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miércoles, 8 de julio de 2015

¡Se acabó el Espai d'art hasta Septiembre! ¡Oooooohhhhhh!

Ayer fue el último día de Espai d'art com Mr. Esteve. El tiempo no acompañaba, a la ola de calor que asola el país se añadía la humedad típica de la ciudad condal y era un bochorno alucinante, que no daba ganas ni de moverse de casa (si tienes una casa fresquita, claro ;)). Aún así, me armé con los bártulos de pintor y me fui para Gràcia a ver si terminaba el último óleo del curso. Lo había dejado en un punto tal, que se trataba de manejar el tema de la pared rocosa de la derecha y dedicarme a los detalles. Empecé por la cara de la figura principal; no estaba convencido con cómo habían quedado los ojos y la boca, así que me dediqué un poco al asunto. En parte fue un desastre y quedó un ojo pipa, pero por otro lado, la cantidad de trabajo consiguió que esta figura destacase dentro de la composición por encima de las demás. También retoqué la ropa para contrastar más el claroscuro y ya que estaba con colores claros, aproveché para matizar los cabellos de la señora de la izquierda y esa que está detrás de la protagonista y a la que no se ve. La foto es una chufa, pero se aprecian los detalles del sari rojo, por ejemplo, que ha quedado realmente chulo:


Y después de esto, que me ocupó más o menos la primera hora de sesión, me dediqué a lo que me tocaba: la pared de roca. Había comprado una paletina especialmente para la ocasión, y cuando fui a echar mano de ella... sí, se me había olvidado, ¿vale? :). Anduve preguntando a algunos compis y al propio Esteve si tenían una por ahí, pero nadie disponía de una. En fin, tras el mini cabreo inicial por el olvido, cogí el pincelote más gordo que tengo y me puse al jaleo. Según el jefe, se trataba de difuminar a grandes paletadas de pintura todo el trabajo de esta zona. La explicación es bien sencilla, pero me apoyaré en la metáfora del profe para explicarla: un cuadro es como una orquesta sinfónica: puedes tener el mejor clarinetista, el mejor trompetista o violoncelista, pero si suenan todos a la vez y al unísono, el resultado no va a funcionar. En pintura sucede algo semejante. Digamos que no todo el cuadro puede ser protagonista, sino que el pintor ha de dirigir la atención del que observa a determinados puntos. En el caso que nos ocupa, estaríamos hablando de la señora que protagoniza (o hemos hecho protagonizar) la escena. Por tanto, esta figura es interesante que esté bien trabajada y que las pinceladas tengan materia, para distinguirlas de aquellas que presenta la parte más alejada del fondo respecto al espectador. Lo que estaba pasando con la pared rocosa de la derecha es que sin querer, la había trabajado a un nivel muy potente, dándole una textura y colorido que llamaban mucho la atención. ¿Y eso está mal? os preguntaréis. No es es una cuestión de bien o mal, en este punto es un tema 100% pragmático: funciona o no funciona. Y toda la información en la pared sugería que era una de las protagonistas de la obra (si no la principal), lo que causaba que el cuadro no acabase de funcionar.
En parte fue duro, porque reconozco que me había encariñado con esa parte del cuadro. Ahí entro en juego la sabiduría antediluviana del profe. "Kill your darlings" me dijo. "Mata aquello que quieres" podríamos traducir. Es una manera muy sintética de expresar que el apego en pintura es un lastre y que a veces se gana más eliminando una parte que no funciona (aunque el trabajo de la misma pueda ser espectacular) para así favorecer el resultado final. Así lo hice y finalmente el cuadro quedó como sigue:


