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domingo, 22 de mayo de 2016

2.- Tocar




El sábado me puse ya serio e hice la siguiente tarea del libro "Técnicas de dibujo" de Peter Jenny. El motivo de la tardanza es que este segundo ejercicio requería una preparación logística. me explico: se trataba de taparse los ojos y dibujar objetos a ciegas durante 40 minutos. Así que tenía que preparar los materiales, una cesta con cosas variadas que me servirían de modelo y las ganas de hacerlo. Fue súper divertido. Me perdió la prisa y la impaciencia, sin embargo, porque empecé con mucha fuerza y dibujando bastante rápido, de forma que a la media hora ya estaba cansado y di por terminado el ejercicio.
Lo gracioso del asunto fue que acabé realmente muy pronto con los objetos de la cesta que había puesto encima de la mesa. Al no saber qué hacer y no querer parar ahí, me desplacé como un ciego hasta otra caja cercana con objetos que fui sacando y dibujando. No contento con ello, acabé apareciendo en la cocina con los ojos vendados y buscando en los cajones cosas para dibujar. El proceso era muy chulo, con la mano izquierda cogía el objeto y lo tocaba mientras con la derecha lo dibujaba. Al principio intentaba dibujar mientras tocaba, pero luego descubrí que era mucho más interesante intentar adibinar todas las formas mediante el tacto e intentar trasladarlas al papel como buenamente pudiese. Para ello me serví de un rotulador calibrado negro, otro color sanguina, la Lamy Joy y un rotulador caligráfico con la punta blanda. El resultado a la vista queda:

























Total que me pasé unas risas haciendo el loco con los ojos vendados y sintiéndome como un invidente durante unos minutos. Es curioso como poco a poco se va creando una experiencia diferente del tocar y el palpar para poder plasmar unas cuantas líneas sobre un puñado de papeles. Cómo las proporciones se pierden por completo (pienso en el dibujo sobre estas líneas) o cómo algunos objetos no han quedado nada mal. En cualquier caso, me interesan más en este momento los que han quedado deformados, con líneas sueltas, que son más difíciles de reproducir con los ojos abiertos. Y esto es lo relevante en este ejercicio, ir perdiendo el miedo mientras nos divertimos creando cosas y no tanto reproduciéndolas.

¡Hasta el próximo ejercicio!









lunes, 28 de diciembre de 2015

Probando la Lamy Safari

Como comentaba en el post anterior, una de las cosas que me ha traído el barrigón vestido de rojo era una Lamy Safari. Andaba yo con la jeta de una de estas, que se las veo mucho a los urban sketchers de alto nivel y siempre me parece que fluye de maravilla. Si bien es verdad que no por tener Uno un determinado material va a dibujar igual que otros que lo tienen (¡cuidado con estos mimetismos!), será una buena práctica intentar manejar los trazos con pluma.
La chacharra viene como se ve a continuación:


todo muy simple, de líneas muy limpias, muy alemán, podríamos decir. Es bastante más corta que la Lamy Joy que ya tenía y que sirve para caligrafía (aunque de vez en cuando se escape algún dibujillo con ella). Venía con el clásico cartucho de tinta azul y me puse a hacer pruebas:



Trazos paralelos, para ver un poco el grosor de línea y la precisión, algún apunte a lo loco, una estantería de la habitación donde dormía en casa de mis padres, etc. Nada especial, pero sí me sirvió para calibrar un poco de qué era capaz esta bicha, y me gustó como fluye la punta sobre el papel, mejor que la Lamy Joy, he de decir, que rasca un poquillo (o a lo mejor soy yo un poco bruto manejándola). Iré dándole cañita en las salidas de Urban Sketching, y por qué no, para escribir también y en cuanto se acabe el cartucho azul, cambio al negro a ver qué resultados me da.

¡Seguiremos informando!