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Mostrando entradas con la etiqueta Sevilleja. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Un cuadro más para la colección

Y después de darme el paseíto por el Espacio Visions en Gràcia, me fui a mi queridísimo curso del Espai d'art, en el que me disponía a acabar o dejar a punto por lo menos mi último cuadro  con el mismo tema que el anterior, a saber, la sierra de Sevilleja de la Jara. Y lo que empecé por hacer es tirar de pincel pequeñito para algunos detalles, fundamentalmente las hojas de los olivos (que es lo que son, aunque parezcan coloridos como árboles de Navidad XD). Fue lo mejor que pude hacer, en especial por lo que se refiere a la masa vegetal de la derecha, que quedó mucho más definida y con una riqueza de color guapa, guapa.
También con este pincel estuve perfilando todos los detalles de la saierra que no se podían hacer de otra manera, árboles en la lejanía, sombras, las rocas, etc., de forma que al final de la primera hora de curro, la cosa iba como sigue:


En general estoy súper satisfecho, el único detalle que me rechina un poco es el de los árboles que están en el medio del roquedo a la derecha, porque forman una línea un poco rígida. Pienso que debería haberlos espaciado más y tendría también que haber variado la posición de cada uno, para que no diese la impresión de que estaban perfectamente alineados, lo cual no es el caso. Quitando este detalle, lo demás son impresiones bastante positivas en cuanto al manejo del color.
En la segunda hora de trabajo me dediqué en detalle al árbol de la izquierda, enriqueciéndolo con más matices de mil colores, jugando levemente con el tronco y oscureciendo ciertas zonas para ganar en claroscuro. Sólo quedaba lo más divertido por hacer: la mancha de vegetación amarilla de primer plano. Me di el lujo de hacer un poco el animal, y deposité unos buenos pegotes de blanco y amaillo directamente sobre la tela, para pasar después a extenderlos con un pincel mediano. Lo maticé con algo de naranja y verde y me encantó el resultado. Sólo tuve que añadir el detalle de la valla para que el cuadro ganase en perspectiva et voilà:
 

A pesar de no ganar tanto como en vivo, la foto hace bastante justicia a la idea del cuadro. Para la próxima sesión tengo pensada una cosa que le comente a Esteve el Grande que me acompaña desde hace algunos años, veremos si puedo darle la forma que más o menos tengo en la cabeza.

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

jueves, 29 de octubre de 2015

Sierra multicolor

Veeeeenga Uno, ¡a publicar! No sé si es por el otoño o el cambio de hora o qué sé yo, pero me cuesta ponerma a hacer las entradas del blog. Gracias a lo que sea, hay poco curro así que aprovecho estos ratos para avanzar algo ;)
El martes fui a Espai d'art a proseguir con mi segundo cuadro de la sierra de Sevilleja. Se me habían ensuciado un poco los colores, así que lo más urgente era darle más saturación al color del cielo, para que cubriese aquel azul verdoso que había dejado la semana pasada. Tras esto, era cuestión fundamentalmente de empastar bien todas las áreas del cuadro e ir dando protagonismo a algunas de ellas por encima de otras, claro. Uno de los primeros focos de atención fue el árbol de la izquierda, en primer plano. Le di un tratamiento bastante colorido pero a la vez quise dejar bien sentado el claroscuro de la copa y del tronco para que destacase esa iluminación. Aprovechando los verdes de la paleta pues fui añadiendo materia en la masa vegetal del centro al fondo y derecha y también en la zona de la sierra, claro. Y ya puestos, trabajé los roquedos de la sierra, que habían quedado bastante sucitos también. Una gran mancha de amarillo cadmio en la parte inferior y a la derecha completó la primera hora de curro de la sesión:
 

