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Mostrando entradas con la etiqueta Ingmar Bergman. Mostrar todas las entradas
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jueves, 26 de noviembre de 2015

¡Bye bye Liv!

Miércoles tarde = dedicación especial al dibujo semanal en cuestión. Lo había dejado algo colgado, por el viaje a Portugal de la semana pasada, pero no hay ningún problema, se curra más el miércoles tarde y sanseacabó. Lo habíamos dejado en un punto en el que estaba todo encajado y los primeros volúmenes destacados gracias a una somera aplicación de oscuros y tonos medios. Bien, tal y como sospechaba, la cara estaba ligeramente torcida respecto al original, así que lo primero era corregir esta inclinación, para lo que tuve que desviar el tabique nasal, la línea de la boca y por tanto, el perfil de los labios, y por último, tuve que traer un poco más abajo el ojo de la derecha, manteniendo la relación con el de la izquierda, o sea, que la alineación de los ojos fuese semejante a la de la boca, para que nos entendamos.
Hecho esto, que me supuso varios problemas -al borrar ciertas zonas, ya no se llega al blanco absoluto del papel y eso me perjudicó por ejemplo en la zona inmediatamente contigua al borde del labio superior, que presentaba una delgada franja con valor máximo de luz- me pude dedicar a continuar con el trabajo. Me puse de modo timorato, pero luego me acordé de que se trataba justo de lo contrario, a saber, ensayar investigar,forzar, etc. así que empecé a variar las líneas, sus grosores, la manera en cómo destaco los volúmenes,... Y en un primer momento de trabajo, el rostro quedaba de esta manera:


Había estado ocupándome de la cara fundamentalmente y también del abrigo y el jersey que asoman en el espacio inferior. También aproveché para disminuir un poco el tamaño de los labios, que había magnificado demasiado. Como se puede observar, estuve aplicando una mezcla de sombreado más grosero con zonas en las que utilizo la trama, porque me gusta el efecto y la textura que esto da y vengo utilizándolo desde hace unos dos o tres dibujos semanales. Y luego prácticamente dividí el trabajo en dos: primero terminar la cara y la parte izquierda del fondo:


El acabado de la cara está mucho más pulido y destaca la presencia de las pupilas. Nunca dejará de sorprenderme cómo dos manchas tan pequeñas en una superficie de papel tan grande pueden determinar el destino final de tanto trabajo. Es como si al situar las pupilas, situásemos la humanidad del retratado, porque tenemos una tendencia a identificar los ojos con la fuente de vida, ya sea por su movimiento constante o por oposición a los muertos cuyos ojos están petrificados. Otro punto fuerte de este momento fue trabajar algunas manchas del fondo para poder luego sacar luces con la goma de miga de pan y dar un poco de coherencia a la zona del cabello. En el fondo es una cosa relativamente simple, pero el resultado es siempre muy vistoso: de pronto, parece que a la buena de Liv le hemos hecho crecer el pelo. Esto va también para la parte del cabello pegada a la cara, que ha ganado un montón en realismo e iluminación. Y la segunda parte:


Lógicamente se trata de la parte derecha del fondo y el ulterior trabajo de los finos cabellos de la actriz sueca. De nuevo con una combinación de sacar luces y apoyar las líneas que dibuja el pelo con algún trazo sutil de carboncillo, tenemos una apariencia muy creíble de los mechones que se dibujan contra el fondo.
Aquí lo dejé, porque aunque se podía seguir trabajando en algunos aspectos, vuelvo a repetir que se trata ahora  de explorar y de generar un trazo más grosero con el que ir jugando y ver a dónde nos lleva. En breve nuevo dibujo semanal: desnudo masculino.

¡Hasta otra!