Además, esta ya es una foto con la cámara buena, con lo que todo resalta más ;). Una clase muy densa y filosófica la de ayer, lo que para mi es la manera ideal de poner un broche a un curso caracterizado por la evolución de la técnica del que escribe hasta este último óleo, que podemos considerar que integra todo lo que he ido asimilando este año: pincelada larga y suelta, trazas de colores que no siempre están presentes en la fotografía, uso de colores con mayor grado de pureza y huida de los colores sucios, evitar utilizar sólo el azul marino para las zonas de sombra y manejar el claroscuro con cierta gracia. De hecho y sobre este último punto, he de destacar el trabajo del templo en este lienzo, con el aliciente de que además me lo he pasado pipa haciéndolo. Y con este buen regusto a conocimientos adquiridos, nos despedimos del Espai d'art hasta el próximo trimestre, porque, no cabe la menor duda, allí estaré :)

¡Hasta Septiembre Espai d'art!


martes, 30 de junio de 2015

¡¡Ayayayay!! ¡Por un pelo!

¡Ains! Qúe poco ha faltado para poner fin a este cuadro ayer en el Espai d'art. Era mi idea, pero como de costumbre, Uno se lía y empieza con detalles, de manera que al final no he podido terminarlo y lo he dejado para una última sesión, que además será la última del curso.
Bueno, al lío: ¿en qué me he estado entreteniendo con este lienzo? Empecé con mi caballo de batalla principal, a saber, la figura protagonista de primer plano, porque la cara no me convencía, especialmente el detalle de los ojos. La verdad es que no ha quedado perfecto, pero por lo menos los ojos están ahora alineados y la boca no queda tan raruna. Aparte la nariz tiene ahora más sentido y funciona mejor en el conjunto de la cara. Igualmente y con pinceladas bastante generales trabaje la ropa de la mujer y algo del brazo y el cuello. Cuando me quise dar cuenta me había pasado cerca de una hora sólo con estos detalles y me quedaba sólo una hora para todo lo demás.
Así que raudo me puse a trabajar la ropa del señor enfadado (sí, el alto) y las dos figuras del extremo izquierdo del cuadro, que eran las que estaban más descuidadas y con menor cantidad de trabajo, especialmente la pobre mujer, a la que nunca me daba tiempo a llegar. Lo que no quise tocar bajo ningún concepto fue la cara del señor del fondo, que me gustaba cómo estaba resuelta. Me resultó muy atractivo el aspecto de la señora del extremo izquierdo, una resolución en pocas y efectivas pinceladas que además captaron con bastante fidelidad la expresión en la fotografía original. El tratamiento de la ropa también me parece bastante chulo y fue cuestión de unas cuantas manchas bien colocadas. Una vez que estaba por esta zona, detecté alguna cosilla que podía ser mejorada en el templo, simplemente algunas sombras que no eran lo bastante oscuras y perfilar algunas aristas para que se entendiese mejor.
Hecho hesto, ya era tarde, cerca de las 21:20 y sólo pude añadir un pelín de blanco al cantaro sobre la cabeza de la figura en primer plano, para que se "separase" del fondo. Debajo se puede apreciar cómo quedó el cuadro al final de la sesión:


Sin embargo, no me gustan las fotos que hace mi móvil de los cuadros, porque a veces se ven las cosas muuuy diferentes a lo que son. Al final de la clase me entretuve en hacer unas cuantas instantáneas más de primeros planos de las caras, en las que se aprecia algo mejor (aunque siempre es preferible el original) todo el detalle del trabajo. Por ejemplo, la prota:


Aquí se aprecia mejor la expresión y el claroscuro, si bien probablemente tenga que hacer algunos leves ajustes en los ojos y la valoración tonal. también le saqué una foto al señor enfadado y al abuelo:


De verdad que está cabreadísimo, el muchacho, a pesar de que en la foto original no tenía para nada esta expresión. Y por último la señora de extrema izquierda (estoooo, del extremo izquierdo):

 
Me atrae mucho la mezcla de marones oscuros con magenta del rostro y la expresividad del mismo. Con esto ya me fui a casa, con una cuenta pendiente para el próximo día: ¡la pared de la derecha!
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!
 

