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jueves, 16 de abril de 2015

Ya te queda poco, chavalín

Bueeeno, pues parece que definitivamente vamos encauzando este cuadro y le podría dar fin en próximas sesiones. Como de costumbre, la foto no hace justicia al original, pero no es una foto especialmente mala teniendo en cuenta que se trata de un móvil ;):

Fue una sesión casi exclusivmente dedicada a la manta como se puede observar, para igualar un poco la cantidad de trabajo empleada en el bebé. Ahora que digo esto me doy cuenta de que no consigo ver la imagen original, es decir, no consigo ver aquella imagen impactante de un bebé durmiendo sobre unos sacos de plástico en plena calle de Fort Kochi, sino que sólo veo pinceladas, zonas donde he trabajado, donde la he cagado, los ensayos y errores, los colores con los que me he ensañado,... Es interesante ver como el trabajo empleado puede difuminar las connotaciones de la imagen original.
En fin, estaba yo tranquilamente trabajando la manta y empleándome a fondo con los colores para darle mucha vidilla a toda esta parte, cunado Esteve me dijo que estaba utilizando un pincel muy pequeño y que la manta demandaba "paletadas" dadas con el pincel cargado de una buena cantidad de pintura de varios colores. Le pedí permiso para hacer el salvaje con estas directrices y me lo dio. ¡Qué más se puede pedir! Allí que me puse a iluminar con rojo y naranja a la vez que iba introduciendo colores variados de la paleta. Después de esto el profe me aconsejó marcar más los planos para que se viese que estábamos hablando de arrugas y pliegues. También seguí esta línea, y el resultado (a la vista está) es bastante impactante conservando aún así la textura e iluminación  que hacen de esta zona la más potente del cuadro.
Aquí lo dejé y estoy calculando que en un par de sesiones podría estar terminándolo, para de esa manera poder llevarlo a casa y acabar por no poder entrar en la misma XD.
 
¡Será hasta la semana que viene bebé hindú!
 
 

lunes, 13 de abril de 2015

Carroñero... Dibujo de la semana 08/2105 ¡out!

Ayer por la mañana, con un poco más de una hora, que era el tiempo del que disponía, me puse a acabar con este dibujo. Era cuestión de trabajar unos detalles y texturas hasta llegar a esto:


Un señor buitre, así es. Fue cuestión de marcar las zonas más oscuras para darles profundidad, volver a trabajar la textura de plumas de las alas, conservar las luces en los lugares indicados y trabajar un poco globalmente el fondo y la cabeza del animal, aparte de detalles variados. Curiosamente, considero que los puntos fuertes de este dibujo son la cabeza y las garras, además de que el fondo ha quedado curioso, me recuerda bastante a aquel otro dibujo del año pasado. Pero lo que se refiere a la zona del pecho, me parece bastante confusa, con lo cual no he logrado que se entienda igual que el original. Un punto a mi favor es que esta vez el encaje estaba bastante clavado, con unas variaciones muy leves respecto al original.
Todo esto me ha llevado a reflexionar un poco sobre el uso que le doy al carboncillo, y quizá estoy intentando aplicar mucho nivel de detalle a una técnica y un formato en el que no puedo obtenerlos. Y eso me lleva a su vez a plantearme si debería usar el carboncillo de modo más libre, en lugar de copiar el original de la manera más fidedigna posible, a lo mejor, podría hacer una "interpretación" y no ir tanto al detallito, que muchas veces lo que hace es descuadrarme un buen claroscuro de entrada. Lo valoraré de cara al próximo dibujo... ¡paisaje!

¡Hasta entonces!

Días de color

Este último sábado me lié a muerte con el cuadro gigantesco para ver si hacía algo de él. Y algo hice, sí ;). Recordé las palabras de Esteve en el Espai d'art como si de un mantra profético se tratara: si vamos a jugar a esto, hay que hacerlo en todo el cuadro. Y aunque al principio me costó, reconozco que luego me lo pasé en grande llevando la paleta a los extremos y haciendo aparecer un montón de colores sobre el rostro del muchacho, que ganó en potencia.
Para empezar me lancé tímidamente con algunas trazas de color intenso y aclare las zonas de la frente, zona frontal de la nariz, mejillas y barbilla, que me habían quedado demasiado amarillas:


Tuve que volver a poner en la paleta algunos colores varis veces y en una de ellas, me encontré con esto:


Por el color y todo me hizo gracia, como si hubiese plantado un mini pino zamorano entre los colores. Cosas escatológicas que a Uno de vez en cuando le hacen gracia. De vuelta al cuadro era hora por un lado de matizar ciertos tonos y por otro de que los vercer, azules, rojos, naranjas y demás colegas hicieran acto de presencia, lo que incluye también la zona del cuello, para ir trabajando todo a la vez:


Y al final llegó el delirio con el trabajo de la camisa y sobre todo el pelo, que quedó muy resultón. También estuve un ratejo tratando de las orejas, esas grandes olvidadasSin embargo, varias cosas me molestan todavía en este cuadro. Para empezar, lo nodo muy verdoso, está adquiriendo una tonalidad cadáver que no me mola un pelo. Mi idea a este respecto es hacer un tratamiento drástico a base de amarillo de cadmio, siena con mucho blanco e ir ganando matices, a la par que se introduce algún azul o rojo extremadamente sutiles. Luego me chirría un poco el ver los mismos colores predominantes en la piel y en el eplo, de modo que me parece como si quedase algo plano . Nu sé, supongo que tendré que pegarle otra vuelta esta semana sin perder de vista el fondo. ¡Y todo ello teniendo en cuenta que me estoy quedando sin tiempo! ¡Maldito stress!. Bueno, este era más o menos el resultado al final de la sesión (¡3 horas y media!):


Aunque la foto no hace justicia a la viveza del colorido del original, sí da para hacerse una idea bastante aproximada y sobre todo permite ver como el cuadro ha ganado en materia.
Esta semana otra sesión, que ya debería ser de las últimas.

¡Hasta entonces!

sábado, 11 de abril de 2015

Sesión 2 de 3 (creo) del dibujo 08/2015

Miércoles de libro el del pasado 08 de Abril. Llegar a casa, hacer un par de recados y ponerse un par de horas ó 3 con este dibujo, que ya apuntaba maneras. La verdad es que fue una sesión de detalle, porque las grandes masas del claroscuro ya estaban bien posicionadas, así que se trataba de darle más "cuerpo" y una mayor sensación de volumen. Veamos como discurrió la tarde.
En primer lugar y para no hacer mucha pereza, me lancé directamente a por el ala de la izquierda, con todos los detalles y las plumas que contenía. Si bien parecía una tarea ardua, resultó no ser tan engorrosa, y con un par de líneas por aquí y por allá, siempre atendiendo a no hacer trazos demasiado contundentes que le den un aire ireal al dibujo, la cosa quedó bastante fidedigna. También utilicé la goma de miga de pan para sacar algunas luces y atenuar unos grises demasiado oscuros que no eran así en la imagen de referencia. Algo de esfuerzo fue a parar asimismo a la roca en la que se apoya el animal, para hacerla ganar en textura:
 

Y con todo esto ganado, ya era cuestión de dirigirse hacia el ala de la derecha y darle un tratamiento más en detalle, manejando los valores de gris de manera que no superasen a su homóloga en la izquierda. También estuve trabajando detalles del pecho y el vientre del carroñero, porque no me convencía (y sigue sin convencerme) mucho el resultado. Diría que es demasiado plano y que tiendo nuevamente a geometrizr sombras. O bien hago el contorno de la sombra y lo rrelleno, el cual proceder no me da buenos resultados. Aquí debajo el testimonio:


En esta ocasión, no traté el cuello, la cabeza ni el fondo, y en las patas y las garras sólo un toque muy sucinto. Será materia para la próxima sesión en la cual me parece que podré dar por concluido este "retrato".

¡Hasta entonces!

miércoles, 8 de abril de 2015

Desfaziendo el entuerto...