viernes, 20 de noviembre de 2015

Maravillos a Liv Ullman. Dibujo de la semana 26

Llevo unas semanas haciéndome un ciclo de Ingmar Bergman a costa de la red de bibliotecas públicas de Barcelona. Tienen unos fondos vastísimos y voy recogiendo todas las pelis que veo del afamado director sueco, que tenía un buen hacer en el cine del que encuentro ecos en Michael Haneke, por ejemplo. El poco uso de la música para apoyar momentos de tensión o emoción álgidos, los primeros planos y encuadres poco comunes, que lo diferencian rápidamente de cualquier otro director y otras cosas que desde mi modesto entender de aficionado, hacen de su cine algo valiosísimo, como pequeñas perlas engarzadas en un collar.
En fin, que me voy del tema ;). Son muy características de Bergman las mujeres protagonistas, por la dimensión profundísima que les da. Y de entre todas ellas, hay unas tres que se repiten bastante y que tienen una personalidad muy definida en la obra bergmaniana: Ingrid Thülin, Bibi Andersson (no confundir con Bibi Andersen :)) y Liv Ullman. Tras ver Persona, me quedé prendado de estas últimas, y pensé que tenía que hacer un dibujo de una de ellas...
En principio me llamaba más la atención Bibi Andersson, pero tras ver algunas pelis más, me quedé con Liv Ullman, una actriz con muchos registros y de una belleza poco común, por cuanto no es extremadamente llamativa, pero tiene un algo que encandila. Iba a hacer esta foto:


en la que se solapan los rostros de ambas actrices, pero no acababa de motivarme y además la nariz me desconcentraba. He aprendido con el tiempo que sólo merece la pena hacer aquello con lo que uno está en sintonía, lo demás son ejercicios de disciplina, pero no portan el sello ni la fuerza de hacer lo que a Uno le gusta. Así que estuve buscando fotos de la buena de Liv y aunque no fue fácil, al final me decidí por esta:


Al pasarla a formato proporcional de 50 x 70 cm, me tuve que comer una buena parte de la foto y lo hice por la parte de la derecha, para que el rostro quedase más centrado:


Y luego, ¡a encajar!


Planteé de entrada el contorno del rostro, porque tenía bastantes referencias respecto del borde del papel, y ahora mirándolo en comparación con la foto, veo que este primer acercamiento está bastante clavado. ¿Y qué siguió? Pues situar las partes del rostro, comenzando por la boca y los labios:


Me ayudé bastante en este caso de las sobras de la cara para calcular las dimensiones y posición de la boca. Además me servirían luego a la hora de aplicar los diferentes valores de gris. Por último, los demás elementos de la cara:


Para llegar a la posición de la nariz, me ayudé de las arrugas que salen de los bordes de las fosas nasales a las comisuras de los labios: teniendo más o menos en cuenta la inclinación de éstas, se puede colocar la base de la nariz, que después podemos relacionar con los ojos, etc. Una medida que resulta de gran ayuda a este respecto es la que va de los bordes de la boca hacia el centro de los ojos formando una vertical. Y de ahí era cuestión de situar las cejas y los ojos, respetando la inclinación de la cabeza. Aquí tuve que revisar el encaje un par de veces, porque se me hacía que los ojos estaban demasiado juntos. Al medir la distancia (el canon usual, es que de ojo a ojo hay una separación de un ojo también), comprobé que en principio estaba bien, aunque la aumenté un poco, para que se entendiese mejor, pues al final y como vamos descubriendo, no se trata tanto de hacer un calco del dibujo, sino a la vez de interpretarlo, lo que incluye introducir consideraciones propias para destacar o difuminar ciertos elementos dependiendo de la importancia que les queramos dar. Bueno, un par de anotaciones en los cabellos y pasamos a sombrear:


Muy decidido de entrada, poniendo grandes manchas con tonos muy oscuros de entrada allí donde los hay. Lo importante de esta foto es dejar reservados los espacios en blanco para denotar los volúmenes del tabique nasal, la parte superior de los pómulos o la frente y también centrarse en la mirada y los labios, características fundamentales de la actriz. Y ya es todo ir sumando y trabajando todo a la vez:


Al estar muy difuminado, el trabajo del fondo será relativamente sencillo, sólo hay que cuidar de que no cobre demasiado protagonismo ante la cara de la protagonista. Trabajé de nuevo los ojos, boca y nariz, así como otros volúmenes faciales y sugerí la ropa. Lo que me gusta es que automáticamente, la cabeza queda “despegada” del fondo y lo que queda es un trabajo de enriquecer la plástica para que el dibujo gane en entidad. Lo que no me gusta es que al comparar ahora la foto con el dibujo percibo que la inclinación del rostro no acompaña a la de la cabeza. La línea de los ojos por ejemplo, debería estar más inclinada hacia la derecha y el tabique de la nariz gual está demasiado vertical, si nos fijamos. Son puntos a tener en cuenta cuando lo retomemos, seguramente hacia el final del finde, que me voy unos días a Portugal.

¡Hasta entonces!