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domingo, 11 de octubre de 2015

Caña, caña y más caña en la Academia Taure

Viernes = Academia Taure, una ecuación simple ;). No sabía muy bien con que atacar la sesión hasta media hora antes de salir para allá. Y miren Vds. por donde, que me acordé del intensivo del Espai d'art en Julio y los buenos resultados que me dio el utilizar la caña, así que preparé una buena cantidad de tinta china y las tres cañas que tengo para realizar los apuntes del natural como cada viernes.
Aunque hubo un poco de todo, tengo la técnica más cogida por la mano que en otros casos y el trabajo con tinta china siempre me resulta agradable, aparte de que los resultados son vistosísimos. Vino una modelo con unas rastas larguíiiisimas que sacó buen partido de la discreta iluminación, lo que me dio pie para ensayar unos cuantos bocetos con un juego de luces dramático. A cierta altura, decidí hacer un apunte sólo de la cara que quedo brutal, precisamente por el juego que da la caña. Lo que más me gustó de la sesión fue el constatar que la mayoría de los apuntes eran de buena calidad, sin haber tantos altibajos como otros días. También utilicé una de las cañas que tiene un extremo muy ancho para cubrir ciertas zonas de negro profundo y destacar así la figura sobre el fondo. Debajo se puede ver el decurso de toda la sesión, y como es habitual posando el ratón encima de cada imagen se puede ver el comentario sobre la misma:















¡Ahí queda eso señores! Con la caña, la verdad es que da gusto hacer apuntes, por la simplicidad del mecanismo pero a la vez, lo versátil que resulta. Estuve intentando darle una buena estructura a los rostros, que es lo que me suele fallar en estas sesiones y en algunos casos lo conseguí. ¡Sin duda una de mis herramientas favoritas para tomar apuntes!

¡Hasta la semana que viene Academia Taure!



viernes, 9 de octubre de 2015

Cambiamos las reglas del juego para el dibujo de la semana 21

En las últimas semanas he tomado una decisión motivada por muchos factores. Voy a cambiar las reglas del juego que me he autopropuesto. Hasta ahora estaba haciendo 1 dibujo semanal (¡o intentándolo!) a carboncillo sobre un papel de 35 x 50 cm. Ahora vamos a doblar la apuesta: trabajaré sobre papel de 50 x 70 cm igualmente con carboncillo. Pero voy a primar la expresividad por encima de la precisión. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que me autoimpongo un límite de un par de sesiones por dibujo y en segundo lugar, que no voy a estar midiendo y calculando cada detalle del dibujo, sino que voy a dar más importancia al gesto del carboncillo sobre el papel, a los contrastes de luz, a las líneas iregulares, etc.
Y Vds. se preguntarán: pero ¿por qué? Si la cosa iba funcionando hasta ahora...
Y yo les responderé: pues porque me encuentro muy encorsetado y creo que ya ha quedado suficientemente probado que puedo acometer dibujos a carboncillo sobre un papel mediano con soltura. Además, últimamente me interesan menos los problemas de proporciones y encaje y de que el dibujo sea fiel al original y echo un poco en falta la libertad de hacer el salvaje, con la espontaneidad que se desprende de los dibujos hechos de esta manera. También me atraen más los juegos de claroscuro y me gustaría intentar captar la luz atmosférica, más bien que limitarme a una reproducción mecánica de los elementos de la fotografía en cuestión. Por supuesto también tiene que ver con que cuanto más grande el papel, más libertad de acción y movimientos a la hora de dibujar.
En otro orden de cosas, el arte, según yo lo entiendo es una especie de investigación sobre la realidad y últimamente me doy cuenta de necesito hacer más pruebas, más ensayos y errores, indagar otras formas de acercarme al objeto de dibujo, diversificar la plástica y tantas otras cosas. El hecho de limitar el número de sesiones me obligará a sintetizar y a saber dejar el dibujo en el punto correcto. No sé si lo conseguiré, pero estas son las nuevas reglas...
Y empezamos con una fotografía que tenía desde hace bastante tiempo fichada y que me gustaba precisamente por el contraste bestial de iluminación. Me parecía idónea para empezar con esta nueva serie de dibujos:


