada sobre este periódico, no llegué a leer los titulares :).
Pues a lo que vamos, el boceto, como lo tenía intacto en la cabeza desde hace millones de años (o más) salió solo, claro y situé el sol por encima con lo que se rompe un poco la monotonía de ese plano frontal. De paso posicioné la escena en el desierto, que es el escenario natural en el que yo había pensado. Tiene mucho que ver con Nietzsche y sus alegorías, pero en este caso yo lo veo como una metáfora de la existencia, en fin, cada uno que extraiga sus conclusiones ;). Y luego una segunda versión más dinámica:




Las diagonales aportan movimiento. Eso leí alguna vez en algún manual, y buena parte de razón lleva. El resultado siendo mucho más potente en lo visual, no me llegó tanto como el primero en lo conceptual, así que me decanté por aquella opción e hice una primera aproximación sobre el lienzo. Sin embargo, aquí comenzaron los problemas de verdad. Mi mayor preocupación en este momento era la iluminación. Claro, yo puedo coger una foto chula del desierto como la que sigue:




Y situar encima el brazo con su templo y todos tan felices. pero no podemos obviar el hecho de que en la foto sobre estas líneas la luz viene de la derecha de la imagen y el sol está a un nivel bastante bajo, por la forma y dirección de las sombras proyectadas. El problema entonces es: como caso esa iluminación con el sol casi en el cénit que yo tenía en mente? Tuve una nueva charla con Esteve al respecto. Él me lo puso clarísimo: en este tipo de cuadros, cuanto menos inventes mejor- me dijo. O sea, que no era cuestión de calcular más o menos la posición de las sombras, sino de encontrar una foto que se adaptase a mis propósitos. El profe me dijo que cuando tiene que hacer uno de sus dibujos a lo mejor se tira semanas buscando fotos para que cuadre la iluminación. Así que me apliqué el cuento y me descargué unas cuantas fotos que respondían a las necesidades de iluminación del cuadro. Y e entre todas, la que acabó por convencerme fue esta:




La posición del sol no es la que yo había considerado inicialmente, pero después de pensarlo mejor, si colocaba el sol a la derecha del brazo, cerca de la muñeca, podía obtener un buen efecto de contraste en el dibujo, lo que también me interesaba bastante. Así que borré lo anterior y rehice el boceto del desierto:




Genial. Como siempre ocurre con estas cosas, lo que tenemos en la cabeza manda, pero en el proceso creativo se va entremezclando con la realidad y puede dar lugar a otra composición que normalmente supera a la ideada. En este caso, hemos roto aquel estatismo que me preocupaba, la posición del sol me resulta menos típica en este punto y la persona encima de la duna da un aspecto muy monumental al brazo con el templo. Esteve dijo que le recordaba a Moebius, y pensándolo bien es un poco así, con aquellos paisajes monumentales y desérticos en los que de pronto aparecen estructuras fantásticas surgidas de quién sabe qué rincón de la cabeza de este extraordinario creador. No quedaba mucho más de media hora, pero era suficiente para dar una primera pasada con óleo diluido:




Bueno, fue tan rápido que muchos colores se me ensuciaron, pero intenté mantener unos mínimos y dejar más clarita la zona del brazo a la que le da el sol. De pronto la escena cobra vida y te imaginas las dimensiones del brazo habida cuenta del tamaño de la persona, con lo que todo queda en relación y ayuda a potenciar el simbolismo. Muy contento con haber dejado todo planteado, me dijo el Gran Hombre que tenía que conseguir asimismo una muy buena imagen de un brazo para que no quedase desligada de la fotografía que utilicé para el desierto. Me insistió mucho en traer ambas imágenes en la mejor calidad posible para poder trabajar correctamente a partir de ellas. Este finde me lo prepararé todo bien y la semana próxima veremos la evolución del monstruo.

