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miércoles, 16 de marzo de 2016

Empastando el paisaje mar y montaña





Ayer continué con el lienzo del paisaje marítimo-montañoso en gama de azules. Fue básicamente un trabajo de empastar superficies a saco, especialmente las montañosas y dependiendo de los planos (los primeros planos con más cantidad de materia que los más alejados). En un primer momento estuve a por el macizo de primerísimo plano:


Aquí dejer volar el pincel con buenas dosis de óleo. Sobre todo blanco con unos toques de amarillo cadmio, de manera que se apreciase la separación entre planos con más claridad e hice un batiburrillo de azules, naranjas verdes y marrones que contra todo pronóstico quedaron muy bien. Me daba cosa, porque pense que al meter azul y un naranja cerca, se me mezclarían y el color se ensuciaría, al ser complementarios, pero de alguna manera logre mantener los colores medio separados y el resultado fue muy de mi agrado, aunque seguiría trabajándolo en fases posteriores. No toqué mucho más porque me estaba reservando para la segunda parte de la sesión:





Nada mal, la verdad, yun buen repaso a toda la masa rocosa de medio plano y a la del fondo. En ésta última no me quise detener demasiado por no darle un protagonismo que no le correspondía, de modo que mantuve los colores más apagados y las pinceladas más diluidas, sin tanta presencia del gesto. Lo que no pude tocar ni de broma fue la parte derecha del mar, que se quedó a la espera de la próxima sesión por falta de tiempo  (estos días estoy corriendo de aquí para allá porque nos mudamos y hay un montón de cosas que hacer, lo que repercute drásticamente en mis niveles de puntualidad). En general el cuadro ya empieza a coger entidad y el juego de luces va quedando conseguido. Lo interesante del ejercicio, la utilización de gamas de azul, está siendo fascinante. Voy conociendo otros tonos de azul (Prusia, índigo y cobalto) y los mezclo sin demasiados complejos, lo que da lugar a una variedad de matices en una misma pincelada brutal. Si a ello vamos añadiendo blancos y magentas,... ¡para qué queremos más!

¡Hasta la próxima semana Espai d'art!




lunes, 18 de enero de 2016

Dibujo de la semana 2016

Tras un domingo de locura, con millones de cosas para hacer y comida con los amigos en casa, logré sacar un par de horas por la noche para terminar con este dibujo. En general estaba bastante bien en la fase anterior así que se trataba de hacer un trabajo de profundización y de enriquecer los matices que escondía la foto de referencia. Para ello en un primer momento agité las aguas literalmente, introduciendo severos rayados de colores violeta, azul claro y oscuro, así como algún reflejo de rosa y magenta:


Por supuesto, la barca no se libró del tratamiento regio y fui aumentando las capas y los matices incluyendo por ejemplo un poco de verde muy claro, naranja, marrón claro y oscuro, algún toque de rojo incluso, si mal no recuerdo... En fin, se trata de enriquecer plásticamente la superficie. Esto lo aprendí con el maestro Esteve, que desde el inicio me conminó (¡qué bien habla mi niño!) a introducir colores que no estuviesen presentes en la imagen para jugar un poco con la percepción del ojo ante la maraña de manchas, líneas y colores. Y como soy buen alumno, me quedé con la copla ;9.
Continuó la cosa de la siguiente manera:


Agitando más el mar, por qué no, ya ocupándome de los reflejos anaranjados del sol sobre la albufera y de la parte derecha de la superficie de la misma. Es genial ver cómo tres golpes de color crean una luz de fuerza tan viva que parece estar emanando del propio papel. La verdad es que fui mezclando colores un poco a lo bruto, pero el resultado me gusta y también cómo se integra con el resto de colores presentes en el agua.. Y última parada:


El cielo absolutamente on fire y el mar acompañando. Ya era una fase más de definición, utilizando líneas suaves para enmarcar ciertas manchas de color o en la barca, y aprovechando para dar algo de contenido a la línea de edificios (¿o masa boscosa?) del horizonte y a los otros elementos que aparecían en la foto, la barca del fondo, los pilotes, los espigones o lo que sean ;)...
Y ahí decidí dejarlo. Creo que es un buen punto y bastante clarito, teniendo en cuenta que con el fijador de pastel la imagen se oscurecerá ligeramente. En general como primer dibujo del año y retomando la técnica, estoy contento. Lo primero porque no se me ha olvidado del todo cómo trabajarlo, y lo segundo porque está bastante calcado al original. Además estuve metiendo difumino de por medio y me gustó cómo van fundiendo los colores y que le daba algo de continuidad a mi experiencia con el carboncillo. En cualquier caso un buen comienzo y esta semana veremos si seguimos en esta misma línea.