jueves, 25 de junio de 2015

Espai d'art sessions

¡Vengaaaaaaaa! ¡Claro que sí! ¡A hacer una entrada tres días después de haber hecho las cosas! Ay madreeee, ¡ que voy sin tiempo pa ná! La cosa es así: el martes fue la víspera de Sant Joan, festividad por excelencia en Barcelona, en la que la gente compra toneladas de petardos y los arroja por las calles hasta que parezca una zona cero cualquiera. Además los padres se dejan un dineral con la excusa de que los niños disfruten ¡y acaban tirando ellos la mayoría de los petardos como unos chiquillos! En fin, bromas aparte, se trata de celebrar el solsticio de verano de una manera pagana, con hogueras en las que se queman los deseos y las cosas chungas, todo ello aderezado con los mencionados mini-explosivos y muuuucho alcohol. Total, que debido a esto, no había clase en el Espai d'art el martes. Gracias a lo que sea, con Esteve nunca hay problema y es todo muy flexible, de manera que me pasé el lunes a hacer mi sesioncita.
¡Y que sesión! Era uno de esos días en los que Uno está concentrado y le sale todo más o menos como debe ser (el "como debe ser" o "comme il faut", ese gran ente que establece los criterios de normalidad). La idea y la ejecución se basó en el fondo, que necesitaba algo de trabajo. Y contábamos como siempre con las pautas básicas: utilizar colores más bien puros y evitar los sucios, conectar largas pinceladas a lo largo de la superficie del lienzo y prestar atención al claroscuro. Lo que más me interesaba era el juego de blancos en la parte superior del cuadro, que me iba a dar la máxima luz e iba a enmarcar el resto de la escena. La cosa más importante en este momento era lograr unos blancos muy puros y luminosos mezclados con colores muy poco saturados, con poco pigmento, para que esta zona se "aleje" y la atención del observador no se dirija aquí como un punto focal de atención. Y con mucho tesón y cariño, lo fui consiguiendo, hasta el punto de decir que quedé bastante satisfecho con el resultado, en el que se aprecia el paisaje rocoso en este último plano de la imagen:
 
Poco más hice en este primer momento. Era hora de pasar al templo, una de mis zonas favoritas del cuadro, por el juego que da y la iluminación que he conseguido de esta zona, muy colorida, pero equilibrada a la vez. Fui matizando las pinceladas de amarillo de cadmio que había dado en la última sesión y que cantaban más que La Traviata. Fui sustituyendo esto por otros colores poco saturados, con presencia de tonos azules y verdosos que me dieron muy buen resultado. Un detalle que me gustó fue el hecho de definir las piedras de la base del templo con cuatro pinceladas rápidas y que resultase una textura rocosa. ¡Ah! casi se me olvida, también me dediqué a trabajar el cantaro y el paño que lleva la figura principal sobre la cabeza. Lamentablemente la fotografía que hice con mi móvil es terrible, pero puedeo prometer y prometo que al natural es mucho mejor todo. Como en otras ocasiones, intentaré colgar una foto hecha con la cámara buena una vez lleve el cuadro a casa, para que se pueda apreciar mejor el trabajo. Así estaban las cosas cuando me decidí a hacer lo que es a la vez la parte más salvaje y la más delicada del cuadro: la pared rocosa de la derecha. Y me propuse hacerlo bien, pero con energía, y dando a entender la textura de la roca. Y la cosa fue bien y mal a la vez como se puede observar bajo estas líneas:

 
 
 
Bien porque la textura está conseguida y el muro tiene una potencia brutal. Mal porque esa misma potencia le resta protagonismo al resto del cuadro como me comentó Esteve. Él me dijo que al mirar el cuadro la vista se va irremisiblemente hacia esta parte por el trabajo que lleva y me sugirió que comprase algun pincel muy ancho para este tipo de superficies, de manera que en pocas pinceladas pudiese resolverlo sin que fuese tan potente. Me lo tendré que plantear pero será ya de cara a la semana que viene, que estamos a final de messss. Sin embargo me pareció una sesión muy productiva e incluso el jefe me dijo que el fondo ya lo podemos dar por acabado. Mi idea es terminar la semana que viene, penúltimo día del curso y luego hacer un cuadro pequeño en un día, pero va a depender de cómo enfoquemos el trabajo el próximo día...
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!
 