¡Hasta entonces!








miércoles, 25 de mayo de 2016

Otro trabajo bien hecho




¡Día de terminar lienzo en el Espai d'art! Esteve me había propuesto la semana pasada que le dedicase una hora a terminar este lienzo y que empezase otro nuevo en la siguiente hora. Peeeeero el chache, por motivos de diversa índole, decidió pasar por esta vez de los sabios consejos del jefe para dedicarle toda la sesión al asunto. Esteve lo entendió y me dio luz verde. Bien que hice, porque al final había más de lo que parecía por rascar.
Como en la últuima sesión había dado unos contornos muy potentes a las flores "protagonistas", tenía ahora que currarme el fondo, que estaba casi de primera capa todavía. Pues bien, la primera hora se me fue casi sólo en eso y aún así no pude terminarlo. El problema era en la parte inferior, porque en la superior, ya se echa de ver que las formas son menos complejas. Pero debajo hay un juego de planos , sombras, claroscuro,... bastante jodidillo de reflejar. Éste era el aspecto del cuadro al término de esta primera hora:


Lo siento, pero la foto está hecha a contraluz, con un montón de claridad viniendo desde la parte de detrás del cuadro, con lo que no se aprecian correctamente los colores. da para hacerse una idea aproximada de lo que venía cociéndose aquí.
Podría haber seguido así, pero me venía rondando en la cabeza lo de hacerlo más en una línea expresionista, así que decidí emplearme a fondo:




Montones de pintura y pinceladas con fuerza fueron mi manera de remarcar los contornos y dar a estas flores más vida todavía de la que tenían. Los colores son demasiado potentes y no tienen que ver con la fotografía original de la que proceden, pero a esta altura de la película, no me preocupa tanto eso como la posibilidad de explorar lenguajes, modos y maneras. Y en este sentido creo que he hecho un buen trabajo, porque he continuado mi línea asalvajá pero sin renunciar a un tratamiento más detallado y a ir con más calma en general.
Ahora, con esto acabado, le pregunté al Gran Hombre qué me tocaba hacer y me dijo que hiciese algo propio, no más ejercicios. Se me empezó a hacer la boca agua de pensar en las posibilidades. Y me comentó algo que quizá necesitaba oír: que la técnica es importante, pero lo que realmente decide el asunto es sacar lo de Uno adelante, el tema, podríamos decir. Y prácticamente en el momento en que me estaba diciendo esto, me acordé de un viejo y vetusto proyecto que tengo en mente desde hace demasiados años y que me gustaría dejar plasmado en algún momento. uno de esos hitos en el camino. Será desvelado la próxima semana cuando empiece con el nuevo cuadro.

¡Hasta entonces!






martes, 17 de mayo de 2016

Tintes expresionistas

Vengo de estar mi par de horitas semanales dedicadas al óleo en el Espai d'art. Y hoy vengo con la moral subida. La semana pasada me había comentado Esteve que tenía que hacer algo con el cuadro porque resultaba un poco confuso, especialmente el fondo y las flores principales, que no se "separaban" del resto. Vale -me dije entre mí- ¡a ver que se me ocurre!
Y empecé a dar grandes paletadas bien cargadas de pintura, para que las tres flores de primer plano saltasen a la vista. Es en este sentido que utilicé el amarillo de cadmio puro, o unas buenas manchas de blanco lo menos mezclado posible, para generar presencia y textura en los pétalos. pero aún así no acababa de dar con ello, y me parecía muy monótono el juego dentro de la gama que había elegido. Así que volví a las andadas, y tiré de colores completamente fuera de lugar (léase azul cyan o verde cinabrio) para perfilar pétalos, a la vez que utilizaba rojo y magenta para el mismo efecto, pero siempre alternándolos e intentando no repetirme en la forma de utilizarlos, que es una clásica deformación téctinca mía. Y para el final de la primera hora de sesión, las cosas no pintaban nada mal:


De hecho había logrado una especie de efecto fotográfico, de definición HD para estas primeras flores del cuadro. Bueno, si algo funciona, es mejor explotar sus posibilidades, de manera que me puse al lío durante la segunda hora para dar a luz lo siguiente:


Donde la flor "protagonista" de la derecha también ha sido perfilada, así como los tallos y hojas retocados. Asimismo, en el fondo he estado utilizando la paletina ancha para difuminar un poco formas y colores, y hacer que se fusionen. Quizá me he pasado, pero por lo menos quedan planteadas unas manchas muy generales sobre las que puedo trabajar y sugerir unas formas sin que se coman el resto del cuadro, que es mi idea para el próximo día. Me comentaba mi compañera Carme, una enamorada de pintar flores que tenía el cuadro un aire expresionista, con esta cosa de perfilar en colores potentes las flores, y me gustó, porque yo también lo veía de esta manera. Es más, inclcuso me gutaría potenciar este efecto, con pinceladas más gruesas y potentes, pero esto es algo que prefiero discutir con el jefe Esteve, que tiene más ojo para ello ;).

