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jueves, 4 de agosto de 2016

Miércoles con el dibujo de la semana 23

Hice un esfuerzo extra para poder acabar este dibujo el miércoles, que es mi día de dibujo. Sólo que este miércoles tenía que limpiar y eso me comió bastante tiempo de la tarde (¡ah! ¡Las rutinas! Inyectándose poco a poco en los intersticios de la vida para, poco a poco, ir haciéndose con el tiempo libre, tal como ocurre con aquellas hierbas que crecen entre las baldosas de la calle). Así que esta vez contaba con un par de horas para continuar con el desnudo masculino empezado el martes y además algo de cansancio por las tareas caseras. Ya os adelanto el resultado: no pude acabar el dibujo. Eran cerca de las 23 h cuando me pregunté si aguantaría hasta las doce de la noche y siendo honesto conmigo mismo me dije que no, porque sería una pena ir al galope para finalmente no poder darle el acabado cuidadoso que este dibujo está pidiendo a gritos. Pero hicimos cosas muy interesantes que no deben ser desdeñadas:


Tuve que trabajar bastante el fondo, que era una de las cosas que más me molestaba, con aquel color marrón tan insulso. Había ido a Barna Art a hacerme con más pasteles y ya sin el corsé de la austeridad, pude explayarme a saco con un buen trabajo de tramado para dar a entender las diferentes capas de iluminación del fondo. En un principio mezclé varios colores para darle más vibración al color de base que rodea a la figura, magentas y violetas fueron bienvenidos. Pero no obstante, se veía demasiado todavía el desastre de la sesión anterior, así que continué en esta línea. Por otra parte, tenía que hacer algo con la figura, así que a base de un concienzudo trabajo de rescatar los blancos y utilizar sólo colores bastante suaves, fui delimitando las principales masas de color sin entrar en demasiado detalle:

Luego fui haciendo un degradado a base de trama desde las zonas más oscuras del fondo, pertenecientes a las esquinas de la imagen  hasta la parte contigua al cuerpo del bailarín, para lograr un efecto de iluminación menos brusco,. En un principio había utilizado un azul celeste para esta última parte, pero en última instancia me pareciío exageradamente claro, y lo fui cubriendo progresivamente con el ultramar desaturado (con mucha carga de blanco) que se ha convertido en un imprescindible de mi paleta. Es util para estos tonos medios de oscuridad, así como para zonas de sombra que no queremos machacar con un color muy oscuro. Y ya con esto solucionado pude pasar a lo que me dio tiempo del cuerpo:





A saber, las piernas, los pies y la mano del modelo, aparte de blanquear algunas zonas del cuerpo en las que me había pasado de oscuro. A la hora de ir consiguiendo los tonos medios, no podía contar con el naranja y sólo a medias con el ocre amarillo, de manera que me decanté por utilizar tramas muy sutiles de violeta y azul ultramar claro, que quizá en una fase posterior voy a trabajar con más ocre amarillo para que estas superficies se asemejen más a la piel y menos a la piedra ;). Todo esto se puede apreciar mayormente en las piernas, el brazo con la mano del fondo y la mano de primer plano. Se puede observar que aumenté el tamaño del pie. Y ello por el siguiente motivo: viendo con perspectiva la pierna estirada me di cuenta de que el muslo era muy cortito y en principio pensé que me había confundido al encajar. Pero resulta que estaba bien, lo que pasa es que debido a la perspectiva, la pantorrilla y el pie eran más grandes en la imagen. En principio el pie había quedado muy raquítico y no estaba en consonancia con esta ilusión espacial, así que lo engrosé y trabajé sucintamente los dedos y las sombras del mismo, en un ejercicio que no dejó de asombrarme por la verosimilitud de esta zona a pesar de los limitados recursos utilizados.
Como ya adelantaba al principio no pude acabarlo, creo que habría sido un poco precipitado y prefiero darle un buen final a este dibujo, así que en cuanto pueda me pongo un par de horas y a por ello.