La foto es penosa, no sé por qué pero se amarilleaba con la iluminación de la clase (a pesar de que otras veces no ocurre esto cuando hago fotos de cuadros, en fin...). Al presentarle a Esteve mis progresos me dijo que iba bien pero que veía cierta desconexión entre las masas vegetales del centro y de la derecha. Y quizá el cielo estaba demasiado oscuro y no contrastaba correctamente con el borde de la sierra. Me tomé nota y volvía a la carga con el cielo, empastando más y utilizando buenas cantidades de blanco directamente sobre el lienzo para demarcar la línea entre la sierra y el cielo. A veces hago esto si el óleo está tierno en la zona, porque cualquier nueva aplicación de pintura "resbala" mejor, tiene más fluidez. También me apliqué respecto a los árboles de la derecha y demás para "reconectarlos" con el conjunto. Si Uno creyese en cualquier tipo de cosa trascendental se diría que todo está conectado y que hay algún tipo de inteligencia en el diseño del todo. Pero como ya sabemos que eso es de un idealismo muy falaz, pues me quedo con una imagen más parecida a la de un todo azaroso en el que las combinaciones aleatorias van dando resultados asimétricos. ¡Ahí queda eso!
Y para terminar, un poco más de blanco para empastar la zona de rocas, algo más de amarillo por aquí, más trabajo en las sombras arrojadas de los árboles y otros detallitos que dan como resultado esto:
 

No va mal la cosa, pero he de reconocer que no estaba muy centrado y que por algún extraño motivo, se me ensuciaron bastante más los colores de lo que habría querido. pero por otro lado, la masa amarilla que a mi me interesaba está en su sitio, por así decir, y es cuestión de ir perfilando cosas, pero en lo esencial, el cuadro está bien planteado. La próxima semana debería seguir avanzando, pero dependerá en esta ocasión del amigo Esteve, porque debería ser padre en los próximos días ;), así que ya veremos.

¡Hasta entonces!







jueves, 22 de octubre de 2015

¡Uno más!

Uno más que se termina:

 
Como había más o menos acordado con Esteve, el martes pasado me dirigí al Espai d'art con dos cosas claras: tenía que acabar el cuadro de la siera de Sevilleja de la Jara y también tenía que llevar un nuevo lienzo para comenzar algo nuevo. Así que por partes: estuve en torno a una hora o algo menos dando la puntilla al cuadro de marras, lo que se tradujo básicamente en algo de trabajo en el suelo, para sugerir el terreno pedregoso, un poco más de materia en el roquedo central de la sierra y un trabajo también de materia y textura en el árbol de primer plano, que ha quedado aún más colorido si cabe.
Quería incluir también unas hierbas típicas del pueblo, que allí suelen llamar "avena loca" en primer plano, con un amarillo rabioso cadmio. Sin embargo, tras incluir las primeras, me pareció que se podía comer el cuadro, y las dejé apuntadas para darle un poco más de movimiento al cuadro. Antes de tocarlo más y quizás "cargármelo" (ya hemos visto mil veces que no se trata de que el cuadro "quede bien" y por tanto, tampoco es posible cargárselo, pero quizá si es posible recargarlo demasiado por no haber sabido parar a tiempo -asignatura pendiente) pues preferí dejarlo aquí, que ya estaba en un punto muy goloso de color que a mi personalmente me atrae.
Y uno que empieza.
Antes de ir para el curso, la verdad es que no había tenido tiempo para buscar una buena foto, y estuve mirando en mis archivos pero no encontré nada que me llamase la atención poderosamente. De forma que me puse a observar las fotos del pueblo que había llevado al Espai d'art y encontré esta que ejercía cierta fascinación sobre mí:
 
 
 
Creo que tiene que ver con las líneas de la foto, como dos diagonales que se quieren juntar en el centro, pero el caso es que me gusta mucho esta foto. Aparte, pensé en que sería guapísimo hacer un cuadro con mucha presencia de amarillo, amarillo cadmio salvaje con mil matices. En fin sin más empecé el encaje:
 
 
Sí, sí, ¡esto es un encaje aunque no lo parezca! Recuerdo haber escuchado hace ya unos cuantos años a Loreto que nos explicaba cómo a veces, se puede hacer un encaje por color, pasando del carboncillo. Ésta me pareció una oportunidad inmejorable para probarlo, porque la estructura del cuadro es súper sencilla, de manera que con unas 3 ó 4 manchas de color podemos establecer las áreas fundamentales del lienzo. Y luego es seguir el proceso habitual:
 
 
Vamos cargando el lienzo de materia poco a poco y generando el claroscuro básico sobre el cual luego trabajaremos. Oooops, ¡se me ha olvidado la zona de rocas en el centro de la sierra! No pasa naaaaada, cogemos un buen mogollón de blanco y endavant:
 
 
Mejor así... Y ahora un pocquitín más de óleo por aquí y por allá...
 