¡Hasta la próxima!

miércoles, 11 de mayo de 2016

Florecitasssss

Ayer fue dia de Espai d'art con el amigo Esteve y toda la crew. Yo había dejado el cuadro de las gamas roja-naranja-amarilla apuntado y sólo faltó una parte que tuve que dejar en blanco por exigencias del guión. La idea era no sólo cubrir esta parte, sino también empezar a empastar bien la tela. Y así lo hice:


El trabajo del fondo era complicadete, porque había que mantener un equilibrio entre las formas que Uno irremediablemente ve y el no dibujar aquello que se piensa (la cabeza tiende a dirigir el dibujo buscando en su registro de cosas. Así, si vamos a dibujar una flor es frecuente que la cabeza se interponga diciendo: "¡Eh! una flor tiene un tallo así y así y se compone de un número de pétalos con tal y tal forma"). En la medida de lo posible intenté atenerme a las manchas que veía en la fotografía, pero en algunos momentos hube de hacer caso a la cabeza para diferenciar ciertas partes de las flores que aparecen. Como se puede observar, todavía no pude cubrir el blanco del lienzo, pero eso quedo solucionado en la siguiente hora de la sesión:


Aquí ganan mucho en presencia las partes de las gamas verdes, correspondientes a los tallos y hojas de las flores en primer plano. Lamento la pésima calidad de la foto, que no permite apreciar el colorido original, pero da para hacerse una idea. Curiosamente no me dio tiempo a hacer mucho más. En este cuadro, de alguna manera he ralentizado el ritmo bastante respecto a mis anteriores obras; yo lo achaco al tema, porque los detalles de las flores son bastante laboriosos, pero también a una manera diferente de enfocar el cuadro, con menos prisas y yendo a lo esencial, sin perder tiempo en experimentos. El Gran Hombre Esteve, me comentó que en general bien pero que lo veía muy confuso y que de cara a la próxima sesión debería inventarme algo para hacer que el cuadro fuese más claro, sugiriendo que quizás sería bueno oscurecer ligeramente la parte del fondo. Además está el efecto desenfocado de la cámara, que hay que trasladar a lenguaje pictórico, lo que no siempre es sencillo. Pero en general me gusta el cariz que va tomando el lienzo y el colorido es bastante potente. Seguiremos informando...

'Hasta la semana que viene Espai d'art!



jueves, 5 de mayo de 2016

¡Viva el cadmio! Nuevo cuadro en el Espai d'art

El otro día empecé el que será el penúltimo cuadro del curso si no me fallan los cálculos ni las fuerzas. Había quedado con Esteve el Grande en que me dedicase al rojo y gamas afines para este nuevo lienzo. No creáis que es cosa fácil encontrar una buena imagen en estos colores aparte de las consabidas estampitas de otoño y demás. Por otro lado, necesitaba una foto que me motivase pero no acababa de dar con ella. Incluso estuve haciendo una búsqueda de fotos con fuego, llamaradas, lava, no sé, algo que me llamase la atención, pero la verdad es que no daba con el quid del asunto. Al final, de entre todo lo que tenía y algunas de las cosas que me imprimí sólo me convenció esta:


Si soy sincero, creo que nunca he hecho un cuadro de una flor, motivo para intentarlo. Sí he hecho algo con un ramo, pero nunca una flor a un tamaño hermoso. Además, así le hago competencia a la Carme, una compi del curso que hace unos cuadros de flores espectaculares.
El encaje se prometía intenso, pero evité meterme en más detalles de los necesarios para orientarme:


Desde hace ya bastante prefiero sólo anotar las zonas principales y el resto ya lo trabajaré con el color. En principio está más o menos bien trasladado aunque tampoco es una cosa que me obsesione, siempre que no estorbe al equilibro del cuadro. Y luego la fase divertida del encaje:


¡Borrarlo todo a golpe de trapo! No se borra del tooooodo, es sólo para quitar el exceso de carboncillo y poder pintar encima sin que se enguarren los colores. Además así se entiende mejor todo. y luego a dar una primera manita al asunto:


Me da rabia, porque tuve que salir un poco antes del Espai y no me dio tiempo a cubrir toda la tela, pero me gusta que ya en la primera mano consigo un claroscuro bastante descriptivo, de manera que me puedo orientar bien para fases sucesivas. Va a ser un cuadro con mucho rojo, y muchos colores de cadmio (amarillo y naranja), con lo cual va a tener una potencia brutal. También tenemos que ver cómo hacer una pincelada más gestual, que creo que este tema lo va a agradecer. En fin, ¡vamos a por ello!

