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sábado, 6 de febrero de 2016

Repetimos en la catedral con los Urban sketchers

¿Otra vez Urban Sketching? Así es amig@s, el martes estuve recuperando la clase del sábado pasado y ayer me tocaba mi clase "normal" (qué poco me gusta esta palabrita), con mi grupo del sábado y la nueva gente que se ha apuntado. Repetimos lugar de dibujo, esta vez detrás de la catedral. Era clase de línea y mancha, por ese order, y yo ya estaba pensando en cómo no repetirme respecto a la última vez que estuvimos aquí, cuando Antonio me miró fijamente y me dijo : "Tú hoy vas a hacer caña". "¡Toma!" pensé yo. Me dejó una caña finita y casera que se había preparado él y un bote de tinta que tiene preparado con una esponjita en el fondo para ir mojando el instrumento. Me pareció súper buena idea, teniendo en cuenta que a mi me encanta esta técnica, con la que de algún modo me siento conectado, en el sentido de que noto que todo va a salir bien cuando me pongo a dibujar con caña. Sea a la hora de hacer dibujos grandes y acabados, o bien apuntes, los resultados siempre me cuadran, aparte de que me lo paso como un enano con toda la diferente gama de líneas y fuerza que da este simple útil de dibujo.
Sí que repetí respecto al año pasado la perspectiva: estábamos situados tan cerca del ábside de la catedral que era demasiado goloso proceder a deformar un poco toda la estructura. La diferencia radicó en la potencia de la línea, la curvatura (me fue algo difícil domar esta caña en concreto y como consecuencia de ello es una ardua tarea encontrar líneas perfectamente rectas en el dibujo), y que algunas eran una gran mancha de tinta y otras quedaban agrisadas. La intención de la clase era encontrar las líneas principales y marcar consistentemente aquellas que separaban planos, dotándolas de mayor importancia que a otras secundarias. Yo hice tal que esto:


However, no es oro todo lo que reluce, y las sombras de este sketch me las trabajó Antonio a conciencia. La cosa fue como sigue: yo había hecho las sombras en tonos ocres, marrones, algo de rojo, etc. Cuando lo vio el jefe, me dijo que ok, pero que entonces, para las zonas de luz utilizase el contrario, o sea, un azul o un malva diluido. Dicho y hecho. Pero una vez hube hecho esto, no acababa de funcionar la cosa. Él me dijo que faltaban oscuros y me dijo si podía intervenir aquello. Sin problema, claro. Así que hizo una mezcla de azul y rojo muy consistente, casi una pasta, y fue repasando las zonas de sombra. Cuando terminó, volvió a preparar otra mezcla y volvió a repasar las zonas oscuras, y asi sucesivamente, hasta llegar a este resultado. Y cambió, ¡vaya si cambió! el dibujo. Después de esto, cobró mucha más profundidad y el aire general del dibujo es mucho más potente. También echó unas cuantas manchas negras en las ventanas, que les hacía falta y con eso quedó más que terminado. Para mi gusto, de lo mejorcito que he hecho, por lo que respecta a la parte de entintado. Tanto es así que me estoy planteando hacer una libreta sólo con la caña. Y a buen seguro que me quedo con esta manera que tiene el profe de profundizar en las sombras de cara a futuros apuntes. Ahora sólo queda esperar una semanita para ver qué nuevo rincón nos detendremos a dibujar. De postre, os dejo con la foto finish y con el dibujo de la catedral del año pasado, para comaparar:





¡Hasta entonces, Urban Sketchers!

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