viernes, 19 de junio de 2015

Espai dart, viaje a la India

¡Vaya semanita! Bastante trabajo por un lado y mil cosas que hacer y preparar por otro me han ido manteniendo ocupado de manera que no he podido colgar todo el curro de la semana hasta ahora. Y empeizo con lo hecho el martes en el Espai d'art. La semana anterior había estado trabajando el fondo del cuadro de los Intocables y esta semana me había propuesto "levantar" un poco las figuras, es decir, trabajarlas más meter más pasta, etc. Me dediqué en primera instancia a la figuar protagonista y a lo poco que se ve de la que está detrás de la misma:
 
 
La verdad, así visto, no me gusat pero nada. Sí, el trabajo de pincelada y de color no está mal, pero la señora parece tener los ojos que le hayan picado 20 abejas y aparte tiene una cara como de extraterrestre. Sí que me quedo con el trabajo del sari y el del brazo, aunque hay que machacarlo un pocquillo para mi gusto. Luego "sólo" quedaba dedicarse al resto de figuras:
 
 
De nuevo fue el señor alto del segundo plano el que más me convence por mil motivos, aunque ha salido muchíiiisimo más enfadado que en la foto original. Lo que asoma de la cabeza del anciano de detrás me gusta también. El pelo estaba un poco raro antes de dedicarme a ello, y como era un gris, me acordé de lo que comentaba Esteve: para desaturar un color, le pones su complementario. Así que cogí un poquito de azul y un poquito de naranja, los mezclé y con algo de blanco para aclarar voilà! Ahí tenemos un gris perfecto, que queda perfecto para este señor. Por último fue cuestión de trabajar el rostro del niño, que no quedó mal, aunque habrá que trabajarlo mejor en otra sesión. El problema, el de siempre: la señora de la izquierda del todo se queda con muy poco trabajo, porque no me suele dar tiempo a llegar ahí. El próximo día creo que me dedicaré al fondo de nuevo y si no entonces, al siguiente empezaré por esta señora, en lugar de hacerlo por la protagonista. Por cierto, y como se puede apreciar, también aproveché los últimos pegotes de pintura para ponerlos en la pared rocosa de la derecha, ya que Esteve me había comentado que tenía que estar un poco más iluminada. Esat es la parte que resultará probablemente más dura del próximo día, pero ya veremos, mejor no adelantar acontecimientossss...
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

jueves, 11 de junio de 2015

Intocables...

Un martes más, el tercero ya, estuve dedicándome a mi cuadro con los Intocables de Hampi. Este título, por desgracia dista mucho de aquellos otros de Eliot Ness. Los Intocables son la casta inferior en la India, y se llaman así porque nadie les debe tocar, ya que se consideran portadores de cualquier mal. Parece que antiguamente tenían que ir con el torso desnudo para que se les pudiese reconocer y su sombra no podía tocar a nadie (es por ello que solían entrar en los pueblos y ciudades de noche). Supersticiones sociales en este caso que jsutifican un statu quo. Sin embargo algunos de estos intocables tienen una función decisiva en la sociedad. Es el caso de los que mantienen el fuego para las cremaciones en Varanasi. Todo el que quiera incinerar un cuerpo debe pasar por ellos, con lo que su rol es fundamental para llevar a cabo un entierro. Si bien la idea de las castas tiene un regusto a Edad Media, parece que ha sido una pieza muy importante a la hora de ensamblar las diferentes etnias, culturas y religiones que componen ese bestial mosaico de realidades que es la India. Ahí lo dejo, y el que quiera que lea más sobre el tema ;).
Total, que me fui el martes para el Espai d'art con la mente clara y con lo que quería hacer bien presente: continuar en la dinámica del otro día: pinceladas largas y que moldeen las formas, darle cierta "energía" al lienzo. Y como en la última sesión estuve trabajando principalmente las figuras, era el momento de atacar el fondo. No planteaba unas dificultades locas en principio, a excepción de la pared de la derecha, que me dio y me dará trabajo, pero es lo que hay. En un primer momento, más o menos la primera hora, me dediqué a las rocas con toques de luz blanquecina del fondo y ya de paso estuve metiéndole mano al recipiente que la señora lleva sobre la cabeza. Como idea fundamental, quería que el claroscuro estuviese bien cogido, y por otro lado, que no estuviese soso de color. Es en este punto en el que introduje los primeros magentas, verdes y azules, pero muy poco saturados, con poca concentración de pigmento. Y el resultado me gustó:
 