¡Hasta el próximo dibujo semanal!

martes, 12 de enero de 2016

Dibujo de la semana 1 ya en el 2016

¡Pues bienvenidos a todos al primero de una serie de dibujos a pastel que irán llenando mis semanas este 2016! Encontré unas cuantas fotos chulísimas en Flickr, llenas de colorido, para hacer frente a este mini reto del presente año. Como tocaba paisaje, y después de observar unas cuantas instantáneas, me pareció bien empezar con esta:


Por desgracia ahora no consigo encontrar el link para la foto, que es alucinante. La gama de colores, del rojo al violeta es muy guapa y creo que es un buen comienzo, algo no demasiado exigente y a la vez muy contrastado, para ir entrando de nuevo en el juego. Lo pongo al formato proporcional de aquel en el que trabajaré, que cambia ligeramente respecto al año pasado (50 x 65 cm vs. 50 x 72 cm):


La foto queda algo más "cuadrada" y de esta manera la barca aparece más grande que en la fotografía original. Preferí comerme el espacio de la izquierda de la imagen, que ofrecía menos interés que el de la izquierda, donde se ven algunas estructuras que le dan más ritmo a la fotografía. Y ¡hala! a encajar:


De todos los papeles de colorines que había comprado, escogí este, que me pareció muy chulo por el contraste que ofrece con los colores de la foto y además podría jugar con el propio tono del papel a la hora de hacer los tonos rojizos y anaranjados que rodean la luz del sol. Para encajar estaba utilizando un pastel de color azul celeste, pero se daba de patadas con el color del papel (no en vano, son complementarios), así que pasé a usar un verde oscuro. Parece una locura encajar con un color oscuro cuando a lo mejor la superficie se tendrá que cubrir de un color medio o claro, por ejemplo, pero pensemos que en el pastel todo se va mezclando y hasta etapas muy avanzadas del dibujo, se pueden ir sobreponiendo colores (incluso claros sobre oscuros). Así que con éstas, me hice una primera aproximación a la situación general de los elementos allí visibles: la línea del horizonte, una primera tentativa del casco de la barca, para situarlo respecto a otros objetos y las estructuras de la derecha, barca y pilones incluidos. Con esto ya tenemos una primera disposición del encaje sobre la que seguir trabajando:


Y lo hacemos así, a lo bruto. Terminé la forma de la barquita y los elementos que la acompañan a la vez que marcaba la zona de sombra arrojada de la misma. Una vez hecho esto, el resto es más pintar que dibujar, por entendernos, así que fui aplicando el azul celeste de base para la zona del mar. Lógicamente, el mar en este caso no es azul. De hecho a la hora de pintar es muy raro encontrar colores planos, a no ser que esa sea la intención del dibujo/cuadro. Igual que el oro no es amarillo. Hay miles de matices en cada objeto dependiendo de su color y el color de la luz que absorben. Motivo por el cual, el mar en este caso será violeta, azul claro, azul oscuro, con trazas de rosa, gris y algo de blanco. Eso por lo que respecta a lo que se ve. Ahora bien, como ocurre con el óleo, podemos incluir colores que no están presentes en la propia imagen para dar más vida al dibujo, con lo que a lo mejor un verde claro, un marrón y otros compis también se unirán a la fiesta del color. En la imagen de debajo se puede apreciar un poco mejor lo que quiero decir:


Así es la cosa. Fui sumando manhas y trazos de los colores arriba mencionados y de forma paralela estuve posicionando el reflejo del sol y las nubes en el agua. Todo ello, eso sí, de forma provisional y muy difuminada, que ya habrá tiempo para poder perfilar todo mejor. La barca también se llevó lo suyo, con mucho marrón y verde en la zona de sombra y los colores predominantes en la parte de arriba, ya que se reflejan en su superficie. El toque de luz para los bordes de la embarcación lo llevé a cabo con un azul celeste para resaltar la zona. ¿Y qué nos queda?:


Pues el cielo y terminar de poner todo en consonancia, dando más sombra y color en la zona del agua. Como comentaba mas arriba, en el cielo y el reflejo sobre el agua jugué un poco con el tono del papel, que en ese caso no es necesario cubrir del todo y es interesante que asome. De lo contrario nos daría igual dibujar sobre este papel que sobre uno en blanco. El cielo considero que apunta maneras muy buenas, con trazos limpios y los colores en su sitio. Intentaré acabar el dibujo este fin de semana, pues se trata de abundar en lo ya hecho y de utilizar más la línea para ir definiendo unos elementos respecto a otros. Lo que eché de menos durante toda la sesión fue un difumino. De hecho, eché de menos tener varios difuminos. El pastel no es como el carboncillo, que con una punta de difumino para extenderlo ya vale. Al haber variedad de colores, necesitaré una punta casi para cada gama de los mismos o como mínimo una para los claros y otra para los oscuros. Así las cosas, me he ido esta misma tarde a Barna Art a coger un par de ellos para que pueda echar mano cuando los necesite y también para ver si me sirven o no. Además me interesa tenerlos porque en los últimos dibujos a carboncillo estuve experimentando con tramas de línea negra y sobre ella, tramas de difumino y el resultado me pareció muy interesante, por lo que me gustaría no dejar de lado esta línea de trabajo.

¡Hasta la próxima!

martes, 17 de noviembre de 2015

¡Ese Fitipalidi! Nos hacemos con el dibujo de la semana 25

El domingo fue un dia heavy de dibujo. Me levanté prontito y me dediqué a terminar el dibujo de la semana 25, documentando bastante concienzudamente el trabajo. Claro, lo bonito sería poder hacer un time lapse de ello, pero de momento no tengo manera de hacerlo (o no la he encontrado ;)). Bueno, vamos a revisar lo acontecido en las 2 horas y tal que estuve liado con este dibujo:


Pues empecé reforzando un poco los oscuros y con unos trazos muy gestuales marqué algunas de las ondas del agua que posteriormente trabajaría a conciencia. También he oscurecido una parte de los reflejos de los palos en el agua, para que no se me vaya el claroscuro. Claro, es fácil seguir la siguiente lógica: para que los reflejos resalten y hagan el efecto de agua, es mejor que el fondo sea clarito. No le falta razón a quien así piense, pero resulta que hay unos mínimos de claroscuro que mantener para que el dibujo no pierda coherencia en la iluminación. así que hay partes del agua que tienen que ser más oscuritas, de la misma manera que hay partes del cielo más oscuras que el agua, a pesar de que en general el color del cielo es más claro que el del mar. ¡Cosas del dibujo! Es mejor siempre no pensar, sino hacer, componer, revisar y comparar. Pensar en cómo debería ser lo que estamos dibujando es un error clásico que sólo induce a percepciones erróneas. Seguimos:


Trabajamos el cielo, la línea del horizonte y le damos caña a los reflejos de los palos y a la superficie del agua en la parte izquierda del dibujo. Eso sí, siempre dejando intacta o casi la zona de máxima luz que es el sol y su reflejo sobre el agua. Vamos avanzando:


Nueva pasada por el cielo para oscurecer algunas zonas y delimitar una aureola de luminosidad alrededor del sol. Me dediqué también a la roca de la zona inferior, en la que conseguí una textura bastante cuidada a base de alternar trazos cortos de carboncillo con la goma de miga de pan para sacar algunas luces. Termine está fase apoyando el efecto del agua en el borde derecho del papel.