¡Hasta entonces!

miércoles, 3 de agosto de 2016

Empezamos perezosos con Agosto: Dibujo de la semana 23

¡Buah! Entre el calor sofocante de esta ciudad y que he ralentizado el ritmo de todo, desde el curro hasta los cursos -y subsecuentemente el dibujo- pues como que da un perezal de cuidado el ponerse a hacer cosas. No obstante, y dado que llevo un ritmo bastante interesante con los dibujos semanales, decidí ponerme ayer martes al lío con un nuevo dibujo, el que correspondería a la semana 23 y de temática desnudo masculino. El problema fue que me lié a hacer otras cosas y con temas de la casa y al final me vi en una vorágine de dibujo en la que sólo contaba con una hora, hora y media para poder dar un primer toque a esta obra.
Vamos allá: de modelo había tomado la siguiente foto de internet:


Ya lo he comentado varias veces, pero hacer búsquedas en la red con las palabras "desnudo", "masculino", "modelo" y demás suele conducir en muchas ocasiones a páginas más tirando a porno, que no es mi foco de atención. Hasto de búsquedas infructuosas, decidí ir intentando otras posibilidades. El último dibujo de desnudo masculino lo hice basándome en una genial foto de un asana de yoga. Y tirando de ese hilo, pensé en utilizar también la danza como núcleo de esta nueva pesquisa. Y salieron cositas, sí señor. No de muy alta calidad o en tamaños no todo lo grandes que me gustan para trabajar, pero había historias chulas. Y fue así que me decanté por este bailarín, en el que la pose destaca ciertos músculos y la pierna toma una perspectiva muy interesante. Los colores apagados eran un estímulo para controlar más la paleta cromática a utilizar. Cierto es que no es un desnudo en sentido estricto, pero la franja del calzón que se ve no me parecía ser obstáculo para desechar la imagen. Así que la pasamos a nuestro formato de trabajo (50 x 65 cm):


Y ya podíamos ponernos a trabajar, primero con un sólido encaje:


La dificultad de este dibujo reside en que no se podían tomar apenas referencias desde el borde del papel y todo tenía que ser hecho por líneas de aproximación. Hay una cosa que me está funcionando mucho últimamente cuando me veo en estas tesituras: tomo el difumino y lo alineo con la línea (valga la redundancia) de la imagen que quiera transportar al papel. Después, con cuidado, giro hacia el papel sin mover la mano y trazo la línea donde corresponde, prestando siempre mucha atención a la inclinación del difumino. Y la verdad es que me da muy buenos resultados. Luego continué con la faena:


Hasta incluir todo el contorno de la figura. Había elegido un papel muy claro, color hueso y me empezaba a arrepentir del pastel que estaba utilizando para el encaje, un azul ultramar rebajado que quizá me iba a dejar rastros muy oscuros teniendo en cuenta la claridad de ciertas partes del cuerpo. Pero como ya no era cuestión de parar, me lancé a terminar el encaje:





Ya de entrada podría jurar que hay algún desfase con la pierna extendida y el pie se me hace pequeño, pero quiero trabajar un poco más el dibujo antes de corregir esta parte. Y a darle una pasadita al fondo:


No queda muy bien, y me da el aspecto de algo hecho deprisa y a carrera, demasiado marrón y muy simplón, sin matices, sin vibración. El desastre mayor llegó luego. Toda vez que el encaje estaba más o menos conforme, me vi con poquísimo tiempo y falta de algunos pasteles que se han vuelto fundamentales en mi paleta, como el azul de Prusia o el verde oscuro y eso me desestabilizó un poco el curso del dibujo. De forma que hice una pequeña catástrofe:

También cuenta que acostumbrado a papeles de colores no sabía muy bien cómo actuar con este color de papel, estaba un poco perdido. Así que me limité a cubrir el fondo con lo más oscuro que tenía a mano y marcar con manchas generales las diversas zonas del cuerpo, aunque el resultado fue sucio y peligroso, porque hay mucha zona que luego tendré que recuperar con blanco y ya vimos en el pasado que no es muy buena idea llevar el blanco encima de zonas que han sido tocadas con colores más oscuros... En fin, veremos.




¡Hasta otra!