Pero casi más que lo que veía, me iba gustando lo que hacía, el tipo de pincelada, la manera en cómo esta pincelada definía los espacios y las texturas,... Me sentí muy cómodo durante toda la sesión y yo creo que eso se notaba en el cuadro, que transmitía este estado de cosas. De segundo me dispuse a trabajar el templo y el bloque de piedra de la derecha. Para el templo tenía una cosa clara: me atraían los tonos usados para el primer acercamiento y quería mantener ese espíritu lleno de tonos rosados, turquesa, verde claro,... Y a mi entender que lo conseguí en buena medida aparte de dotarlo de una luz especial, lo que me acerca al objetivo de plasmar las cosas de una forma parecida a como lo hacía Joaquim Mir (salvando las enooooormes distancias, claro ;)). Mucho me convenció todo el trabajo de la sesión. Y ya para terminar, me quedaba la pared de la derecha. Aquí no escatimé en cantidad de pintura pero a la vez intenté mantener un mínimo claroscuro e ir generando la textura que nos va a hablar de cómo esta configurada esta pared rocosa. Y la cosa quedó de esta manera:
 
 
En este punto, todo el cuadro tiene más o menos la misma cantidad de trabajo, que romperemos el próximo día cuando nos dediquemos más en profundidad a las figuras. Esteve me comentó que le gustaba más este cuadro que el último, que estaba más acartonado. En este -decía- se ve un fluir de la pincelada y está en general más guapo. Como me gusta ir evolucionando, salí muy contento del Espai y ya estoy pensando en cómo afrontar la próxima sesión para ir dando mate al cuadrito.
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art! 

miércoles, 3 de junio de 2015

¡Bom dia alegria!

¡Buah! Parece que hubiese pasado un siglo desde la última vez que posteé algo. La verdad es que hace un rato, 6 días para ser exactos, pero parece una eternidad, sobre todo porque en Mayo llevaba un promedio de entradas bastante importante. Estos días he tenido en casa a mi familia y, claro, no era cuestión de ponerse a dibujar, además de que básicamente no hemos tenido tiempo para nada (¡estábamos de comunión!). Eso y el festivo del lunes en Barcelona han dado lugar a esta mini sequía. Pero no hay miedo, ayer era día de Espai d'art y tenía un par de horas por delante para explayarme con el que será el último óleo del año. Mientras estaba disponiendo los colores sobre la paleta estuve hablando con Esteve de como enfocar este cuadro. Ya habíamos dicho de intentar sintetizar y tenerlo en unas 4 sesiones, lo que obliga a pensar cada paso y a ser más resolutivo. También me recordó la idea de que las pinceladas tienen que fluir, es decir, tenemos que conectar pinceladas largas incluso entre diferentes figuras (y no sólo dentro de la misma). Por otra parte, me concentré bastante en que no se me ensuciaran mucho los colores, en clavar los claroscuros y en dar grandes paletadas con una buena cantidad de pintura donde fuese necesario (como por ejemplo en el sari de la figura de primer plano).
Parece que en esta ocasión estuve más centrado y tuve todo esto a la vez en mente, sin olvidar las valiosas lecciones aprendidas de la observación de Joaquim Mir y su manera de pintar. Cuando faltaban unos 45 minutos para acabar la clase iba por aquí:
 
