Hoy es el día de actualizar posts pasados, así que continuamos con la evolución del gallo que empecé ahora hace una semana. Y vamos a ello con un primer momento en el que lo que me interesó fue trabajar la textura de la barbilla:
Resulta siempre jodido este tipo de texturas, por cuanto hay que controlar el claroscuro general y luego proceder a dar a entender las formaciones que aparecen allí inscritas. De hecho y como se verá, tuve que volver a trabajar esta zona en una fase posterior, porque precisamente se me fue un poco la mano con el claroscuro. Y también me puse con la zona que rodea al ojo, que fue sorprendentemente fácil. Una serie de trazos curvos y circulares muy pequeños me dieron las formas principales que luego rematé con la goma de miga, sacando algunas luces para dar a entender la posición de las pequeñas protuberancias. Por otro lado le metí mano a esa parte que está situada debajo y un poco a la izquierda del ojo, que no sé como se llama pero está hecha de algo parecido a la cresta y la barbilla. Esto y tres toques de carbón en el pico y de momento podíamos abandonar esta zona para ir trabajando otras:
Este fue el momento grande de la tarde, en el que me ocupé del plumaje en la parte inferior, lo conocido como cuello y esclavina (¡estoy aprendiendo un montón sobre gallos!) En principio podría parecer la parte más difícil y tal, pero dado que no queremos pararnos en cada pluma sino ofrecer una idea más sintética de la zona, fue relativamente rápida de solucionar. Teniendo en cuenta la estructura de base de una pluma (la zona central ligeramente curvada desde la que salen las fibras en diagonal) se podía dar cuenta de ellas con un puñado de líneas que siguiesen estas pautas (y así se hizo). ¿Qué nos queda? ¿Qué nos queda?:
Pues la parte señorial del gallo: la cresta. Pero antes, había que solucionar un pequeño detalle sin importancia, pero que me estaba molestando, ya que hacía aparecer al gallo como menos monumental de lo que era en esta foto:
Aaaaahí lo tenemos. Nada, cuestión de milímetros, pero me estaba molestando bastante la zona, parecía como si le cortase la cabeza al gallo y le daba un aspecto levemente deformado. En fin, tras arreglar esta sutileza, me puse a trabajar la cresta en plan loco, con miles de trazos circulares, sacando luces, volviendo a hacer trazos de diferentes formas e intentando, en suma, dar aspecto de cresta a una zona que parecía iba a darme dolores de cabeza. Y me los dio, pero no mas de los estrictamente necesarios. De hecho, esta combinación de trazos y un poco de cuidado con el claroscuro general resultaron ser un buen combo y la cosa acabo medio bien. Por aquí ya había estado trabajando el asunto de la barbilla del que hablaba más arriba, Al mirarlo, me pregunto si no habría sido mejor dejarlo como estaba en primera instancia, pero en ese caso, a lo menor habría faltado ese "magma" del que nos habla a veces Esteve, es decir, como si faltase materia, o trabajo. Y ya para finalizar:
Un experimento que me salió bien y que sumo a mi lista de recursos con el carboncillo: estuve trabajando el fondo a conciencia y para ello combiné las manchas previas del carboncillo, con líneas en trama en negro, ¡pero también con el difumino! El efecto es francamente sensacional, se crea un tejido de líneas negras y agrisadas de una riqueza brutal. Lástima que ya no quede tiempo para hacer muchos de estos, porque sería estupendo poder profundizar más en esta manera de trabajar el dibujo. Aquí se quedó el señor gallo con lo que sumamos 28 dibujos semanales en un año de 53 semanas. Poco, la verdad, tendré que plantearme el año que viene ser más efectivo con los dibujos semanales, como en esta última tanda de carboncillos. Pero contento, eso sí, con el nivel de trabajo alcanzado, ¡no está nada mal!
¡Hasta el próximo dibujo semanal!
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domingo, 20 de diciembre de 2015
Y cerramos una nueva serie con el gallo afónico
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viernes, 18 de diciembre de 2015
Tras una semana tonta... empezamos con el dibujo de la semana 28
Pues nada, hay semanas desastrosas en esto del blog. La semana pasada fue una catástrofe porque no pude dibujar ni un sólo día. Mucho cansancio acumulado, señores. Al final de la semana me pudo la vergüenza y le eché ganas para empezar un nuevo dibujo semanal. Ahora bien, esta semana se me ha quitado la perrería de dibujar, pero me ha entrado la de publicar en el blog, así que retomamos las jornadas dibujísticas ¡desde el domingo pasado!