Ya se ve a lo que me refiero y creo que no hay mucho más que explicar. Además, si bien es una imagen que me obligaría a calcular y recalcular posiciones de balcones y ventanas en caso de hacer un dibujo de corte académico, resulta perfecta para hacer un dibujo más gestual, donde potenciemos las sombras e intentemos captar el claroscuro a lo bestia. Procedía a poner la fotografía en formato proporcional a 50 x 70 cm:


En esta ocasión, he dejado una franja a la derecha, pues toda esta zona de valor máximo oscuro se puede prolongar. Y ¡venga! ¡Sin miedo!:


Un encaje muy sucinto, pero que tampoco renuncie a un cierto grado de precisión. Es decir, por muy expresivo que sea el dibujo, prefiero tener un armazón de base que estructure el trabajo posterior. En este caso, no es necesario que tenga una precisión milimétrica, pero sí que nos de una medida aproximada sobre la que trabajar. Y ahora sí que sí:


Esta es un poco la idea que tenía en mente. Grandes trazos con el borde del carboncillo en diferentes direcciones y prestar atención a los elementos del claroscuro, más que al detalle, en este caso a los diferentes elementos de la arquitectura (balcones, ventanas, enrejados, puertas, escalones, cornisas, canalones, salientes,...). Así que una de las primeras cosas que hice fue plantear las zonas de máxima oscuridad, porque la zona de máxima luz básicamente es el pedazo de cielo que se atisba, y luego jugar con los bordes de los elementos protagonistas de la imagen. La idea y el comienzo es bueno. No obstante, hay que vigilar las líneas que están demasiado torcidas y pueden dar al traste con la composición general del dibujo, aunque eso tendremos que irlo valorando.
En fin señoras/es, esta es la nueva línea de los dibujos semanales, a ver si llevamos estas investigaciones a buen puerto.

¡Hasta otra!

miércoles, 7 de octubre de 2015

Olivos coloridos

Pues no sé si se parecen demasiado a unos olivos, sobre todo en lo que respecta al color, pero a mi desde luego me convencen. Estuve utilizando un solo pincel durante toda la sesión en el Espai d'art, lo cual en principio no es recomendable, pero resulta que me dio un montón de versatilidad. Y se trataba del pincel más pequeño que tengo. He observado en este último cuadro, que el mencionado pincel me permite coger buenas cargas de pintura de forma que se cree una buena pasta y textura y de otra parte es más preciso que los de mayor grosor. Así que tenía la potencia y el control, ¿qué más se puede pedir? ;)
En la primera parte de la clase estuve diferenciando los árboles para que no pareciese todo una mancha informe y potencié la iluminación del tronco en primer plano. Estuve trabajando la zona de la sierra, que tenía mucha mancha caótica pero no se entendía del todo lo que había allí. También continué con el trabajo de las sombras azuladas, matizándolas para que no resultasen tan repetitivas. Y la cosa a mitad de la clase iba tal que así:


También había estado trabajando el claroscuro de los diferentes planos del suelo, para que se entendiese que unos estaban más alejados que otros. Para la segunda hora, Esteve me había comentado que sería interesante darle más protagonismo a la sierra, ya que queda en el medio de la imagen y es una de las protagonistas del cuadro. A la pregunta de cómo hacerlo exactamente (no quería empastar demasiado esta zona porque se sitúa al fondo, y de hacerlo, probablemente me vería obligado a añadir más materia a los primeros planos del cuadro) me dijo que yo vería pero que sería mejor darle caña al asunto. Dicho y hecho, le metí más materia sin exagerar con la textura y trabajé mejor las piedras de las zonas superior y laterales. Además di mayor protagonismo a los árboles situados en medio de la extensión de piedras, también conocida como "casquera redonda" por los locales. Y el resto lo dediqué a hacer los árboles más alejados del espectador en el llano, matizar claroscuros en los árboles y arbustos de la izquierda y a trabajar una de las zonas de las que más satisfecho estoy: el suelo. Lo curioso del asunto es que mientras daba pinceladas estaba de palique con una compi, con lo cual no tenía toda mi atención centrada en el cuadro. Pero quizá eso ayudó más que estorbó, porque como ya he comentado alguna vez, y es algo que se escucha mucho a los profesores de dibujo y pintura, cuando menos intención hay de que algo "salga bien" o "quede bonito" (obsérvese que las comillas señalan lo dudoso de la validez de ambas expresiones), mejor para el dibujo o pintura, porque no interviene el lado izquierdo del cerebro (el lógico, matemático, lingüístico, etc.) y permite que el lado derecho trabaje sin obstáculos. Al final, logré hacer un suelo pedregoso creíble, pero lleno de colores, como a mi me gusta:


