Hace un par de días coincidiendo con el miércoles como cada semana pues me puse a terminar el dibujo de la semana 22, que era un retrato de nuestro buen Foucault aquel pensador que cuestionó de todo, empezando por la autoridad y continuando por los saberes considerados intocables, si bien en su última época se le fue algo la pinza al justificar algunos tipos de violencia, según indicaba C. F. Liria en un libro que ahora no recuerdo (creo que era ¿Para que servimos los filósofos?).
En fin, que estuve un par de horitas más con este dibujo de formato grande. Lo primero que hice fue corregir aquello que había observado en el último post: la boca estaba más abajo de lo que yo había calculado y ocurría lo mismo con la línea del cuello/papada, lo que evidentemente influía en el cuello de la camisa y en algunas zonas menores de esta (el resto, por suerte, estaba bien proporcionado). También aumenté las dimensiones de las gafas por la parte de debajo para que estuviese más de acuerdo a la fotografía original. La verdad es que fue una chapuza: la zona de la boca, por ejemplo, ya estaba bastante marcada, y al borrarla, dejó una línea un poco jodida de disimular. Sin embargo, lo hice por mor del dibujo bien terminado y oscureciendo un poco algunas zonas alrededor conseguí que se integrase de alguna forma en el conjunto. Lo mismo va para las gafas y la zona del cuello.
Después de este apaño con photoshop manual, me dediqué al claroscuro por completo pero a trazos variados e irregulares, con mucho corazón, a la par que apoyado por el lado derecho del cerebro. Se pueden apreciar las diferentes capas y texturas creadas por zonas donde el carboncillo está difuminado (con sus diferentes tonos), mezcladas con trazos contundentes de carboncillo (negro puro) y con golpes de miga de pan para subir el tono de gris. Y al final de toda esta lucha con el papel -porque a ratos parece una batalla campal- resultó lo que sigue:
Y justo en el momento en que iba a aplicar el fijador para dar el dibujo por concluido, me pareció que la balda de la estantería que asoma por la parte derecha del fondo estaba extremadamente torcida. Si bien en la foto aparecía con cierta inclinación, no era para nada tan exagerada. Menos mal que lo observé a tiempo de poder corregirlo:
Apenas es perceptible, pero ya no llama tanto la atención y por tanto el dibujo mejora bastante.. Y nada, según escribo se lo estoy enseñando a mis compis del curro y me dicen que está muy guapo y que parece una foto. Claro, aquí se ve en pequeñito y las líneas parecen más precisas. Aún así, yo lo prefiero a tamaño natural, que se vean bien los trazos de carbón y toda la plástica que incluye el dibujo. Y una de las cosas importantes: se aprece a Foucault ;).
¡Hasta el próximo!
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viernes, 23 de octubre de 2015
Y terminamos el dibujo de la semana 22 con el amigo Foucault
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lunes, 19 de octubre de 2015
Las Palabras y las Cosas. Un retrato de Foucault para el dibujo de la semana 22
Amigos, amigas ¡bienvenidos a otro dibujo semanal de la nueva serie! Como indicábamos en posts anteriores, las nuevas reglas del juego son trabajar intensivamente, dos días máximo en el mismo dibujo, sintetizando todo lo posible e investigar trazos, plásticas, texturas, combinaciones, etc., etc. Y sólo faltaba encontrar una buena imagen de un retrato masculino con alto nivel de contraste a estos efectos. Bien, rebuscando en mi archivo de imágenes encontre una foto bien guapa de Michel Foucault:
Foucault ha sido sin duda uno de los pensadores (parece que no le gustaba ser llamado filósofo) más influyentes del siglo XX. Tanto por la originalidad de su pensamiento como por la profundidad del mismo y el haber utilizado un método que denominaba arqueología del saber. Es muy interesante fijarse en que arqueología viene de la raíz griega arché o ἀρχή, que quiere decir "principio". Por tanto la arqueología sería una investigación sobre los principios de un saber. Sus estudios sobre el nacimiento de la prisión o la clínica son de un interés y de una finura de pensamiento apabullante, gracias a los cuales trae a la luz cómo comenzaron ciertas instituciones y los saberes a los que han dado lugar (sociología, psicología, psiquiatría, etc.). A mi me gusta relacionarlo con el comienzo de toda religión: debió haber un punto en el tiempo en el que una figura tal como la de Cristo, Mohammed o Buddha fue revisada por sus discípulos, que añadieron, omitieron, magnificaron o dosificaron sus enseñanzas. Después, en algún otro punto del tiempo, se decidió crear una institución que albergase estos saberes, pero que a la vez los iría transformando: sería la iglesia en sentido lato, es decir, no la católica, sino la institución en la que tienen lugar los ritos, las argumentaciones, los escritos, etc. Hoy día está todo tan asociado que nos parece que siempre ha sido así, pero una buena dosis de arqueología nos ayuda a elucidar el comienzo de todo saber que normalmente comporta una buena dosis de violencia (por cuanto no se puede estudiar algo sin ejercer cierta violencia sobre ello). Lectura recomendada al respecto: Tratado de Ateología de Michel Onfray (algo sensacionalista, pero interesante) y Vigilar y Castigar de Michel Foucault. Además recomiendo 100 % el blog de Luis Roca, a mi humilde entender uno de los mayores expertos en Foucault que tenemos en territorio patrio.