¡Hasta la semana que viene!

miércoles, 27 de abril de 2016

Y así acabamos con los azules


¡Amig@s! Es para mi un placer anunciar que he acabado con este cuadro, aunque ha presentado más batalla de lo esperado. Supuse que sería una sesión de dos horas tranquilas para rematar esto con la calma. Pero qué va, estuve hasta el último minuto liado. Vamos por partes.
- El cielo lo dejé como estaba en la última clase, entre que me estaba quedando sin blanco y que realmente ya tenía una buena presencia, no quise monear mucho, que al final estas cosas se acaban por estropear si Uno se pasa con los añadidos.
- El iceberg lo volví a retocar. Todo. No estaba conforme con que aquella masa que debía parecer de hielo picudo y lleno de aristas cortantes, pareciese más bien una masa informe de carne azulada. Así que me apliqué y con unas cuantas pinceladas gruesas y potentes resalté la zona frontal del iceberg. El lado izquierdo del mismo también lo perfilé ligeramente. pero ya avanzada la sesión vi que la parte del fondo de la roca helada no me convencía en absoluto. Esteve, que es un grande me dijo que él no veía ningún problema a nivel pictórico y que por él, el cuadro estaba muy bien. pero como yo no estaba convencido me dijo que lo tocase otro poco, porque si era una cuestión de estética personal, había que respetarlo. "¡Qué es un artista sino un investigador de la estética!" dijo, y con semejante frase lapidaria, me dejó en el estado anímico óptimo para perseguir este objetivo. Algunas pinceladas en 'v' más tarde y algunas otras manchas para reforzar la textura de hielo bastaron para darme por satisfecho en esta lucha:


- Y una última cosa restaba: el reflejo del agua y los trozos de hielo flotando en el agua. Respecto al reflejo, llegué a un punto en el que tenía demasiado protagonismo y el profe me dijo que molestaba ligeramente a la vista. La solución no era demasiado difícil, con bajar un poco el tono con azules, enseguida se vio el efecto y el iceberg ganaba protagonismo. Lo de los hielos sobre el agua es una historia curiosa: comencé por hacer algunas manchas horizontales con blanco y algo de azul y magenta y el resto salió casi solo. Es espectacular que con tan pocas pinceladas se consiga engañar a la percepción y ofrecer el aspecto de un mar con mini islas de hielo que tenga un punto de veracidad. Tras esto y hacer algún retoque de ultimísima hora en la montaña que se aprecia a la derecha del horizonte lo di por concluido, que ya eran las nueve y media y me llamaba la cena. No ha quedado tan bien como el anterior cuadro en gama de azul, esta es mi apreciación. Pero sin embargo en este he hecho muchos experimentos con mezclas de colores y he ido (re)descubriendo cómo en general es mejor sugerir que copiar con toda fidelidad. Ya ha quedado hablado con el jefe que la semana próxima seguimos con las gamas de color, pasando en este caso... ¡al rojo! Y quien dice rojo dice naranja, algo de amarillo, etc. Bueno, va a ser una locura para el ojo, pero me da en la nariz que lo voy a disfrutar a saco.

¡Hasta la semana que viene!



