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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Influencias picassianas

Hace una semana fui a la biblioteca a por una montaña de libros de John Berger, el autor de Modos de ver, libro que me ha influido bastante por el estilo y las ideas que el autor pone en juego. Entre todos ellos había uno muy goloso que era Fama y soledad de Picasso. Lo vi claro y me puse a leerlo sin más. Y como en el caso anterior, Mr. Berger no decepciona, con una visión bastante crítica y poco melosa del genio afincado en Francia. Muy recomendable para evitar mistificaciones.
Sin embargo lo que me ha llamado la atención del libro es la parte en la que habla del periodo cubista de Picasso. El cubismo es, según Berger y hasta la fecha de escritura del libro (allá por el 65) el único movimiento de las vanguardias que ha enriquecido el lenguaje del arte. Aparte de la discutibilidad de tal afirmación (que por cierto no me parece muy descabellada), me llamó poderosamente la atención la reflexión sobre el lenguaje del arte. Y es así de hecho, la pintura, como la música o cualquier otra serie articulada de sentido se hace con base en un lenguaje. Esto es, que dispone de una gramática, un léxico, una sintaxis, etc., etc. Y este lenguaje se puede ampliar, se pueden expandir sus horizontes, se puede adquirir una maestría sobre él, y ello determiniará la posición del artista en la historia del arte (aparte de cuestiones sociales y políticas de muy diversa índole). Para hacerlo más visual, podemos pensar en la poesía, que es la forma de escritura en que se retuerce y se manipula el lenguaje para dar lugar a algo que va más allá de la simple función de comunicar y que crea un sentido propio.
Pues estaba yo tranquilamente pensando en todo esto, cuando me di cuenta de que es realmente difícil pintar como Picasso. Normalmente se argüirá justo lo contrario, que pinta como un niño de 4 años, etcétera. Pero la cantidad de sentido que suministra un cuadro como el Guernica, por no hablar de otros menores no es producto del azar o del dibujo infantil. Bueno -me dije- vamos a intentar forzar el lenguaje plástico, a ver que sale... Y éste fue el resultado:



La verdad es que más parece un Miró, XD. Intenté hacer una especie de cara, pero desajustando la mayoría de líneas que nos indican que algo es una cara, sombreando donde los planos no deberían estar sombreados y alternando líneas rectas y curvas para desestructurar el cuerpo y la cabeza de la figura. A todo esto, añadí las líneas de sentido -como vamos a llamar a las extrañas líneas que parecen antenas parabólicas y que pertenecen a mi imaginario personal- y lo que ha salido es algo interesante bajo mi punto de vista, por lo menos a modo de experimento. A veces me cansa hacer dibujos realistas e intentar algo diferente es como un balón de oxígeno, porque es donde realmente encuentro la gracia de intentar crear algo diferente. A ver si en el futuro puedo hacer más experimentos de este tipo ;)

¡Hasta otra!



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