En fin, que se me va la castaña ;). vamos a dibujar, por tanto a Foucault siguiendo esta fotografía. La ponemos al formato proporcional al que trabajaremos: 50 x 70 cm:
Y a hacer el encaje:
Había multitud de líneas referidas al borde del papel, lo que facilita enormemente el cálculo de proporciones. Las líneas del antebrazo, el espacio vacío entre el borde de la cabeza, el antebrazo y el borde del sofa/camisa o la posición de la oreja me fueron de gran ayuda para ir haciendo una primera aproximación al dibujo. Igualmente los elementos del fondo, como el borde de la estantería son inmportantes para establecer relaciones con el resto del dibujo. Continuamos:
Al intentar hacer el esbozo del borde izquierdo de la cara y cabeza me encontré con un fallo bastante grande en el cálculo de las proporciones de la misma: el borde inferior pasaba muy por debajo de lo que debería. Tuve que medir la foto con el trozo de carboncillo que estaba utilizando y comprobé lo siguiente: si dividíamos la altura del papel en 3 tercios, el borde de la camisa en la parte izquierda del dibujo llegaba hasta el 1/3 y un poco remetido en el antebrazo estaría el 2/3. Claro, yo había colocado la línea de la barbilla/papada más o menos a 1/4 del borde inferior del papel, con el desfase de proporciones que ello comportaba.
Una vez reparado en parte el patinazo, pude terminar el contorno de la cabeza también con ayuda de otro borde de la estantería y dejar apuntada la posición de las gafas. Para terminar, esbocé rápidamente la camisa y sus pliegues. ¿Y ahora qué?:
Pues ahora los elementos de la cara, definir bien la silueta y los dedos de la mano y colocar la primera sombra de la mano sobre la cabeza del pensador. Y sin pensarlo mucho, que el pensamiento a veces paraliza la acción, me lancé a poner grises y difuminarlos:
Tenía buena pinta, y es que me encuentro más cómodo dibujando en formatos grandes, o sea que esto era un regalo. Me interesaba no dejar pasar el claroscuro de base, que nos indica el volumen de la cabeza gracias a la parte que queda más iluminada que la otra y me centré en dejar eso claro, aparte de apuntar las zonas de máxima oscuridad y algunos tonos medios que difuminé con fuerza. A partir de aquí ya fue en caída libre:
Tras una horita de locura más o menos, la cosa quedó así. A ver, honestamente ha cambiado la expresión de la cara y no parece Foucault del todo. Tengo que modificar un par de cosas respecto a la posición de la boca, alargar la zona de la barcilla y papada y agrandar las gafas y tengo que valorar si también los ojos (aunque me parece que no). Por otra parte, la textura e iluminación me gusta bastante, aunque creo que le irá bien otra manita de trabajo. En general estoy contento, teniendo en cuenta que fueron un par de horas de trabajo muy bien aprovechadas. Intentaré acabarlo en la próxima sesión que espero será el miércoles o jueves de esta semana.
¡Hasta entonces!