Es decir, me había dedicado fundamentalmente a la figura principal y la mujer que queda tapada por ésta (de la que se aprecian un brazo y parte del pelo). Tambíen deposité unas hermosas cantidades de pintura en la pared rocosa de la derecha y por último había estado trabajado la ropa del señor de la camisa blanca.
En definitiva, que me quedaban 45 minutos para ir "subiendo" el resto del cuadro, o sea, para que todo tuviese una cantidad de pintura semejante. Dado que parecía una misión imposible, me limité a hacer el resto de figuras, y otro día trabajaré el fondo más a fondo (¡cacofonía redundante!). El resultado al acabar la sesión es como sigue:

 
 
Muy bien respecto al día anterior he de decir. Sobre todo por la vivacidad de los colores, ya que la gente de la izquierda del cuadro había quedado sugerida en una maraña de marrones y colores bastante sucios que no hacían ningún favor al cuadro. Me gustó mucho la idea de conectar pinceladas y creo que en efecto, le da otro aire al cuadro. Las expresiones de la cara todavía hay que currárselas mucho, pero especialmente el señor alto ha quedado muy interesante con un trabajo muy sencillo, e incluso el pelo lo he resuelto en un par de pinceladas muy expresivas. Así que puedo decir que en general me gusta el rumbo que va tomando el lienzo. Le comenté a Esteve que me molaba como había quedado la estructura arquitectónica de la izquierda y creo que intentaré utilizar esta gama de colores porque me gusta el colorido que aporta.
Sin más me fui a casa, no sin antes recuperar el cuadro del bebé dormidito, que ya estaba seco y que se suma a todos los demas que voy acumulando en casa.
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

jueves, 21 de mayo de 2015

Cubriendo el último óleo del curso en el Espai d'art

El martes, tras un día más que dudosamente productivo en el curro, me fui con ganas al Espai d'art a dar una vuelta y meterle caña al cuadro recién empezado del grupo de hindúes que nos encontramos en Hampi en Septiembre del año pasado. Como recordaréis ¡oh! lectores virtuales, había procedido al encaje la semana pasada e incluso metí unas cuantas manchas extremadamente diluidas para aprovechar los colores que tenía sobre la paleta. El martes de esta semana procedí a cubrir la totalidad de la superficie del cuadro dotándolo de un primer claroscuro. El resultado fue desigual, mientras hay algunas zonas que para mi están bien apuntadas (las caras de los hombres en segundo plano, por ejemplo, la estructura arquitectónica en el margen izquierdo del lienzo,...) hay otras que presentan una tosquedad considerable, especialmente en lo que atañe a la mujer en primer plano. Por supuesto hay unas zonas que deberían ser de un color cercano al blanco y que por la logística del aguarrás (que al final siempre acaba cogiendo un tono marrón), han quedado en tonos más bien parduzcos y otras zonas donde directamente los colores son inventados ;). Así que en general está aceptable para orientarse en fases posteriores, pero me queda mucho que trabajar en estos primeros momentos del cuadro. Esteve me planteó el siguiente "reto": intentar acabar el cuadro en unas 4 sesiones. No por un tema de prisa ni nada, sino por intentar ser más eficiente con el óleo. Tiene toda la razón, porque en el último lienzo estuve como unas 7 sesiones, no recuerdo bien, y al final, lo estaba recargando demasiado sin ser resolutivo. La idea, según yo lo veo, es no utilizar veinte pinceladas cuando se puede resolver en tres. Y para eso habrá que tomárselo con calma y estudiar bien cada movimiento ;). Igualmente me comentó el jefe que el bloque de piedra que quedaba a la derecha del cuadro estaba muy claro respecto al resto del cuadro. Me vino de perlas para poder hacer una gran mezcla de color oscuro con todo lo que quedaba en la paleta y hacer unas manchas para oscurecer esta zona. Total, que al final la cosa quedó así:


Sip, se ven los volúmenes principales y la composición es correcta, según el encaje previo. Seguiré trabajando en la línea que me había marcado a raíz del último cuadro: "esculpir" las formas y prestar atención a las zonas que parecen demandar largas pinceladas y a otras en las que se tratará de dar "paletadas" de color o pinceladas más cortas.

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

jueves, 14 de mayo de 2015

¡Ya está! Nuevo cuadro al óleo terminado + empezamos el último del curso

Ya se sabía, el martes pasado iba a por feina que dicen aquí, es decir, a currármelo para terminar con el cuadro del bebé durmiente, porque desde hacía un par de sesiones venía estando saturadillo y tenía ganas de empezar algo nuevo. Dicho y hecho: me ocupé fundamentalmente de la parte derecha de los plásticos unos retoques en la mantita para que se apreciasen bien sus límites y no se confundiesen con otras superficies, volver a meter mano en la cabeza y el pelo del crío y ya por último aplicar muy levemente ciertas pinceladas de color en el adoquinado para hacerlo más comprensible. Y éste es el cuadro acabado:
 
Hombre, el resultado es bueno y hay un momento en el que hay que saber parar. Me lo confirmó Esteve con su natural sabiduría: "un pintor ha de saber valorar cuando puede seguir avanzando un cuadro o si progresaría más empezando uno nuevo". Y éste era el caso. De modo que dejé aparcado este retrato y me aventuré con el siguiente, el que será el cuadro de final de curso. Para no romper la serie, que parece haber adquirido voluntad propia, me quedo en la India y paso a una foto de grupo:
  
 
Hace un tiempo que mi mujer me recordó esta foto que a ella particularmente le encanta y que tiene algo guapo, como alma, por decirlo de alguna manera. Es impresionante cómo posa la gente en la India. Normalmente miran fijamente a la cámara y no suelen sonreír. Los resultados son espectaculares y susceptibles de ser recubiertos con valores de todo tipo: fortaleza, determinación, aceptación. Lo que viene a mostrar cómo la obra de arte está más relacionada con el que mira que con el objeto de la misma.
En fin, amigüitos, vamos al jaleo, con un encaje contundente pero no demasiado exhaustivo:
 
 
Es sobre todo cuestión de posicionar correctamente las figuras. El jefe me indicó que tendremos que inventarnos alguna cosa para equilibrar el cuadro, debido al bloque de piedra que se levanta en la parte derecha de la imagen, así que parece que estaremos trabajando texturas en esa zona en fases posteriores. Por lo demás, y aparte de algún ligero error (las últimas figuras de la izquierda están un poco apretadas contra el límite del cuadro y la arquitectura es más estirada que en la foto original), con esto ya podemos empezar.
Pero ¡oh, surprise! Eran las 21:25 y la clase acaba a las 21:30. ¡Y yo con un montón de óleos en la paleta! Es una cosa que me mortifica, así que en un arranque de micro locura, utilicé algunos de los colores muy diluidos para no tirarlos. No debería ser éste el proceder normal, pero en fin, "ca' uno con sus ca' unás". Y el aspecto del lienzo al terminar la sesión era como sigue:
 
 
Nada que reseñar en este caso, se tartará de ir currando a buen ritmo la semana próxima y ver cómo evoluciona el cuadro. Mi intención (que no determinación) es acercarme al maestro Joaquim Mir en la pincelada y el manejo de la luz, pero como leía hace poco en un ensayo de José Luis Pardo sobre arquitectura: el proyecto no determina la realidad, sino que tiene que flexibilizarse precisamente para hacerse realidad. Y en ese recorrido iremos viendo el decurso de esta obra.
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!