miércoles, 20 de abril de 2016

Qué poquito le queda a este ya

Ayer estuve a dar una vuelta por el Espai d'art, ¡benditos martes! Es un día guay, porque en el taller lo pasamos bien, nos echamos unas risas, nos contamos historietas y todo ello rodeado de diferentes estilos y aproximaciones a todo este conglomerado de actividades que hemos venido en denominar arte. Además vas viendo cómo evoluciona la gente y también como la chavalada nueva que entra aprende a dibujar. Me hace recordar cuando a mí mismo se me abrió el cielo en el momento en que comprendí de qué trataba este -de momento ruinoso- asunto del dibujo y la pintura. Pero a lo que vamos, que yo he venido a hablar de mi libro: estuve peleándome un día más con mi iceberg favorito en tonos azules y a punto me quedé de terminarlo. pero entre que había llegado tarde y que no tenía el día muy concentrado, pues no pudo ser.
Durante la primera parte de la sesión me encargué del cielo sobre todo. En la última clase se me había solidificado. Sí, sí, como lo oyen Vds. Por lo menos ésa era mi sensación. Las nubes habían quedado muy sólidas, con formas demasiado contundentes y poco aéreas. Así que cogí la paletina ancha y con una buena mezcla de azules, algo de magenta y blanco me dediqué a sugerir y de paso le restaba algo de protagonismo en favor del iceberg. Por otro lado empecé a dar más masa y textura a la parte frontal del iceberg, con pinceladas más cuadradas (a sugerencia de Esteve, el Grande) y toqué algo del reflejo en el agua:


Sin embargo, en este caso, el trabajo fuerte fue en la siguiente parte de la clase. Se puede apreciar a simple vista la diferencia entre los reflejos, por ejemplo y también cómo seguí a pala y pico con el bloque de hielo, oscureciendo algunas partes para marcar bien la separación entre planos. Podría haber seguido en la dinámica de las últimas clases y poner unas buenas pinceladas de colores más llamativos, como naranja o rojo, pero decidí ceñirme al ejercicio con los tonos de azul y continué enriqueciendo todo lo que supe las mezclas entre ellos. También incluí el verde esmeralda, que al ser bastante azulado me venía al pelo en crudo o mezclado con blanco. No faltaron las trastadas con el magenta que a veces llevé hacia el violeta para darle más riqueza al conjunto. Aparte de todo ello, le di una nueva pasada al cielo para terminar de perfilarlo, con unos buenos toques de blanco que simulasen la parte más clara de las nubes y por último aclaré la parte de la derecha del agua, que aparecía mucho más clara en la fotografía de referencia. Con todo ello, llegamos al siguiente punto: 


O sea, un punto bueno ;). No hay mucho más que comentar, sólo unos cuantos hielos que coloqué alrededor de la masa helada, tal y como aparecían en la imagen. Como ya era tarde me limité a dejar señalados los más grandes de ellos, en previsión de las próxima sesión, en la que tendré que reflejas que hay un montón de estos pedazos de hielo.. Y con esto me dieron las 21:30 h y con ello la hora de cerrar el chiringuito hasta otro día. La cosa apunta maneras y tiene pinta de que se puede acabar en la próxima sesión.

¡Hasta la semana que viene!



martes, 5 de abril de 2016

Otra vuelta de tuerca

Hoy he estado como cada martes en el Espai d'art metiéndole caña al iceberg en tonos de azul. No ha ido mal la cosa:


He estado haciendo un concienzudo trabajo de utilizar,mezclar y remezclar azules con verde, magenta, amarillo e incluso algún ocre amarillo o siena que asoma por ahí. Me di cuenta quizá un poco tarde, pero el verde esmeralda ofrecía unas posibilidades bestiales en este cuadro, bien desaturado con blanco, acompañando muy bien a todos los tonos de azul. Por otra parte, la presencia del magenta me ha ayudado a diferenciar el plano del cielo del del agua y el del propio iceberg. He estado trabajando las formas picudas que hace el hielo y aprovechando para remarcar las aristas con grandes paletadas de blanco.
Ya en la segunda parte de la sesión lo hemos llevado un puntito más allá:


Y he empezado a introducir algunas gruesas pinceladas de colores pelín más fuertes, que me ayudan a perfilar y definir unas zonas contra otras. No han faltado pinceladas de naranja de cadmio, por ejemplo que es probablemente el último color que se esperaría encontrar en un cuadro repleto de azules, pero vamos a ver si me sale bien la jugada ;).
A pesar de haber dedicado bastante rato y esfuerzo al reflejo del iceberg sobre el mar, hay partes que ahora no me convencen y creo que he perdido un poco del encanto que tenía en una primera fase. Pero por un lado esto está bien, por aquello que una vez me comentó precisamente Esteve: "kill your darlings", acabar con aquello a lo que uno está apegado en el cuadro para poder avanzar con más soltura. Aparte de que ello no significa que esto sea irreparable, en una próxima sesión me inventaré alguna manera de recuperar aquel aire tan fresco que tenía esta zona del cuadro al principio. Lo que sin duda tengo que currarme es el cielo, que he delimitado con demasiada firmeza algunas masas nubosas y ahora parecen salchichas colgando del cielo, lo que habría sido seguro una delicia para Dalí XD.