Foucault ha sido sin duda uno de los pensadores (parece que no le gustaba ser llamado filósofo) más influyentes del siglo XX. Tanto por la originalidad de su pensamiento como por la profundidad del mismo y el haber utilizado un método que denominaba arqueología del saber. Es muy interesante fijarse en que arqueología viene de la raíz griega arché o ἀρχή, que quiere decir "principio". Por tanto la arqueología sería una investigación sobre los principios de un saber. Sus estudios sobre el nacimiento de la prisión o la clínica son de un interés y de una finura de pensamiento apabullante, gracias a los cuales trae a la luz cómo comenzaron ciertas instituciones y los saberes a los que han dado lugar (sociología, psicología, psiquiatría, etc.). A mi me gusta relacionarlo con el comienzo de toda religión: debió haber un punto en el tiempo en el que una figura tal como la de Cristo, Mohammed o Buddha fue revisada por sus discípulos, que añadieron, omitieron, magnificaron o dosificaron sus enseñanzas. Después, en algún otro punto del tiempo, se decidió crear una institución que albergase estos saberes, pero que a la vez los iría transformando: sería la iglesia en sentido lato, es decir, no la católica, sino la institución en la que tienen lugar los ritos, las argumentaciones, los escritos, etc. Hoy día está todo tan asociado que nos parece que siempre ha sido así, pero una buena dosis de arqueología nos ayuda a elucidar el comienzo de todo saber que normalmente comporta una buena dosis de violencia (por cuanto no se puede estudiar algo sin ejercer cierta violencia sobre ello). Lectura recomendada al respecto: Tratado de Ateología de Michel Onfray (algo sensacionalista, pero interesante) y Vigilar y Castigar de Michel Foucault. Además recomiendo 100 % el blog de Luis Roca, a mi humilde entender uno de los mayores expertos en Foucault que tenemos en territorio patrio.
En fin, que se me va la castaña ;). vamos a dibujar, por tanto a Foucault siguiendo esta fotografía. La ponemos al formato proporcional al que trabajaremos: 50 x 70 cm:
Y a hacer el encaje:
Había multitud de líneas referidas al borde del papel, lo que facilita enormemente el cálculo de proporciones. Las líneas del antebrazo, el espacio vacío entre el borde de la cabeza, el antebrazo y el borde del sofa/camisa o la posición de la oreja me fueron de gran ayuda para ir haciendo una primera aproximación al dibujo. Igualmente los elementos del fondo, como el borde de la estantería son inmportantes para establecer relaciones con el resto del dibujo. Continuamos:
Al intentar hacer el esbozo del borde izquierdo de la cara y cabeza me encontré con un fallo bastante grande en el cálculo de las proporciones de la misma: el borde inferior pasaba muy por debajo de lo que debería. Tuve que medir la foto con el trozo de carboncillo que estaba utilizando y comprobé lo siguiente: si dividíamos la altura del papel en 3 tercios, el borde de la camisa en la parte izquierda del dibujo llegaba hasta el 1/3 y un poco remetido en el antebrazo estaría el 2/3. Claro, yo había colocado la línea de la barbilla/papada más o menos a 1/4 del borde inferior del papel, con el desfase de proporciones que ello comportaba.
Una vez reparado en parte el patinazo, pude terminar el contorno de la cabeza también con ayuda de otro borde de la estantería y dejar apuntada la posición de las gafas. Para terminar, esbocé rápidamente la camisa y sus pliegues. ¿Y ahora qué?:
Pues ahora los elementos de la cara, definir bien la silueta y los dedos de la mano y colocar la primera sombra de la mano sobre la cabeza del pensador. Y sin pensarlo mucho, que el pensamiento a veces paraliza la acción, me lancé a poner grises y difuminarlos:
Tenía buena pinta, y es que me encuentro más cómodo dibujando en formatos grandes, o sea que esto era un regalo. Me interesaba no dejar pasar el claroscuro de base, que nos indica el volumen de la cabeza gracias a la parte que queda más iluminada que la otra y me centré en dejar eso claro, aparte de apuntar las zonas de máxima oscuridad y algunos tonos medios que difuminé con fuerza. A partir de aquí ya fue en caída libre:
Tras una horita de locura más o menos, la cosa quedó así. A ver, honestamente ha cambiado la expresión de la cara y no parece Foucault del todo. Tengo que modificar un par de cosas respecto a la posición de la boca, alargar la zona de la barcilla y papada y agrandar las gafas y tengo que valorar si también los ojos (aunque me parece que no). Por otra parte, la textura e iluminación me gusta bastante, aunque creo que le irá bien otra manita de trabajo. En general estoy contento, teniendo en cuenta que fueron un par de horas de trabajo muy bien aprovechadas. Intentaré acabarlo en la próxima sesión que espero será el miércoles o jueves de esta semana.
¡Hasta entonces!
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