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domingo, 10 de enero de 2016

Espinas clavadas: dibujo de la semana 29/2015

El año 2015 hace ya un ratito que se ha acabado. Me quedé en un total de 28 dibujos semanales (¿o debería decir quincenales?), 4 menos que en el 2014. Dándole muchas vueltas al asunto y para no hacerme promesas que luego a lo mejor incumpliría (como pasó en e 2015), decidí empezar un nuevo dibujo semanal a carboncillo. Quiero intentar como mínimo llegar a los 32 que conseguí en el 2014, eso si no hago más :).
Así que como tocaba paisaje en blanco y negro, me dcidí por la siguiente foto de Henk Sijgers, alojada en Flickr:


Me gusta el contraste de la máxima luz con el negro profundo del charco, por ejemplo, y me parece ideal para trabajarlo como venía haciéndolo el año pasado, a saber, en un par de sesiones y con trazos más gestuales que medidos. Lo paso al formato en el que trabajamos y queda así:


Un poco recortada por debajo. Ahora ya podemos empezar a encajar, lo que debería ser fácil una vez localicemos el punto de fuga:


Pues bien, estas cosas son fáciles cuando Uno dispone de una regla, pero a ojo la cosa se complica ligeramente. Tras mucho tomar medidas a ojo y sirviéndome del carboncillo para determinar la posición e inclinación de las rectas, conseguí -más o menos- tener una aproximación de donde se encontraba este punto, haca el que todas las líneas paralelas al suelo fugaban. Y sobre esto, lo que toca es ir construyendo los edificios:


Tampoco quería hacer un encaje mega detallado de cada cornisa, columna, dintel, etc. sino tener unas líneas generales sobre las que luego apoyarme a la hora de sombrear. De hecho, y al igual que pasaba en este otro dibujo, lo interesante es resolver en menos trazos, de forma más expresiva. Y es así como fui engarzando algunos elementos para hacerme una composición de sitio:


Vaaaaaaale, y aquí ya podemos ver más o menos a lo que se parecerá el dibujo. Un detalle que tiene su gracia, pero estorba un poco a la vista es el bordillo de la acera izquierda de esta calle, que ha quedado bastante deformado y destruye un poco el efecto de la perspectiva. No me importa que ciertas líneas rectas aparezcan un poco curvadas, pero si va a estropear la ilusión de perspectiva, considero que es un elemento que hay que trabajar. Así que así quedó la cosa de momento, hasta el próximo rato que pueda sacar para hacer la segunda y última sesión.

¡Hasta entonces!

viernes, 9 de octubre de 2015

Cambiamos las reglas del juego para el dibujo de la semana 21

En las últimas semanas he tomado una decisión motivada por muchos factores. Voy a cambiar las reglas del juego que me he autopropuesto. Hasta ahora estaba haciendo 1 dibujo semanal (¡o intentándolo!) a carboncillo sobre un papel de 35 x 50 cm. Ahora vamos a doblar la apuesta: trabajaré sobre papel de 50 x 70 cm igualmente con carboncillo. Pero voy a primar la expresividad por encima de la precisión. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que me autoimpongo un límite de un par de sesiones por dibujo y en segundo lugar, que no voy a estar midiendo y calculando cada detalle del dibujo, sino que voy a dar más importancia al gesto del carboncillo sobre el papel, a los contrastes de luz, a las líneas iregulares, etc.
Y Vds. se preguntarán: pero ¿por qué? Si la cosa iba funcionando hasta ahora...
Y yo les responderé: pues porque me encuentro muy encorsetado y creo que ya ha quedado suficientemente probado que puedo acometer dibujos a carboncillo sobre un papel mediano con soltura. Además, últimamente me interesan menos los problemas de proporciones y encaje y de que el dibujo sea fiel al original y echo un poco en falta la libertad de hacer el salvaje, con la espontaneidad que se desprende de los dibujos hechos de esta manera. También me atraen más los juegos de claroscuro y me gustaría intentar captar la luz atmosférica, más bien que limitarme a una reproducción mecánica de los elementos de la fotografía en cuestión. Por supuesto también tiene que ver con que cuanto más grande el papel, más libertad de acción y movimientos a la hora de dibujar.
En otro orden de cosas, el arte, según yo lo entiendo es una especie de investigación sobre la realidad y últimamente me doy cuenta de necesito hacer más pruebas, más ensayos y errores, indagar otras formas de acercarme al objeto de dibujo, diversificar la plástica y tantas otras cosas. El hecho de limitar el número de sesiones me obligará a sintetizar y a saber dejar el dibujo en el punto correcto. No sé si lo conseguiré, pero estas son las nuevas reglas...
Y empezamos con una fotografía que tenía desde hace bastante tiempo fichada y que me gustaba precisamente por el contraste bestial de iluminación. Me parecía idónea para empezar con esta nueva serie de dibujos:


Ya se ve a lo que me refiero y creo que no hay mucho más que explicar. Además, si bien es una imagen que me obligaría a calcular y recalcular posiciones de balcones y ventanas en caso de hacer un dibujo de corte académico, resulta perfecta para hacer un dibujo más gestual, donde potenciemos las sombras e intentemos captar el claroscuro a lo bestia. Procedía a poner la fotografía en formato proporcional a 50 x 70 cm:


En esta ocasión, he dejado una franja a la derecha, pues toda esta zona de valor máximo oscuro se puede prolongar. Y ¡venga! ¡Sin miedo!:


Un encaje muy sucinto, pero que tampoco renuncie a un cierto grado de precisión. Es decir, por muy expresivo que sea el dibujo, prefiero tener un armazón de base que estructure el trabajo posterior. En este caso, no es necesario que tenga una precisión milimétrica, pero sí que nos de una medida aproximada sobre la que trabajar. Y ahora sí que sí:


Esta es un poco la idea que tenía en mente. Grandes trazos con el borde del carboncillo en diferentes direcciones y prestar atención a los elementos del claroscuro, más que al detalle, en este caso a los diferentes elementos de la arquitectura (balcones, ventanas, enrejados, puertas, escalones, cornisas, canalones, salientes,...). Así que una de las primeras cosas que hice fue plantear las zonas de máxima oscuridad, porque la zona de máxima luz básicamente es el pedazo de cielo que se atisba, y luego jugar con los bordes de los elementos protagonistas de la imagen. La idea y el comienzo es bueno. No obstante, hay que vigilar las líneas que están demasiado torcidas y pueden dar al traste con la composición general del dibujo, aunque eso tendremos que irlo valorando.
En fin señoras/es, esta es la nueva línea de los dibujos semanales, a ver si llevamos estas investigaciones a buen puerto.

¡Hasta otra!