Aquí me lancé al barro e hice el reflejo de todos los postes sobre el agua. El resultado es desigual, pero no me convenció en este punto debido a que más que agua, parecía otro tipo de superficie con el acabado que había trabajado. Es una textura más marmórea o arenosa incluso. Tiene que ver con las pasadas de goma de miga de pan, porque se me estaba quedando todo demasiado oscuro y sin luces en las ondas del mar y decidí hacer algunos claros para después seguirlos trabajando mientras reforzaba los tonos medios y los más oscuros. Un detalle gracioso es que modigique levemente la posición de algunos postes, porque me había dado cuenta de que estaban "mal colocados"; no habría influido demasiado en el resultado, pero aún así preferí limar este aspecto. Y seguimos sin prisa pero sin pausa:


Ahora era momento de "reconstruir" la caseta, colocar debidamente la ventana y marcar un poco la perspectiva separando las dos paredes visibles al espectador mediante diferentes tonos de gris. También era momento de profundizar en el tratamiento de la parte derecha del agua, consiguiendo un efecto agua más verosímil. Por último, perfilé algunas formas que dibujaba la espuma del mar encima de la roca. No se aprecia excesivamente bien, pero sí que da una idea de la textura sobre la piedra. Y en suite que diría un francés:


Pues en general más trabajo sobre la parte derecha del dibujo, en el agua y dibujar la red que se halla colgada de la caseta y un par de toques en la parte inferior central para que el efecto de las ondas no se aplique en una sola zona. ¡Más madera!:

Auí ya ultimando detalles: la polea de la caseta, refuerzo de líneas oscuras en el cielo, algún trabajo de textura posterior en la roca,...


Y una última que saqué por algún detalle que ahora mismo no puedo referir, ¡porque no veo en qué se diferencia de la anterior! XD. Así que pude continuar con mi media de 1 dibujo semanal y es probable que finalmente alcance ¡los 30 dibujos para el mes que viene! Por lo que respecta a este dibujo, creo que la iluminación está bastante conseguida, gracias en buena parte a haber dejado reservada la zona de la luz en blanco, al tratarse de la máxima luz sobre el papel. A pesar del salvajismo con el que he acometido la zona del agua, ha quedado bastante aparente. Sin duda una de mis cosas favoritas es la textura de la roca, fruto de una interesante interacción entre líneas de diversa factura, combrado con rayas paralelas, uso de la goma de miga y también el difumino. Vamos, como casi todo en este dibujo :P. Ahora ya sólo queda... ¡ir a por el de la semana 26!

¡Hasta entonces!

viernes, 13 de noviembre de 2015

Venga, ¡funcionando! A por el de la semana 25

Ayer, siendo miércoles, era el día oficial del dibujo... como cada semana ;). Y una vez terminado el de la semana 24, pues ¿por qué no empezar con el de la semana 25? Estuve buscando en Flickr, que últimamente es mi proveedor favorito de imágenes, por la gran calidad y la variedad de las mismas. Como tocaba paisaje, simplemente puse "landscape" en el buscador y encontré unas cuantas. Por la que me decidí al final fue por esta, de leonhe2:


Y sí, puede parecer sencilla, porque los actores principales lo son: líneas rectas verticales, una masa que representa una caseta en el muelle y una línea del horizonte clara a la que se suma una piedra de gran tamaño en la parte inferior. Pero la complicación llegará de la mano de la superficie del agua, que será un pequeño desafío, pues hay que controlar muy mucho los valores de gris para darle coherencia a la imagen. En fin, no nos pongamos en eso antes de tiempo, primero pasamos la imagen a un formato que sea proporcional al 50 x 70 cm:


Con lo que la foto apenas varía, algo en los bordes, pero poco más. Y hacemos un encaje muy sucinto:


Porque la verdad es que no se puede hacer mucho más. No tiene ningún sentido marcar las ondas del aguar, por ejemplo, así que me hice un esquema muy sencillo de en qué posición se encontraban los diferentes elementos y donde tiene que ir la zona de máxima luz, para después proceder a dar una primera pasada al papel:


Y ahí lo dejé. Me gusta el hecho de que ya desde un primer momento esté bien marcado el claroscuro y que se aprecie la iluminación que llega del sol. Los reflejos en el agua de los palos son una indicación que deberá ser trabajada a conciencia en la próxima sesión pero los propios palos tienen ya un aire muy definitivo desde esta primera fase. Ya digo que lo realmente complicado será reflejar (nunca mejor dicho) la superficie del agua. Pero eso será otro día...

¡Hasta entonces!