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ayer en el Espai d'art ya me puse con un nuevo cuadro a las ordenes del Gran Esteve. Me dijo que íbamos a hacer otro en gama de azules y yo le presenté lo que había estado buscando por Flickr. Estos dos me decían algo:



A la hora de la verdad, el de la calle desierta me dio pereza, para qué negarlo. Dice Esteve que tenemos que dibujar y pintar siempre cosas que nos motiven, que nos apasionen. No le falta razón, lo demás es un ejercicio bastante estéril de técnica por el que lógicamente hay que pasar pero que no promete buenos resultados a largo plazo. Bueno, que me enrollo :). Al final escogí el del iceberg porque también apuntaba unos tonos magenta y grises muy interesantes, de manera que me lo imprimí en papel y me fui al Espai para atacar este nuevo lienzo. Lo hice así:


Un buen encaje, partiendo de la división elemental en mitades de la tela y sin mucha pamplina, que dónde se va a decidir todo es en la aplicación del color. Esa parte -la buena- viene ahora:


Mal hecho por mi parte, porque debería de ir todo a la vez, pero es un primer golpe de color del iceberg para luego pasar al segundo:


Lo que quería reflejar en esta primera capa muy diluida era el claroscuro básico, con mucho blanco de por medio  y unos tonos levísimamente amagentados del cielo. Me gusta porque la roca de hielo no engaña y ya de primeras se ve de lo que va el asunto. Seguimos:


Esto está feo decirlo, o no ¡qué coño! Pero el mar me ha quedado guapísimo, el reflejo muy consegido, los tonos muy bien valorados e incluso las pequeñas ondas de la derecha dan una sensación de veracidad bastante lograda. Mucha gente del taller me preguntó cuántas sesiones llevaba con este cuadro y se extrañaron de que fuese la primera. David -dijo Esteve- es un hombre que no tiene tiempo que perder. ¡No sabe él hasta qué punto! Ya en la recta final de la clase me dediqué a aclarar un poco el cielo y dar unos toques de amarillo cadmio para levantar el ánimo del lienzo:


Y ahí se quedó, en un punto muy bueno para proceder a empastar todo aquello y seguir experimentando con los azules.

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

martes, 22 de marzo de 2016

Óleo en gama de azul terminado











Hoy por fin he dado por finalizado este cuadrito de la Isla Anacapa. ha sido un trabajo intenso, pese a que en principio parecía estar todo ya medio acabado. Entre eso y que he vuelto a llegar tarde por asuntos relacionados con la mudanza (¡hasta dónde estoy, señor!) pues eso, que ha sido el tiempo justo para poder terminar esta obra. Aquí presento el aspecto final:


Estoy bastante contento con el clarsocuro y la mezla de colores. respecto a esto último, estaba teniendo un pequeño problema de pinceladas, porque eran todas demasiado parecidas, al estar hechas con el mismo pincel, así que siguiendo un buen consejo de Esteve (¡el grande!) fui alternando pinceles y diferentes trazos para que no quedase tan monótono. Ya me había comentado en alguna ocasión pasada que o debería tener en todo momento 20 pinceles en la mano. No sé hasta que punto era verdad o una exageración, pero se refería en lo esencial a que tuviese diferentes herramientas para no caer en una plástica muy aburrida. Aparte de dar algún toque de materia y luz en la montaña, me dediqué en esta sesión q lo que había quedado colgando en la última sesión: el cielo y el mar. Estuve currándome los reflejos y las tonalidades del agua (que incluían algunos magentas bien potentes) y me gustó mucho sobre todo la parte de la derecha, en la que recordando un video visto hace mucho de Mural Joe, me ayudé un poco de estas indicaciones para crear la ilusión de las ondas en el mar. Hay otro detalle que desde el principio el profe me destacó y que yo he tratado de mantener. Quizá no se aprecia muy bien, pero hacia el centro del lienzo, donde están las montañas en último plano, hay un reflejo muy claro en el agua. Este reflejo está compuesto de algunas gotas de pintura muy diluida que cayeron en vertical por la inclinación del cuadro. Es una línea en la que Esteve me aconsejó profundizar un poco, y que nunca antes había tratado. Sería algo así como tratar el óleo como si fuese acuarela, pero con las peculiaridades que se derivan del propio material. La verdad es que me interesa mucho, y tendré que ver la manera de integrarlo en mi actual trabajo, a ver qué pasa. Mientras tanto, allí se quedó el lienzo a secar hasta que me lo pueda llevar a casa. Algunos de los goterones de óleo tradarán un ratito en secar del todo ;).