Algunos compañeros vieron el cuadro y me felicitaron y el jefe Esteve también me dijo que buen trabajo y que me estaba "catalanizando" XD. Se refería en buena medida a la escuela de pintores como Mir, Sanvisens y amigos. Para mi es una barbaridad la comparación, pero sí que me he notado muy suelto en este cuadro y acordándome mucho de Mir mientras lo hacía, y en especial de algunos cuadros de Mallorca que tienen un colorido potentísimo, sin renunciar a la descripción paisajística. En fin, un día para recordar y un cuadro, porque desde que lo empecé está yendo como la seda y quizá esto del paisaje se me va a dar mejor de lo que pensaba...

¡Hasta la próxima!

martes, 6 de octubre de 2015

No muy convencido, pero en fin, ¡dibujo de la semana 20 acabado!

Hay que reconocer las cosas, y en este caso, no me parece que el resultado final de este dibujo esté a las alturas de lo que auguraba. Todo tiene que ver con el tratamiento del fondo, es decir, del agua y su "textura" por llamarlo de alguna manera. Vayamos por pasos:


Este fue mi primer intento de sugerir estas aguas bajo la superficie, pero como se puede apreciar es relativamente sencillo, como quien pasa la goma de miga de pan por el papel pero sin ton ni son, como por ver qué sale. Me di cuenta de un par de errores de bulto que intenté coregir en el siguiente estadio del dibujo:


El más flagrante de ellos era que el claroscuro nho estaba correcto. Si os fijáis se puede ver cómo en la foto de arriba el fondo aparece de un tono uniforme, lo que da la sensación de que nos encontramos ante un fondo plano, nada que ver con el agua. Así que estuve "dramatizando" el fondo, o sea, añadiendo básicamente oscuros en las zonas donde la imagen los tenía y requería, para generar más riqueza en esta zona del papel. Por otro lado, decidí no obsesionarme con hacer todas las líneas del agua; en primer lugar porque no es práctico y en segundo lugar porque lleva a confusión y resta protagonismo a las figuras principales, así que he preferido tener una masa con diferentes valores de gris sobre la que trazar cuatro líneas con la goma antes que trazar 200 y que no es entienda nada. Esto es lo que hice de entrada en la parte superior y derecha del dibujo y resultó muchísimo más eficaz: cuatro líneas bien puestas, sacar luces con la goma y dejarlo estar. Pero no, Uno tenía que seguir insistiendo...:


Y así llegamos al final de este periplo. Si bien se puede salvar un 75% del dibujo, la parte de la izquierda del agua no me convence. Sí, está algo mejor, pero creo que me he pasado de tocarla y ha quedado una especie de gurruño de líneas algo caóticas. En otro dibujo habrían quedado guay, pero en este, deslucen un poco el resultado. Para contrarrestar este efecto, trabajé en última instancia el lomo de la orca-hija para rematar el tratamiento de luces, sin duda, lo mejor del dibujo.
No siempre sale todo como Uno quiere, pero la verdad es que más allá de llegar a un objetivo determinado (una reproducción fidedigna y convincente de una fotografía en este caso), dibujar es sobre todo investigar y responder a preguntas. Y lo que investigué fue cómo utilizar las herramientas de que dispongo para imitar la textura del agua debajo de la superficie de mil maneras posibles. La próxima vez, estaré un poco más cerca ;).

¡Hasta otra!

domingo, 4 de octubre de 2015

La vuelta al cole en la Academia Taure

¡Pues claro que sí! No hay que perder las buenas costumbres e ir a la Academia Taure es una de ellas ;). El viernes pasado, una vez concluído el síndrome post-vacacional, me dirigí a la gracienca academia para tomar unos apuntes del natural. Estaba la modelo, ya familiar, de otras veces y que ofrece unas poses francamente geniales, porque aprovecha mucho la iluminación y las líneas de las diferentes partes del cuerpo para cada posición.
¿Qué me llevé en esta ocasión? Pues me apetecía tirar de ceras Manley, que hacía ya tiempo que no las ponía a funcionar. Aunque hayan pasado unas cuantas semanas, no me olvido de lo que estaba intentando en algunas de estas sesiones, a saber, captar sobre todo el movimiento de la pose de forma rápida y contundente, primando la expresividad sobre la perfección del dibujo. Lógicamente las ceras eran un buen medio para conseguir esto, sobre todo teniendo en cuenta que trabajaba sobre el bloc de DIN A4, que se llena con facilidad. La cosa prometía al empezar y saqué algunas cosas muy guapas en claro, aunque también hay cada churro simpático:). Aquí dejo los variados apuntes y como ya sabréis, "posando" el ratón sobre cada imagen, podréis ver mi comentario al respecto:


















