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lunes, 19 de octubre de 2015

Las Palabras y las Cosas. Un retrato de Foucault para el dibujo de la semana 22

Amigos, amigas ¡bienvenidos a otro dibujo semanal de la nueva serie! Como indicábamos en posts anteriores, las nuevas reglas del juego son trabajar intensivamente, dos días máximo en el mismo dibujo, sintetizando todo lo posible e investigar trazos, plásticas, texturas, combinaciones, etc., etc. Y sólo faltaba encontrar una buena imagen de un retrato masculino con alto nivel de contraste a estos efectos. Bien, rebuscando en mi archivo de imágenes encontre una foto bien guapa de Michel Foucault:



Foucault ha sido sin duda uno de los pensadores (parece que no le gustaba ser llamado filósofo) más influyentes del siglo XX. Tanto por la originalidad de su pensamiento como por la profundidad del mismo y el haber utilizado un método que denominaba arqueología del saber. Es muy interesante fijarse en que arqueología viene de la raíz griega arché o ἀρχή, que quiere decir "principio". Por tanto la arqueología sería una investigación sobre los principios de un saber. Sus estudios sobre el nacimiento de la prisión o la clínica son de un interés y de una finura de pensamiento apabullante, gracias a los cuales trae a la luz cómo comenzaron ciertas instituciones y los saberes a los que han dado lugar (sociología, psicología, psiquiatría, etc.). A mi me gusta relacionarlo con el comienzo de toda religión: debió haber un punto en el tiempo en el que una figura tal como la de Cristo, Mohammed o Buddha fue revisada por sus discípulos, que añadieron, omitieron, magnificaron o dosificaron sus enseñanzas. Después, en algún otro punto del tiempo, se decidió crear una institución que albergase estos saberes, pero que a la vez los iría transformando: sería la iglesia en sentido lato, es decir, no la católica, sino la institución en la que tienen lugar los ritos, las argumentaciones, los escritos, etc. Hoy día está todo tan asociado que nos parece que siempre ha sido así, pero una buena dosis de arqueología nos ayuda a elucidar el comienzo de todo saber que normalmente comporta una buena dosis de violencia (por cuanto no se puede estudiar algo sin ejercer cierta violencia sobre ello). Lectura recomendada al respecto: Tratado de Ateología de Michel Onfray (algo sensacionalista, pero interesante) y Vigilar y Castigar de Michel Foucault. Además recomiendo 100 % el blog de Luis Roca, a mi humilde entender uno de los mayores expertos en Foucault que tenemos en territorio patrio.
En fin, que se me va la castaña ;). vamos a dibujar, por tanto a Foucault siguiendo esta fotografía. La ponemos al formato proporcional al que trabajaremos: 50 x 70 cm:


Y a hacer el encaje:


Había multitud de líneas referidas al borde del papel, lo que facilita enormemente el cálculo de proporciones. Las líneas del antebrazo, el espacio vacío entre el borde de la cabeza, el antebrazo y el borde del sofa/camisa o la posición de la oreja me fueron de gran ayuda para ir haciendo una primera aproximación al dibujo. Igualmente los elementos del fondo, como el borde de la estantería son inmportantes para establecer relaciones con el resto del dibujo. Continuamos:


Al intentar hacer el esbozo del borde izquierdo de la cara y cabeza me encontré con un fallo bastante grande en el cálculo de las proporciones de la misma: el borde inferior pasaba muy por debajo de lo que debería. Tuve que medir la foto con el trozo de carboncillo que estaba utilizando y comprobé lo siguiente: si dividíamos la altura del papel en 3 tercios, el borde de la camisa en la parte izquierda del dibujo llegaba hasta el 1/3 y un poco remetido en el antebrazo estaría el 2/3. Claro, yo había colocado la línea de la barbilla/papada más o menos a 1/4 del borde inferior del papel, con el desfase de proporciones que ello comportaba.


Una vez reparado en parte el patinazo, pude terminar el contorno de la cabeza también con ayuda de otro borde de la estantería y dejar apuntada la posición de las gafas. Para terminar, esbocé rápidamente la camisa y sus pliegues. ¿Y ahora qué?:


Pues ahora los elementos de la cara, definir bien la silueta y los dedos de la mano y colocar la primera sombra de la mano sobre la cabeza del pensador. Y sin pensarlo mucho, que el pensamiento a veces paraliza la acción, me lancé a poner grises y difuminarlos:


Tenía buena pinta, y es que me encuentro más cómodo dibujando en formatos grandes, o sea que esto era un regalo. Me interesaba no dejar pasar el claroscuro de base, que nos indica el volumen de la cabeza gracias a la parte que queda más iluminada que la otra y me centré en dejar eso claro, aparte de apuntar las zonas de máxima oscuridad y algunos tonos medios que difuminé con fuerza. A partir de aquí ya fue en caída libre:


Tras una horita de locura más o menos, la cosa quedó así. A ver, honestamente ha cambiado la expresión de la cara y no parece Foucault del todo. Tengo que modificar un par de cosas respecto a la posición de la boca, alargar la zona de la barcilla y papada y agrandar las gafas y tengo que valorar si también los ojos (aunque me parece que no). Por otra parte, la textura e iluminación me gusta bastante, aunque creo que le irá bien otra manita de trabajo. En general estoy contento, teniendo en cuenta que fueron un par de horas de trabajo muy bien aprovechadas. Intentaré acabarlo en la próxima sesión que espero será el miércoles o jueves de esta semana.

¡Hasta entonces!

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