Y la temática de este nuevo dibujo semanal era del mundo animal. Quizá también por eso tardé tanto en comenzarlo. No encontraba ningún animal ni foto que me gustase y que no fuese de otro mamífero o de animales ya muy sobados (león, tigre, jirafa, etc.). Estuve buscando insectos, calamares, peces, anfibios, etc. y al final me decidí por esta foto tan guapa:
Obra de Darvoiteau en Flickr. Luego la adapté al formato en el que vengo trabajando:
Un señor gallo, claro que sí. No es de cuerpo entero, pero me motivó la foto, y como andaba falto de motivación, pensé que era lo mejor para ese momento. Empiezo el encaje:
Y quiero decir literalmente empezarlo. Creo que pocas veces posteo cómo empiezo un dibujo, es decir, las primeras líneas. En este caso he medido a palmos de mano la longitud de los lados del papel para luego trazar las líneas que lo dividen por la mitad, lo tuve que revisar un par de veces y luego quedó más o menos claro. Y con esa referencia, tomé una parte del animal que tocase el borde del papel sobre la mitad del mismo para partir de ahí con todo el encaje, midiendo a cada trazo la inclinación de las líneas, mirando espacios vacíos, relacionando unas líneas con otras,... Y salío esto:
Un encaje bastante potente, con ayuda también de las zonas de sombra que me delimitaban áreas que podía relacionar con otras partes del dibujo, para así continuarlo siendo lo más fiel posible al modelo original. Cuestión de añadir un par de detalles et voilà:
Ya tenemos a nuestro gallo con las diferentes partes de la cabeza bien delimitadas. Por lo tanto, ya es cuestión de ir sombreando las diferentes zonas del papel:
En esta ocasión, preferí empezar por el fondo y con las zonas más oscuras del animal. Una vez que Uno sitúa las masas oscuras y los puntos de máxima luz, puede empezar a valorar los diferentes tonos de gris presentes en la imagen. Como se demuestra a continuación:
Es una valoración muuuy tosca y de inicio, pero ya podemos entender qué partes son cuales, gracias a este tratamiento tan sucinto de grises. Y para terminar la sesión:
Algo más de trabajo en el sombreado y unas indicaciones de textura, especialmente en las zonas de la cresta y la barbilla (esos colgajos de debajo del pico), que serán las que requerirán más trabajo en posteriores fases. No obstante y como estamos en un proceso más expresivo que hiperrealista, daremos una información de esta textura, pero no vamos a hacer cada una de las pequeñas protuberancias que presentan estas zonas ;).
Y así acabó la sesión del domingo por la mañana, sacudiéndome la pereza acumulada con un señor dibujo que la verdad, luce un montón a este tamaño.
¡Hasta la próxima!
Y la temática de este nuevo dibujo semanal era del mundo animal. Quizá también por eso tardé tanto en comenzarlo. No encontraba ningún animal ni foto que me gustase y que no fuese de otro mamífero o de animales ya muy sobados (león, tigre, jirafa, etc.). Estuve buscando insectos, calamares, peces, anfibios, etc. y al final me decidí por esta foto tan guapa:
Obra de Darvoiteau en Flickr. Luego la adapté al formato en el que vengo trabajando:
Un señor gallo, claro que sí. No es de cuerpo entero, pero me motivó la foto, y como andaba falto de motivación, pensé que era lo mejor para ese momento. Empiezo el encaje:
Y quiero decir literalmente empezarlo. Creo que pocas veces posteo cómo empiezo un dibujo, es decir, las primeras líneas. En este caso he medido a palmos de mano la longitud de los lados del papel para luego trazar las líneas que lo dividen por la mitad, lo tuve que revisar un par de veces y luego quedó más o menos claro. Y con esa referencia, tomé una parte del animal que tocase el borde del papel sobre la mitad del mismo para partir de ahí con todo el encaje, midiendo a cada trazo la inclinación de las líneas, mirando espacios vacíos, relacionando unas líneas con otras,... Y salío esto:
Un encaje bastante potente, con ayuda también de las zonas de sombra que me delimitaban áreas que podía relacionar con otras partes del dibujo, para así continuarlo siendo lo más fiel posible al modelo original. Cuestión de añadir un par de detalles et voilà:
Ya tenemos a nuestro gallo con las diferentes partes de la cabeza bien delimitadas. Por lo tanto, ya es cuestión de ir sombreando las diferentes zonas del papel:
En esta ocasión, preferí empezar por el fondo y con las zonas más oscuras del animal. Una vez que Uno sitúa las masas oscuras y los puntos de máxima luz, puede empezar a valorar los diferentes tonos de gris presentes en la imagen. Como se demuestra a continuación:
Es una valoración muuuy tosca y de inicio, pero ya podemos entender qué partes son cuales, gracias a este tratamiento tan sucinto de grises. Y para terminar la sesión:
Algo más de trabajo en el sombreado y unas indicaciones de textura, especialmente en las zonas de la cresta y la barbilla (esos colgajos de debajo del pico), que serán las que requerirán más trabajo en posteriores fases. No obstante y como estamos en un proceso más expresivo que hiperrealista, daremos una información de esta textura, pero no vamos a hacer cada una de las pequeñas protuberancias que presentan estas zonas ;).
Y así acabó la sesión del domingo por la mañana, sacudiéndome la pereza acumulada con un señor dibujo que la verdad, luce un montón a este tamaño.
¡Hasta la próxima!
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