¡Guay! Así ya queda todo bien planteado y muy chulo. Me gusta sobre todo el haber conseguido un claroscuro evidente desde temprana fase, lo que creo que me ayudará según vaya avanzando con el cuadro. El detalle de las barras rojas en medio del amarillo dio pie a coñas sobre la bandera catalana, hehehe ¡ni me había fijado! Pero sí, me decía un compi del curso que me ha quedado muy "indepe" XD. Ahora sólo queda esperar una semanita y vamos a hacer más olivos y más sierras y ¡más de tó!

¡Hasta la semana que viene!




miércoles, 7 de octubre de 2015

Olivos coloridos

Pues no sé si se parecen demasiado a unos olivos, sobre todo en lo que respecta al color, pero a mi desde luego me convencen. Estuve utilizando un solo pincel durante toda la sesión en el Espai d'art, lo cual en principio no es recomendable, pero resulta que me dio un montón de versatilidad. Y se trataba del pincel más pequeño que tengo. He observado en este último cuadro, que el mencionado pincel me permite coger buenas cargas de pintura de forma que se cree una buena pasta y textura y de otra parte es más preciso que los de mayor grosor. Así que tenía la potencia y el control, ¿qué más se puede pedir? ;)
En la primera parte de la clase estuve diferenciando los árboles para que no pareciese todo una mancha informe y potencié la iluminación del tronco en primer plano. Estuve trabajando la zona de la sierra, que tenía mucha mancha caótica pero no se entendía del todo lo que había allí. También continué con el trabajo de las sombras azuladas, matizándolas para que no resultasen tan repetitivas. Y la cosa a mitad de la clase iba tal que así:


También había estado trabajando el claroscuro de los diferentes planos del suelo, para que se entendiese que unos estaban más alejados que otros. Para la segunda hora, Esteve me había comentado que sería interesante darle más protagonismo a la sierra, ya que queda en el medio de la imagen y es una de las protagonistas del cuadro. A la pregunta de cómo hacerlo exactamente (no quería empastar demasiado esta zona porque se sitúa al fondo, y de hacerlo, probablemente me vería obligado a añadir más materia a los primeros planos del cuadro) me dijo que yo vería pero que sería mejor darle caña al asunto. Dicho y hecho, le metí más materia sin exagerar con la textura y trabajé mejor las piedras de las zonas superior y laterales. Además di mayor protagonismo a los árboles situados en medio de la extensión de piedras, también conocida como "casquera redonda" por los locales. Y el resto lo dediqué a hacer los árboles más alejados del espectador en el llano, matizar claroscuros en los árboles y arbustos de la izquierda y a trabajar una de las zonas de las que más satisfecho estoy: el suelo. Lo curioso del asunto es que mientras daba pinceladas estaba de palique con una compi, con lo cual no tenía toda mi atención centrada en el cuadro. Pero quizá eso ayudó más que estorbó, porque como ya he comentado alguna vez, y es algo que se escucha mucho a los profesores de dibujo y pintura, cuando menos intención hay de que algo "salga bien" o "quede bonito" (obsérvese que las comillas señalan lo dudoso de la validez de ambas expresiones), mejor para el dibujo o pintura, porque no interviene el lado izquierdo del cerebro (el lógico, matemático, lingüístico, etc.) y permite que el lado derecho trabaje sin obstáculos. Al final, logré hacer un suelo pedregoso creíble, pero lleno de colores, como a mi me gusta:


Algunos compañeros vieron el cuadro y me felicitaron y el jefe Esteve también me dijo que buen trabajo y que me estaba "catalanizando" XD. Se refería en buena medida a la escuela de pintores como Mir, Sanvisens y amigos. Para mi es una barbaridad la comparación, pero sí que me he notado muy suelto en este cuadro y acordándome mucho de Mir mientras lo hacía, y en especial de algunos cuadros de Mallorca que tienen un colorido potentísimo, sin renunciar a la descripción paisajística. En fin, un día para recordar y un cuadro, porque desde que lo empecé está yendo como la seda y quizá esto del paisaje se me va a dar mejor de lo que pensaba...

¡Hasta la próxima!