... como un Don Quijote cualquiera. Al Espai d'art que me dirigí con la firme voluntad de hacer las cosas con calma y, como mínimo, "arreglar" la figura del crío, que haía quedado con unos tonos verde podredumbre bastante sospechosossss. Lo hablé con el jefe y me dijo que en esta fase era mejor centrarme en el bebé + la manta, y dejarlo ya "acabado". Es decir, que lo trabajaré para dejarlo ya en el punto final, para después pasar a equilibrar el resto del cuadro a nivel de materia. Me parece lo mejor y además contaba sólo con algo más de una hora, porque habíamos quedado para cenar con unos amigos.
Tras disponer los colores en la paleta, procuré utilizar gamas del ocre amarillo con algo de rojo y siena, clareados con blanco para según qué zonas. Con esto conseguí eliminar el aspecto anterior de la piel. Y tras ello, me lancé a la mezcla de colores de gama más amplia para irlos "administrando". Aquí es donde aparecieron los rojos y magentas intensos, azul cyan, naranja de cadmio para iluminar, y las mezclas varias entre ellos. Para terminar, empleé los últimos minutos en darle algo más de materia al pantaloncito del bebé. La difucultad mayor la encontré en el trabajo de las manos y los pies, especialmente los dedos. Luego me acordé de que tenía un pincel pequeño que me facilitó mucho la vida. A veces me pasa: está Uno tan pendiente de otras cosas que se olvidad de hacer uso de los diferentes pinceles de que dispone. Y para que conste, aquí dejo el testimonio fotográfico del cuadro al final de la sesión:


Esteve me dijo que la cara estaba bastante bien, pero que aún había zonas sucias en las áreas de la piel del brazo y pierna, cosa que queda para la próxima sesión. Para rematar, me estuvo enseñando un par de pintores catalanes que podría tomar como referencia y/o/u indicación. Se trata de Joaquin Mir y Ramón Sanvisens, dos monstruos de la pintura que según Esteve "tuvieron la mala suerte de ser catalanes" ya que de haber sido franceses estaríamos hablando de otras páginas en la Historia del Arte. Lo que me lleva a la reflexión siguiente: ¿Quién escribe la Historia del Arte? ¿No es una pregunta paralela a "quién escribe la Historia" (cuya respuesta es de dominio público)? Y sobre todo: ¿cuáles son las consecuencias de hacer de la Historia del Arte una disciplina? Quizá podríamos mentar aquí a Monsieur Foucault y la institucionalización de las disciplinas a partir de saberes más básicos o técnicos y cómo ello implica no sólo el definir un objeto de estudio, sino también hacer violencia sobre el mismo (autre savoir, autre pouvoir que decía en Vigilar y castigar). Establecer un nuevo campo de saber significa asimismo validar las relaciones de poder que tienen lugar sobre el mismo. En fin, una vez dada rienda suelta a la veta filosófica, comentar que Mir (al que se llegó a llamar el Van Gogh catalán) y Sanvisens hacen un uso del color espectacular que me llama mucho la atención y me parece una buena referencia. de hecho, creo que estudiaré un poco más de cerca a ambos pintores, a ver si se me contagia algo por ósmosis.
 
¡Hasta la semana que viene Espai d'art!
 
 
 
 

martes, 7 de abril de 2015

Y ese metro cuadrado, ¿cómo va?

Buena pregunta, sí señor. A pesar de haber gozado de unos días de un asueto rayano en la desidia más absoluta, he podido sacar mis 3 horitas y algo para ir avanzando este cuadro, que promete un final feliz. Mis directrices durante esta sesión eran bastante claras:

1. Dedicarme única y exclusivamente al fondo del cuadro, siguiendo las instrucciones de Esteve, para que todo el cuadro avance a la vez
2. Tener en cuenta todo lo aprendido por las malas el último día en el Espai d'art. Sobre todo no dejarme llevar por la potencia sin control.

Y bien, teniendo todo esto en mente, empecé por partes:


Primero: la figura que se sitúa a la espalda del retratado. Vamos metiendo gamas de colores para darle riqueza y hacer que la carne vibre en la parte correspondiente al brazo. Trabajar un poco más el saree blanco de la buena señora introduciendo igualmente diferentes gamas de colores. Todo menos la parte visible de la cara, que haré en una fase posterior.


Segundo: le damos alegría a la camisa blanca del señor del fondo, a la vez que trabajamos la cara de la señora. Aquí me he dejado llevar un poco, pero en el buen sentido y con cierto control. Teniendo muy en mente los autorretratos de Lucien Freud. Aquí recordaba mientras estaba trabajando un buen consejo de Esteve: hay que tener cuidado con el efecto desenfocado de las fotografias, porque si se reproduce exactamente de la misma manera, "canta", es demasiado imitativo de la fotografía, con lo cual pierde la especificidad del lenguaje pictórico. Creo que es una buena solución dar pinceladas más generales sin definir pero sin difuminar, como grandes masas de color.