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

miércoles, 16 de marzo de 2016

Empastando el paisaje mar y montaña





Ayer continué con el lienzo del paisaje marítimo-montañoso en gama de azules. Fue básicamente un trabajo de empastar superficies a saco, especialmente las montañosas y dependiendo de los planos (los primeros planos con más cantidad de materia que los más alejados). En un primer momento estuve a por el macizo de primerísimo plano:


Aquí dejer volar el pincel con buenas dosis de óleo. Sobre todo blanco con unos toques de amarillo cadmio, de manera que se apreciase la separación entre planos con más claridad e hice un batiburrillo de azules, naranjas verdes y marrones que contra todo pronóstico quedaron muy bien. Me daba cosa, porque pense que al meter azul y un naranja cerca, se me mezclarían y el color se ensuciaría, al ser complementarios, pero de alguna manera logre mantener los colores medio separados y el resultado fue muy de mi agrado, aunque seguiría trabajándolo en fases posteriores. No toqué mucho más porque me estaba reservando para la segunda parte de la sesión:





Nada mal, la verdad, yun buen repaso a toda la masa rocosa de medio plano y a la del fondo. En ésta última no me quise detener demasiado por no darle un protagonismo que no le correspondía, de modo que mantuve los colores más apagados y las pinceladas más diluidas, sin tanta presencia del gesto. Lo que no pude tocar ni de broma fue la parte derecha del mar, que se quedó a la espera de la próxima sesión por falta de tiempo  (estos días estoy corriendo de aquí para allá porque nos mudamos y hay un montón de cosas que hacer, lo que repercute drásticamente en mis niveles de puntualidad). En general el cuadro ya empieza a coger entidad y el juego de luces va quedando conseguido. Lo interesante del ejercicio, la utilización de gamas de azul, está siendo fascinante. Voy conociendo otros tonos de azul (Prusia, índigo y cobalto) y los mezclo sin demasiados complejos, lo que da lugar a una variedad de matices en una misma pincelada brutal. Si a ello vamos añadiendo blancos y magentas,... ¡para qué queremos más!

¡Hasta la próxima semana Espai d'art!




miércoles, 9 de marzo de 2016

Paisaje azulado



Vaya tarde oleaginosa en el Espai d'art. Dícese de las tardes que pasa uno en buena compañía poniendo capas y capas de óleo hasta que empiezan a formar relieves sobre la superficie del lienzo XD.
En fin, que tenía que seguir con mi paisaje montañoso con el cielo y el mar de marco. E iba dispuesto a dar caña al asunto. Me estaba ya imaginando mi paleta de colores, que cada vez está más nutrida, con las nuevas incorporaciones de azules: cobalto, Prusia e índigo. ¡Qué más se puede pedir! También había comprado blanco, porque en la última sesión había tenido que estar apurándolo de mala manera y hubo partes de la imagen que no quedaron todo lo blancas que debieran. Me encargué de subsanra esto lo antes posible, aunque combinándolo con amarillo de cadmio, que si no se me hacía muy sosete:

Lógicamente no fue sólo eso, sino que también estuve trabajando toda la montaña de primer plano en sus múltiples vertientes y por otro lado el cielo, que me había quedado muy sin gracia en la sesión anterior. Para corregir todo ello, tiré de blanco puro para la línea del horizonte y fui degradando el cielo, utilizando el azul cobalto en buena medida para dar ese color tan vivo a la parte superior del cuadro. However, algo de azul de Prusia cayó por ahí para oscurecer la parte más cercana al borde superior ;). Estoy bastante satisfecho del combo de colores explosivos conseguido en la ladera de la montaña que queda justo enfrente del observador. Hay naranjas con azules que no chirrían y lo que podía haber quedado bastante sucio, ha resultado bien equilibrado y con fuerza. Veamos lo que ocurre en la siguiente sesión.
Ya metidos en la segunda hora, hice un trabajo exhaustivo del plano más alejado donde se adivinan unas formaciones montañosas. Quería dejarlo ya apañado para no tener que volver sobre ello en la próxima clase, porque la idea, según Esteve el Grande era hacer estos cuadros en unas tres sesiones, para evitar el clásico 'acartonamiento' que padezco cuando insisto mucho sobre un mismo lienzo. Es una lástima el reflejado en las fotos, porque no permite apreciar correctamente el trabajo de azules y algo de magenta en la parte derecha del cuadro, pero ya haré una foto de mayor calidad una vez lo tenga en casa. Estuve trabajando todavía más el cielo, porque no quiero que sea simple, sino que se observen multitud de pinceladas y que tenga una plástica interesante. Luego me fijé que había una pequeña incoherencia entre la parte del mar que queda a la izquierda y la parte superior de la montaña contigua a la misma. Me fijé en que ambas partes compartían casi el mismo color, mientras que en la foto original, la zona de la mont´ña es visiblemente más oscura que el mar. Unas cuantas pinceladas con brío y ya lo teníamos. Por último estuve cargando de materia la zona derecha del mar, en la que incluí unos tonos de magenta que se detectaban en la fotografía:









Con esto colgué los pinceles y a casa. Lo que me comentó el jefe es que tenía un trabajo brutal de materia en las cumbres de la montaña y que al ser eso un plano medio, estaba casi obligado a meter mayor cantidad de pasta en el primerísimo plano. Pero eso es una historia para otro día...
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!







viernes, 26 de febrero de 2016

Nuevo lienzo paisajístico en gama azul

La semana pasada no había podido empezar un nuevo cuadro en el Espai d'art porque me encontré con algunas dificultades para terminar el cuadro de Bali y esto me ocupo las dos horas de la sesión, con lo que tuve que dejar allí el lienzo en blanco y las fotos que tenía elegidas para este nuevo reto.
Llegué el jueves (porque el martes había estado en Urban Sketching) sobre las 17:30 h con ganas de empezar algo nuevo y de todas las fotos que me saqué de internet, había una que me llamaba poderosamente la atención. Era esta:



Se trata de la Isla Anacapa, obra del usuario Felix's Endless Journey, una foto cautivadora por los colores y la perspectiva, con unos juegos de luz muy interesantes que me pueden dar bastante juego. El encaje era bastante sencillito:


Sin más, situar correctamente la línea del horizonte y luego a base de calcular inclinaciones de las líneas + espacios vacíos, podríamos decir que con esto ya estaba hecha la estructura de base para este cuadro. No había mucho más que cortar, así que empecé a cubrir la tela con óleo:



Una buena mezcla de los diferentes azules que tenía y otros que he comprado para la ocasión (cobalto, azul de Prusia e índigo) me dieron un fondo muy interesante sobre el que poder trabajar posteriormente. Es muy intersante ver cómo funcionan los diferentes tonos de azul; el índigo, por ejemplo, parece negro al salir del tubo, pero en cuanto se mezcla un poco con blanco, salen un montón de matices a la luz. Hecha esta parte, más correspondiente al fondo de la imagen, me lié con el resto para no dejar ni un hueco en blanco por el lienzo:


Et voilà! una primera capa con mucha gracia y muchísimas posibilidades. Estuve intentando aclarar la línea del horizonte un poco y en primer plano jugué con las zonas iluminadas (blanco y amarillo de cadmio) y las que quedan a la sombra, que presentaban variedad de colores, azules claro, anaranjados, ocres, verdes claros y oscuros, etc. Es una foto con cantidad de matices y eso va a ser determinante para el resultado final que auguro con una iluminación interesante. También oscurecí algo más el mar en ambos lados, aquí quizá se me fue un poco la mano, pero quería tener algo más de materia antes de la próxima sesión. Lo que me ha gustado de la manera de empezar este trabajo ha sido que por fin he hecho un buen trabajo inicial de claroscuro. Cuando Uno lo mira, ve claramente la estructura de la iluminación sobre la que luego trabajaremos. Aquí se quedó la cosa y tras un ratillo de charleta con el amigo Esteve y Pep Ribé, me fui a casa muy contento por un trabajo bien hecho ;).

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!