Es de verdad muy variada la cosa. Me gusta el hecho de haber intentado utilizar la máxima cantidad de colores posibles y no haberme ceñido a esquemas de clarsocuro clásico (por ejemplo utilizar una gama de tonos semejantes para dar la idea de volumen: amarillo-naranja-rojo-marrón o azul claro-medio-oscuro, etc.). Y constato nuevmente que me salen mejor las cosas cuanto menos me preocupo del resultado y más a lo salvaje trabajo. Iré pensando durante la semana con qué me puedo entretener la semana que viene en la Academia ;).

¡Hasta entonces!

DIbujo de la semana 20, avanzando con fuerza

El jueves pasado me puse a full con este dibujo, para evitar postergarlo más de lo estrictamente necesario. Fue una jornada productiva en cuanto a la vistosidad del acabado. Me explico con imágenes:


Llamativo ¿no? El efecto del reflejo del agua sobre el lomo de la orca-hija está guapísimo, aunque esté feo que yo lo diga, como diría mi señora madre. Lo mejor del asunto es que con la técnica del carboncillo es bastante sencillo lograr este efecto. Una vez hecho el claroscuro principal (me refiero a que toda vez que está creado el volumen en la figura a traves de los diferentes valores tonales), es tan simple como coger la goma de miga de pan y hacer unos cuantos trazos en la dirección del cuerpo, modulando la intensidad, para tener diferentes valores de luz, et voilà! Ya tenemos hechos los susodichos reflejos. Luego pasamos a la orca-madre:


Sobre el ligerísimo tratamiento de luz que le había dado, hago más hincapié en algunas zonas. aumentando las áreas de luz y respetando la dirección de la misma. Para ello, siguiendo la foto, hago algunas líneas paralelas en las zonas convenientes y nuevamente teniendo en cuenta que no todas pueden ser iguales, ya que el agua no llega por igual a todas las partes del animal. Y para rematar:


¡Vale! ¡Va bien la cosa! Por último, trabajo un poco más el fondo, que había quedado muy claro y lo preparo para la última sesión, en la que tendré que encargarme de reproducir el efecto agua, lo que probablemente me dé algún dolor de cabeza, ya que habrá que valorar correctamente todas las zonas, recrear el efecto de los reflejos pero además tener en cuenta que no debe restar protagonismo a las figuras principales,... Bueno, no adelantemos acontecimientos y de momento me doy por satisfecho con lo acometido hasta ahora ;).

¡Hasta la próxima!



viernes, 2 de octubre de 2015

Reuniones, reuniones, reuniones

Pregunta de examen: ¿qué puede hacer Uno para aprovechar al máximo una reunión? Sin duda que dibujar, mientras pega el otro oído para ve que van diciendo y demás, claro XD. Es así como me curré esta página de un cuaderno de notas:


Era una tarea algo ardua, pues había compañeras (somos pocos muchachos en la división) que se movían bastante y se ve que algunos apuntes están empezados pero era imposible acabarlos. Lo que sí hice fue aprovechar un recurso que le vi a Yoli, una compi del Urban Sketching y que consistía en enmarcar los esbozos con una línea que a la vez estaba conectada con una frase. Ya le dije que eso me lo quedaba, así que no creo que haya problema ;). Intenté de todo, apuntes muy rápidos, siempre intentando no apegarme al resultado, es decir, no obsesionándome con que quedase muy parecido al original, sino centrándome más en el trabajo de la línea y la expresividad. También hice uno con línea más rígida y basta, que destaca de entre los demas. Asimismo intenté una cara en primer plano, pero me vencieron los convencionalismos que Uno adopta para las partes del rostro y quedó acartonado. Pero bien, en total creo que fueron unos 20 ó 25 minutos de la reunión bien aprovechados para mi. Luego a prestar atención a lo que quedaba, ¡y listos!

¡Hasta otra!