Y para terminar: la inusitada segunda protagonista del cuadro: la figura de la parte superior izquierda. Estoy leyendo desde hace algunas semanas un libro de José Luis Pardo un profesor de la Facultad de Filosofía de La UCM en Madrid, en la cual estudié la carrera. Y ahí habla de aquello que pide ser pintado, como una especie de exigencia estética más allá del gusto subjetivo. Pues bien, esta muchacha del segundo plano pide no sólo ser pintada, sino también estar en una relación bastante directa con el protagonista. Como si formasen la pareja que va a explicar el todo del cuadro. De manera que le di el tratamiento que merecía, trabajando con mimo las facciones de la cara. Error a subsanar la próxima sesión: utilizar colores con mayor tendencia al color tierra y el magenta para la piel de la muchacha, ya que los tonos han quedado demasiado igualados con respecto al vestido. Y un pequeño detalle que había percibido: el hombro a la izquierda de la mujer que está detrás del niño estaba situado demasiado arriba respecto al otro hombro, así que lo "bajé" ligeramente para equilibrar la figura.
Esto fue lo que pude avanzar el día de ayer. Me doy cuenta ahora de que Esteve tiene toda la razón. El cuadro tiene mucho más sentido en este momento, en que el fondo tiene un nivel de trabajo parecido al retrato. Y en la próxima sesión, ésto será lo que ocupe el centro de mi atención: meterle más materia al retrato.

¡Hasta entonces!


sábado, 4 de abril de 2015

Dibujo de la semana 8/2015

Veeenga, vaaaamos, ¡que no arrancamos este mes! Entre unos días infernales en el curro y las ansiadas vacaciones de Semana Santa, me he retrasado un montón y no he hecho ni el huevo respecto al dibujo semanal. Así que le puse remedio el miércoles pasado, día por excelencia del dibujo semanal. Tocaba dibujo de animal, y la última vez había hecho un perro, mamífero, de modo que tenía que elegir entre alguna de las otras familias. Pensé en hacer un pájaro. ¡Qué bonito un alegre pajarillo! Pues no, me decanté por un buitre, muhahahaha. Ésta es la foto en cuestión:


Ya está puesta a formato proporcional 35x50 cm, la verdad es que no sé si llegó a variar un milímetro. Es una buena imagen a nivel de grises, ya que hay mucho matiz que va a dar como resultado la textura de las plumas, y unos efectos de claroscuro muy simpáticos.
Pues a ello me puse sin mayor dilación:


Un encaje junto con unas primeras manchas para situar zonas especialmente oscuras. Nótese la referencia entre el pico y el ala, la parte superior de ambas alas o los espacios vacíos que determinan en buena medida la verosimilitud del encaje:



Posteriormente empezamos a manchar el papel, al principio con la mano, pues es mucha la superficie a cubrir, y después con el difumino para ir afinando:


Se trataba sobre todo de dar un tono general al fondo, marcando algunos puntos difusos que aparecen por causa del típico efecto de desenfoque de la cámara. En general, iba avanzando bien, había que tener en cuenta que la mitad inferior del fondo es ligeramente más clara que la superior y continuar en esta línea:


Eeeeeso es. Aquí ya va cogiendo cuerpo la cosa. El trabajo de las sombras sobre la figura del buitre es bastante bueno de primeras, me cogió desprevenido. Se diferencian muy bien los diferentes planos del pecho, las patas, las alas y la cabeza, además de distinguirse del fondo de la imagen. Y para terminar:


Un poco más de trabajo en el fondo y algunos toques más en la figura del carroñero. A lo que estoy atendiendo mucho en este caso es a mantener la luz en las zonas superiores de las alas, el lateral del cuello y cabeza y el collar de plumas alrededor del cuello. No obstante, es preciso observar atentamente, pues este collar  tiene un tono ligerísimo de sombra, que no es el mismo que en el ala de la izquierda, por poner un ejemplo.
Me gusta el cariz que está tomando el dibujo y creo que es un muy buen comienzo para darle fin (¡qué paradoja!) en quizá un par de sesiones más a lo sumo.

¡Hasta la próxima!