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Full colour en el Espai d'art

La tarde en el Espai d'art estuvo guapísima. Era uno de esos días en los que todo sale con una fluidez que casi asusta, porque no es lo habitual. Lo que suele ocurrir es que Uno tiene que pelear a muerte con los colores para que le obedezcan y ni aún así al final se obtiene un resultado satisfactorio. Pues ayer en el taller del barrio de Gràcia todo iba cuadrando, los colores dejaron de ser sucios para pasar a tener una musculosa vitalidad, conseguí que el claroscuro quedase ordenado y resaltase aquellas partes que a mi me interesaban y el cuadro fue adquiriendo lo que Esteve probablemente denominaría "magma", o sea, que tiene ya suficiente cuerpo y/o/u entidad por sí mismo, de la cual se pueden extraer diferentes conclusiones con un buen acabado. Muestro a continuación las dos fases del cuadro:


En este punto llevaba alrededor de una hora, hora y algo currando en la hilera de árboles, algo en la casquera redonda (la zona de piedras en el centro de la sierra) y también en los árboles de la izquierda. En estos útimos estuve aplicando una pincelada más suelta y expresiva, con puntos de luz que destacaban de la masa vegetal con mucha gracia. Además y en un arranque de color, planté allí mismo una franja de rojo intenso en la vegetación del suelo, como había visto en algún cuadro de Sanvisens y la verdad es que me dio una separación entre planos y una vida al paisaje bestial. Esteve me dijo precisamente que si había oído hablar de la escuela catalana, porque el cuadro iba por unos derroteros muy similares. Claro, le comenté yo, Mir, Sanvisens y compañía. Él me dijo que se me había pegado esto y que ya no había vuelta atrás XD. Entre bromas me explicaba, como algunos de estos autores utilizaban el azul de una forma un poco manierista en sus cuadros como por ejemplo en las sombras, lo que le daba un aire muy peculiar. Eso sí, me advirtió que si iba a poner color, tenía que tenerlo en cuenta para el resto del cuadro, es decir, que deberían aparecer recuerdos de azul en las sombras para que la iluminación se sostuviese y no resultase incoherente. Así lo fui haciendo:


Y este es el cuadro de la sierra al final de la clase. Me cebé en la montaña, con unas pinceladas muy golosas dadas con el pincel más pequeño que tengo y cantidades generosas de óleo. Claro, esto quiere decir que tendré que trabajar el resto del cuadro en consonancia, por ejemplo, tendré que añadir bastante materia a los primeros planos para que destaquen. Ya me encargué de ir apuntando esto en el árbol de la derecha, en el que no escatimé los colores de cadmio, con su brillo característico para ir generando un juego de luces y sombras y dar bastante protagonismo a este olivo. Por cierto que ahora mismo no parecen olivos por los colores, pero el paisaje en general me parece mucho más logrado. Algo de trabajo en el cielo y un poco también en el suelo, para no dejar ninguna zona demasiado descubierta fueron los últimos toques de gracia que tuve tiempo de hacer antes de que se acabase la clase.
Lo dicho, muy colorido, de una manera que me encanta y aunque estos colores puedan resultar estridentes o agresivos, en mi opinión se mantiene la coherencia de los campos castellanos con su paleta de colores verdes, ocres, amarillos y marrones que añaden pinceladas de luz con las que el paisaje gana en riqueza.

¡Hasta la semana que viene Espai d'art!

jueves, 17 de septiembre de 2015

Recomenzamos el curso escolar

¡Vuelven las jornadas del óleo en el Espai d'art! ¡Qué gustazo! El martes estuve de vuelta en el taller situado en el barrio de Gràcia llevado por Esteve, el grande. Reencuentro con los compis, historietas de vacaciones, ver a los nuevos alumnos que empiezan en esta aventura del dibujo y la pintura,... en fin, disfrutar un poquillo del ambiente a la vez que empezamos con una nueva serie de óleos. Lo de los retratos de momento lo dejo aparcado, que fue la temática del curso pasado y hay que ir variando ;).
He decidido que este año quiero hacer paisaje. En primer lugar, porque es una temática que se me da entre mal y fatal, de manera que quiero trabajarlo y en segundo lugar porque me da últimamente la impresión de que a través del paisaje se pueden expresar muchas cosas no de modo tan directo como a través de un retrato. Digamos que a veces es mejor dar un rodeo para hacer las verdades más evidentes y dotarlas de mayor fuerza. Ejemplo: es más fácil vender un coche apelando a lo que te hará sentir o a cómo acutará como imán para el deseo (según la publicidad) que enumerando sus características técnicas. A veces el camino más corto entre dos puntos es una curva.
¿Y qué podía yo hacer como paisaje? Pues el caso es que tenía un encargo de mi señora madre desde hace algunos años, pero éste que escribe puede llegar a ser realmente lento y a pesar de que había hecho montar un cuadro en Barna-Art y lo tenía en casa almacenado a la espera de este momento, todavía no me había puesto al asunto. Conclusión: era el momento adecuado para currarme un buen cuadro y quizá tenerlo listo como regalo de Navidad para mis padres. Lo siento porque no será una sorpresa, pero así podremos ir viendo el proceso de gestación del paisaje. ¿Y de qué se trata? Pues bien, tenía unas cuantas fotos de la sierra de Sevilleja de la Jara, el pueblo de procedencia de mi madre. Es una sierra que forma parte de los Montes de Toledo y que tiene mucha solera, con una gran zona de roquedo y chaparros, olivos y matorrales de la zona, sin olvidar los jarales que dan nombre a la comarca. Además, es algo que me motiva, por cuanto tiene más que ver conmigo y mis allegados que alguna fotografía perdida que Uno se pueda encontrar por internet.
Lo primero era elegir una de las fotos:


Después de muchos minutos de deliberación, me pareció la más adecuada para los propósitos del cuadro. Equilibrada, con protagonismo tanto de la sierra como de los olivos, resume a la perfección la esencia de la zona y creo que se adaptará bien a las exigencias de la mecenas ;). No obstante, se me hacía algo sosilla y como me gusta complicar las cosas, pensé en hacer una especie de collage a la manera de aquel que hice con Iratxe en el C. C. Comte Urgell. Y para ello aproveché otra foto:


Lógicamente no pondré una sobre la otra y punto. Me interesa tener el árbol de la derecha en primer plano y también rescatar el efecto de las hierbas amarillas de la parte inferior de la foto (avena loca, creo que la llaman).
Bien, pues con todos los elementos dispuestos, me puse a hacer un encaje básico:
 
 
 
Esta es una primera foto que hice para ir viendo la evolución del esbozo primero, pero se me olvidó hacer otra con el encaje ya terminado, así que no puedo mostrar cómo quedó. Después comienza lo guay, a saber, la fase de cubrir el lienzo con colores diluidos prestando atención a los claroscuros básicos:
 

Pues muy resultón, como casi siempre. Esteve me hizo notar que estaba suciete y que el claroscuro se podía haber conseguido mejor desde el principio. Toda la razón le doy, intentaré trabajarlo mejor la semana que viene. De todos modos se entiende perfectamente la idea de lo que es, y aunque en inicio se me había agrisado bastante el cielo, finalmente pude sacarlo un poco a flote. Me gusta el colorido de los árboles. Bien es cierto que es muy de fantasía y no se ajusta a los tonos oliva, ocre y siena que predominan en Castilla, pero iremos probando diferentes enfoques para ver lo que resulta mejor.

¡Hasta la semana que vien Espai d'art!

jueves, 3 de abril de 2014

Acuarela

Y para terminar de ponerme al día, una última entrada del curso de dibujo con Iratxe que también tocaba a su fin trimestral (con continuación en el siguiente trimestre, claro) y en el que hemos cogido una fotografía para hacerla en acuarela. yo me he llevado unas fotos del pueblo de mis padres (de mi madre, para ser más exactos):


Sevilleja de la Jara se llama y está al pie de los montes de Toledo. Típicamente castellano, es un pueblecito de pocos habitantes y rodeado de un paisaje de olivos, jaras, chaparros, higueras, romero, tomillo y otras tantas plantas que le dan al paisaje circundante un característico tono verde oliva acompañado de colores tierra, siena tostado, ocre... Para mí gusto, un colorido festín para la vista.
He elegido la primera foto, el "caño" o fuente pública de agua potable porque me ha parecido que tenía unos matices interesantes para el acabado en acuarela. Mientras mojaba y dejaba secar el papel, he empezado un apunte en un papel más pequeño:

Aunque es un poco una patata, tiene detalles interesantes, como las sombras, el agua del caño o el trabajo de forja encima de la torreta/cisterna. Luego he empezado el dibujo en papel grande:
Lamentablemente no ha dado tiempo a mucho así que ahí se ha quedado, a ver si la semana que viene puedo acabarlo. Iratxe me comentaba que sería interesante enfocar el dibujo para darle un poco de estructura, ya que quedaba un poco "blandito" (palabras textuales). Es verdad que falta definición, alguna línea o mancha que permita entender que se trata de edificios, calles, etc. Así que a ello nos dedicaremos en próximos episodios...

¡Hasta pronto!