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lunes, 24 de octubre de 2016






Bueno, pues esto no para (como dice la nueva canción de Kase.O) y continuamos con un sketch rapidito de mi mano izquierda:


Esto es relativamente fácil, lo jodido sería hacerlo de la mano derecha dibujando con la izquierda XD. En fin, tirando de rotuladores calibrados me hice este dibujito teniendo en cuenta lo de siempre: no pensar mientras se dibuja, hacer las líneas que Uno ve (y no las que cree que deberían ser), etc. El resultado: un dibujo muy espontáneo y bastante dinámico.

¡Hasta el próximo!





sábado, 27 de junio de 2015

Las salas de reunión en el curro... esos lugares tan tentadores...

¿Por qué, amigos? ¿Por qué es tan atractiva una de esas pizarras con papel grande (por lo menos A2) que se utilizan en las salas de reuniones para anotar cosas? Pues no lo sé, pero es que es ver una y enseguida le dan ganas a Uno de quitarle el capuchón al rotulador y ver qué sale ;))).
Esta vez la pizarra estaba escrita por todos lados debido a la clase de francés del martes por la mañana. Pero ¿cuándo ha sido eso un obstáculo? Casi siempre me apetece intentar hacer una cara o un ojo, o algo así, pero el martes me apeteció más intentar hacer una mano. Pero hacerla en plan bien. con la estructura de la palma de la mano como un cuadrado que conecta con el antebrazo por un lado y del que salen los dedos por otro. También me apetecía jugar con la posición de la mano, para que no quedase muy sosa o predecible, así que algunos dedos están doblados, otros quedan por detrás de los primeros, etc. Y ya para rematarlo, parecía que el mismo dibujo me pedía un accesorio para esa muñeca tan desnuda: ¡pues marchando un relojito! Y oye, tan apañado que quedó el esbozo:


No es una gran cosa, pero aparece como algo muy natural, lo cual siempre me cuesta, porque por definición me quedan las cosas un poco "acartonadas". Hace ya un tiempo que intento combatir esto y lograr unas figuras más orgánicas. Lo que me gusta de dibujar es tener una idea muy vaga en la cabeza e ir concretando con las sucesivas pasadas, en este caso con el rotulador, o incluso dar lugar a nuevas y extrañas formas, si esa es la intención. En fin, así me quité un poco el mono de dibujar en el curro y por otro lado satisfice con ello al niño que anida en mi interior :D.

¡Hasta otra incursión!

miércoles, 15 de enero de 2014

Espai d'art

Ayer por la tarde empecé un curso trimestral en el Espai d'art de pintura. El sitio me dejó una muy buena impresión. Se trata de un Centro Moral e Instructivo (Centre Moral en instructiu en catalán), no es broma, pero bajo este nombre se ofrecen todo tipo de actividades: pintura, ajedrez, música y también se hacen representaciones de teatro. Total, que me gustó mucho, me recordó al taller en el que me inicié en esto de la pintura en Madrid allá por el 2005 del que hablaré en otra ocasión.

En fin, me indicaron que llevase lápices, papel y una goma de borrar e hicimos varios ejercicios para evaluar el nivel de dibujo y también como carta de presentación del método del profesor, Esteve. El primer ejercicio consistía en dibujar la propia mano pero sin mirar en ningún momento al papel. El desastre era previsible:

Aunque se intuye algún dedo y alguna uña, esto es más valorable como un dibujo abstracto (en cuyo caso no le falta gracia). Segundo ejercicio: dibujar nuevamente la mano, pero en esta ocasión teníamos que dibujar con la vista puesta en la mano y estaba permitido mirar el papel, parando de dibujar en ese momento. La cosa mejoró bastante, claro:
Aproveché para apuntar el material que necesitaría para la clase siguiente. Me hizo gracia la pésima letra que me salió (aunque de ordinario no es mucho mejor), y se me ocurrió pensar en que estaba utilizando tanto el hemisferio derecho del cerebro que el izquierdo se resentía, el pobre. En fin, ya más animado aunque cansado (cada ejercicio llevaba una media de 40 minutos), seguimos con esta tarea, pero intentando agudizar más la vista. En los tres, la idea era dibujar todo lo que viésemos, pero intentando no inventar o memorizar nada, sino trasladar de la vista al papel. Es por ello que algunas líneas parecen extrañas, pero era lo que veía en ese momento. Tercer dibujo:

Y ahí acabó la clase. Fue durilla pero interesante, porque supuso un esfuerzo de observación que hacía tiempo no ponía en práctica. De modo que me fui bien contento a casa con el curso, en el que además el ambiente era muy agradable y distendido. La semana que viene debería empezar con el pastel, ya iré comentando el decurso de mis experiencias.